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Aveces no entendemos la razón de las cosas, aveces, no somos capaces de ver más allá de nuestro dolor, de las circunstancias para poder ver eso que crece a nuestro favor, esa poderosa alineación de estrellas, que pelea por nosotros y hace que todo tome su lugar que todo mejore.
Las estrellas iniciaron a alinearse para mi, para mi pequeño, esa fuerza sobre natural luchó por nuestro bienestar. Se preguntarán a que viene todo esto, sin caberme tanta alegría, en el pecho les digo que soy la mujer más feliz del mundo, la más afortunada.
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Una semana antes...
Narra Lucney...
Helena cae desplomada delante de mi y todo es tan rápido. Corro hasta ella, mientras gritó por ayuda, sostengo su cabeza y rápidamente llegan tres hombres del personal de seguridad.
Todo pasó tan rápido, salimos en una de las camionetas negras hacía el centro médico más cercano, mientras otra camioneta con seguridad nos seguía.
Brady, el conductor lo hizo super rápido, llegamos al hospital y rápidamente la ingresaron, hicieron unas cuantas preguntas pero nada importante.
A los pocos minutos Helena inició a recuperar la conciencia, quejándose de un dolor de cabeza.
Le tomaron sangre para unos análisis y luego una resonancia porque se golpeo la cabeza al caer.
A los pocos minutos varias patrullas de policías llegan al hospital, sin saber que pasa el equipo de seguridad que vinó con nosotros armó un cinturón de seguridad a nuestro alrededor.
-Si, dura unos minutos más sin ser traído a emergencia ese niño muere.-Dice una enfermera a otra en el cubículo cerca de nosotras.
-Pero ¿quién lo trajo?-pregunta la otra. Otras personas también hablan por lo que trato de agudizar mis oídos para escuchar.
-Un carro lo dejo abandonado en la entrada, por eso la policía está acá, tiene marcas de ataduras además, parece estuvo secuestrado. Pensamos en el niño de las noticias, del millonario.
-Oh si, el pelirrojo.
Al escuchar esto, mire a Helena que justo se la llevaban a la habitacion...
Salí de cubículo y me acerqué a las enfermeras, unos de los chicos que se quedo conmigo me siguió mientras, el otro hablaba por teléfono.
-Disculpen, no pude evitar escuchar su conversación.-Dije esto y sentía como el corazón se me quería salir, cada átomo de mi ser reza por qué sea él.
El lugar inició a llenarse aún más de policías y lo supe era él. El chico de seguridad, creo se llama Vincent, corto la llamada, se acercó y lo abrace con lágrimas en los ojos porque sin necesidad de que dijera algo lo sabía.
Me explico algunas cosas y a los pocos minutos llegó la otra parte del equipo de seguridad, el señor Joseph y el jefe de la policía.
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Narra Charles...
Me encontraba en una reunión cuando mi teléfono sonó, mire la pantalla y era Joseph, no lo dude ni por un momento y conteste.
-¿Qué sucede Joseph?- Pedí un segundo con mi dedo y me puse de pie.
-El día para nosotros ha iniciado algo agitado pero todo está bajo control.
-¿Qué es tan importante para llamarme? Estoy en una junta.
-La Srt. Helena se encuentra en el hospital pero se recompondra pronto... Pero la razón por la que llamó es por el joven Derick...
Se hizo un silencio al otro lado de la línea.
-¿Joseph?-Pase la mano por mi cabello despeinandolo.
-Fue abandonado en la puerta del hospital, una reacción alérgica... unos minutos más y no lo cuenta.
-¿Cómo está? ¿Qué más saben?
-Aún no recupera la conciencia pero está bien, los médicos actuaron rápido.
-Pide que preparen el Jet... Y Joseph cuidalos con tu vida- dicho esto, finalice la llamada.
Me acerqué
-Caballeros, me disculpo sinceramente pero la reunión deberá ser pospuesta, tengo unos asuntos que atender con urgencia en Inglaterra pero mi asistente se encargará de reajendar con ustedes lo antes posible. -Dicho esto, recogí los documentos que estaba leyendo antes de la llamada y mi laptop y me retiré.
Salimos directo al aeropuerto, el viaje se me hizo una eternidad aunque fue corto...
Al aterrizar mi equipo ya me esperaba, al llegar al hospital ya era un caos, la noticia se había filtrado y estaba lleno de periodistas, la policía y mi equipo de seguridad.
-¿Dónde está Helena?- fue lo primeros que pregunté al entrar al hospital.
-Sigueme, Charles- dice Joseph.
Lo sigo y detrás mio la seguridad, subimos unas escaleras, doblamos a la derecha encontrando un pasillo lleno de seguridad.
Llegué al final del pasillo y abrí la puerta sin tan siquiera tocar.
Una habitacion sencilla pero acogedora para ser un hospital, habían dos camas, una vacía, en la otra está ella, acostada abrazando a su hermano, ambos dormidos.
Los vi y recibí paz.
Recuperar a Derick, es algo que no tiene comparación. Sé que habrá que trabajar mucho en él, terapias y todo eso, pero aún así siento que todo pronto estará bien, incluso mejor que antes.
Porque ahora ellos lo son todo para mi, son lo más importante. Mi familia, mi prioridad será siempre darles lo mejor y mantenerlos seguros.
Me acerco lentamente a la cama con la manos en los bolsillos, depósito un beso en la frente de Helena.
Tomo asiento en un pequeño mueble que hay en la habitación frente a la cama y me dedico a observarlos.
Tu cielo puede estar cayéndose a pedazos y como por arte de magia sale el sol y todo vuelve a brillar.
Pasó la tormenta.
Al cabo de una hora Helena inicia a removerse en la cama, está despertando. Abre los ojos y nuestras miradas se encuentran.
-Charles- dice en un hilo de voz y sus ojos se llenan de lágrimas rápidamente, me acerco y la abrazo.
-Ya paso, mi reina. Ya está aquí y no irá a ningún lado.
Nos quedamos abrazados por un largo rato, disfrutando de nuestra cercania y calor.
-Helen...- dice una adormecida y débil voz pero que reconocemos al instante.
-Derick- Helena se gira de inmediato hacía él y lo abraza con el grifo del agua en los ojos.
-Yo... -Trato de decir el pequeño Derick en lagrimas también.
-Ya estás a salvo, mi amor. Ya estás en mis brazos.
Mis ojos se aguaron ante la escena.
-Yo los extrañé. -Logró decir abrazandome a mi también.
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Míster Hartmont
RomanceCharles Hartmont multimillonario dueño de una cadena de bancos distribuidos en toda Europa. A sus 29 años es un hombre calculador; adicto al orden y la puntualidad. No hay nada que se escape de sus manos; él todo lo sabe. ¿Qué tendría que pasar para...
