Desterrados, seres que han sido expulsados de su manada para ser condenados a la eterna soledad y si es posible la muerte. Seres que se han cansado de su destierro... Seres que se encargaran de destruir a cada manada para no ser destruidos.
La guerr...
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Vi a Taylor y sonreí con dificultad.
— salve tu trasero, estas en deuda conmigo— dije al verla molesta.
— ¡en esta manada no se asesina a nadie!
Ella estaba acabando con mi paciencia, tome la daga del suelo y me acerque a ellas a zancadas grandes, acabaría con ella de una vez por todas.
Levante la daga a punto de clavarla en su cuello pero el grito de alguien me detuvo.
— ¡NIVARNA!— grito Oliver corriendo al lado de Adrián.
— te salvaste... Pero no dudes que lo haré— advertí enderezándome.
Al primero en llegar a mí fue Adrián, este me tomo de los hombros haciéndome morder mi labio inferior para no gritar.
— ¡tú los has traído aquí! ¡dejaste que entraran a mi manada! ¡casi matan a mi luna!
— ¡Adrián no!— grito Taylor.
— ¡ya suéltala!— Oliver lo alejo de mí poniéndome detrás de él.
Mire mi hombro y este volvió a sangrar, claro, ella era buena para ayudar a Taylor y darme su poder pero para ayudarme a mí era lo peor...
— ella me ayudo...— escuche a Taylor, intente dar un paso adelante pero mis ojos empezaron a sentirse pesados.
— O...Oliver...— llame.
— Nirvana
Mi cuerpo pesaba al igual que mis ojos y no sentí cuando todo cayo profundamente.
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Todos los licántropos tienen más que la habilidad de transformarse en lobos enormes y humanos normales, yo creo que ese don viene con una maldición para algunos. Hay dos especies que ademas de su alma conservan la de alguien más. Demonios y lobos, aunque concentrándome en mi especie, cada lobo es diferente, algunos crueles, otros sanguinarios, posesivos, cómicos y algunos demasiado blandos.
Estas criaturas suelen tomar el control de sus portadores cuando estos pierden el control de sus emociones y es por eso que ella jamás ha salido. Al principio fue debilidad y esa debilidad de ella se transformo en poder para mí. Tengo su fuerza, la tonalidad azul de su mirada, pero nada más, su lobo no ha salido y por lo tanto mi cuerpo humano es el que sigue teniendo el control.
— ¿estas bien?—preguntó Oliver ayudando a levantarme, mire mi hombro y este ya estaba vendado.— está sanando de manera lenta, en dos días estarás mejor
— debí dejar que la matara— dije sentándome.
— lo lamento— levante la mirada observando a Taylor en el marco de la puerta.