— Quédate quieto, Vik — hablaba irritado el de cresta, mientras pasaba suavemente la brocha por el rostro contrario.
— Es que me hace cosquillas — no podía evitar reír al ver aquella actitud infantil.
— Al final no te la pongo y que te sigan diciendo viejo — respondió, volviendo nuevamente a su labor.
Le gustaba observarlo de cerca mientras le colocaba aquella pasta en el rostro, la manera tan dulce en la que sacaba ligeramente la lengua cuando se concentraba y la forma en la que su ceño se fruncía al intentar mirar mejor.
— ¡Listo! — expresó orgulloso, dejando un rápido beso en sus labios y apreciando su trabajo sonriente.
— Apenas puedo mover mi cara — intentaba contener la sonrisa.
— Recuéstate, voy a ponerme la mía — sonrió — ya verás cómo quedará tu piel.
— Déjame ponértela — le quitó la brocha de las manos, jalándole del brazo para acercarle.
— ¿Seguro? — sus ojos brillaron con ilusión, le encantaba cuando su pareja disfrutaba aquellos momentos.
El ruso asintió con la cabeza, para después tomar con la otra mano el pequeño tazón en donde se encontraba la mascarilla, comenzando tomar un poco del producto y aplicarlo con cuidado sobre el rostro del moreno.
Deslizaba la brocha con delicadeza, intentando que la capa quedara uniforme y lisa.
Horacio mantenía los ojos cerrados y una pequeña sonrisa, le gustaba sentirse mimado por su pareja, y la delicadeza con la que le aplicaba la mascarilla era adictiva.
— Listo — le dejó un beso fugaz, repitiendo las acciones anteriores del moreno, viendo como éste intentaba reprimir una carcajada — ¿Ves? ¡Te dije que no se podía sonreír! — exclamó, ocasionando que el menor no pudiera aguantar más, comenzando a reir.
Por instinto, una sonrisa se dibujó en su rostro, sintiendo la mascarilla agrietarse en sus mejillas.
— ¡Te estás arruinando la mascarilla! — reprochó el moreno.
— ¿Has visto la tuya? — le mostró el espejo, viendo la mirada del de cresta intentar tornarse amenazante, sin embargo, la pequeña sonrisa reprimida lo hacía poco creíble.
Ninguno de los dos pudo aguantar mucho tiempo más, comenzando a reír ligeramente y darse besos de vez en cuando, mientras esperaban a que pase el tiempo suficiente para lavarse el producto.
Disfrutaban aquellos pequeños momentos, en los que eran únicamente ellos. Nunca se imaginó a sí mismo dejándose colocar una mascarilla, sin embargo, ver la sonrisa de Horacio y la emoción con la que le enseñaba los beneficios del producto y le platicaba sobre todo lo que había aprendido sobre cuidado de la piel, era motivo suficiente para aceptar.
Haría cualquier cosa por verle sonreír.
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Volkacio Drabbles
RomanceHola, aquí iré subiendo algunos escritos cortos que haga. Los reuniré todos en el mismo libro, ya que son demasiado cortos como para crear un libro por cada uno. Espero que les gusten. <3
