Despedida

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Moriarty se metió otro chicle en la boca y lo mascó con rabia. Después se colocó el beanie, que le  tapaba todo el pelo, y se alejó, mirando a lado y lado de la calle incesantemente.

Sherlock llegó hasta John en menos de un minuto.

-John, olvídalo. Olvida lo que ha pasado, no quiero que me hagas preguntas. Limítate a hacer de Watson y yo me limitaré a hacer de Holmes- dijo muy rápido, levantándose el cuello del abrigo nerviosamente.

-¿Qué?- contestó John al instante. -No me hagas creer que es lo que quieres. No ahora, ya es tarde.

Sherlock no contestó. Se limitó a mantener el rostro serio, mirando hacia otra parte. El viento hacía bailar lo largo de su abrigo y removía el pelo a ambos.

-¿Por qué has ido a ver a Moriarty?- preguntó el rubio cortando el silencio.

Después de escuchar por unos segundos el rumor del viento, el detective habló: "Para decirle que dejo el hábito". Ésta vez sonrió por su propia expresión, mirando a su compañero.

-¿Qué quiere decir que dejas el hábito? ¿Qué...narices pretendes?- alzó la voz John.

-Se acabó hacer rompecabezas, John. Me he dado cuenta, por difícil que parezca, que es hora de cambiar de costumbres. Comienzo a dudar, me cuesta resolver los casos, hasta el punto de tener que preguntar al propio asesino acerca de ellos.

John vio respondida su pregunta en profundidad y respiró hondo, más tranquilo. Estaba atónito ante el breve pero conciso discurso de Sherlock, así que calló.

-Estoy caducado, John. Vete si quieres, búscate otro trabajo de lo tuyo, seguro que ganarás más y te será más útil que ayudarme a mi.

-No sigas hablando, Sherlock Holmes. No me voy a tragar toda esta pantomima. Dime el verdadero motivo de ésto. ¿Qué te preocupa? Debe ser grave, te conozco y no es fácil hacerte aborrecer tu pasión.

Sherlock alzó las cejas y, con dificultad para disimularla, esbozó una sonrisa amable. No era tan fácil engañar a John, al fin y al cabo.

La calle se estaba comenzando a llenar a medida que se acercaba la hora de comer y las terrazas abrían.

-Además -continuó John- ¿de verdad crees que Moriarty o cualquiera de los maleantes de Londres dejarán de hacer lo que hacen sólo porque tú no estés para impedirlo?- dijo John con un tono burlón pero con preocupación tras sus palabras.

-No digas tonterías, John. Sabes que si de verdad buscaran mi actuación serían todos inteligentes como Jim Moriarty. Él sí que se preocupa por mí en ese sentido. 

John hizo una mueca y Sherlock sonrió afable de nuevo. El moreno le agarró las manos a su amigo, poniendo éstas sobre sus altos hombros. Sin soltarlas, hizo que le bajaran el cuello del abrigo a su posición original. 

John se ruborizó y trató de disimulárlo tras una mueca de preocupación.

-He acabado, John. Ha sido un placer trabajar contigo- dijo Sherlock, saltándole las manos.

-Sherl..-

Las palabras del doctor quedaron interrumpidas por los brazos del detective, que le rodearon cálidamente. La altura de Sherlock no fue un impedimento para abrazar a John, que se hundió en su pecho. Apretó la espalda de Sherlock con fuerza, intentando contener sus palabras.

-Ha sido un placer, de verdad, John. Supongo que iré a ver a mis padres para que mi mente se relaje con preocupaciones mundanas- dijo el detective sin dejar de abrazarle.

-Echaré de menos trabajar contigo, Sherlock.

A John le temblaban los labios, pero mantuvo la postura. Se separaron y se tendieron la mano, como último adiós. Los peatones pasaban fugaces a su alrededor, mientras ellos congelaban su momento.

Sherlock sonrió y dio media vuelta, alzando la mano para captar la atención de algún taxi.

-Quédate en el 221B, John. Estaré bastante tiempo fuera.

Watson asintió y se alejó hacia casa. Después de correr para volver el uno al otro, sus caminos volvían a separarse, y ésta vez parecía ser de verdad. Pero John no las tenía todas consigo mismo, ni por asomo. "Sherlock Holmes nunca dejará de ser Sherlock Holmes".

A Quirky Love [johnlock]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora