Capitulo 30

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Charles....

Aviso al equipo de seguridad y la Policía que se encuentran en la mansión sobre la visita de Dimitria, debe estar próximo a llegar.

Pasan unas media ahora y no llega, marco a su celular y suena apagado.

¡Qué extraño!


Dijo que estaba próximo, y se le escuchaba urgente; seguro se ha arrepentido o no era muy necesario lo que tenía que decir y si es así, le agradezco porque con todo esto que estaba pasando lo que menos necesito es a Dimitria en mi casa haciendo un escándalo.

Misterr Hartmont— Me habla el oficial a cargo— La señorita Dimitria no vendrá, sufrió un terrible accidente hace unos minutos.

—Por Dios.—Me quedo pensativo con los datos recientes ¿ y si eso que debía decirme si era importante? ¿y si ese accidente fue provocado para que no llegara aquí?


—¿Tienen información de como ocurrió el accidente?— le pregunto al oficial para unir cabos en mi mente.


—Según algunos testigos oculistas, una camioneta la embistió a gran velocidad y continuó su camino— Dice.


—Eso no fue un accidente, ella sabía algo y la intentaron callar. 

-Ya están buscando camionetas con descripción en toda la ciudad y salidas.

 -No me sorprendería que la dejen varada. 


Helena...


Salgo de la habitación de Derick luego refrescarme la cara, aunque no sirvió de mucho, al verme en el espejo vi lo que llorar toda la noche sin pegar un ojo le hace a mi rostro, tengo ojeras, los ojos y todo el rostro rojo, sin contar el dolor que muestran mis ojos, ese que siento tan fuerte en mi corazon, ese corazoncillo que le arrancaron una parte. 

Bajo la escalera para ponerme al tanto de lo que pasa y hacer todo lo posible por encontrar a Derick, llorando sobre su cama y suplicándole a los duendes del milagro no aparecerá... Debo ser fuerte, por el, por mi.

Me dirijo hacia el salón de estar de la mansión, tiene puertas francesas que le dan privacidad al espacio y lo hicieron  el lugar perfecto para el centro de operaciones. 

Al entrar los veo a todos reunidos viendo hacia la pantallas de los ordenadores que se han instalado aquí desde ayer, y simultáneamente se escucha;

Un voz robotica y computarizada dice:

Advertencia, advertencia es lo que te vengo a dar.

Protege lo que mas quieres y aléjate de Charles Hartmont ya!!!

Al pequeño Derick cosas malas le pueden pasar.

No se como reaccionarían ustedes a escuchar esto, pero a mi inmediatamente me han saltaron las lagrimas, llamando la atención de todos los presentes.

-¿Es enserio? ¡¿Charles, esta mierda es porque estoy contigo?!- grito importándome un comino quien este. -Se trata de un ser humano, un niño, mi hermano, no un perro u objeto que puedes quitarle a una persona para chantajear. El es mi puta familia.

Charles se queda fijamente mirándome, mientras que los demás tratan de mirar a algún punto que no seamos Charles y yo.

-TODOS FUERA!!!- grita y todos sin titubear ni pensarlo dos veces nos dejan solos en la sala, y me atrevo a decir que la mansión porque se escucha la puerta que da al patio cerrarse.

Sus ojos azules se clavan en mi, y le clavo los míos, tristes, rojos y cansados.

-No busquemos culpables aun. Te aseguro que encontraremos a Derick antes de lo que piensas, tuvimos una buena pista y fue por lo que iniciamos a ver las cosas que te envían.

-Mi hermano llega todo un día, sabrán los santos donde y con que mierda de personas y solo por amar. ¡Por amarte a ti! Nunca me dijeron que amar era así, que te hacían daño a ti y los tuyos.

-Estos no es mi culpa, Helena. Te dije que las cosas conmigo no serian fácil, hay mucha gente de mierda en mi mundo, sin escrúpulos, por eso trate de ocultarte de el, pero eso no es mas que nuestro amor ¿o si?

-¿Este es el precio que debo pagar por estar contigo? ¿Es lo que dices?- le pregunto dolida.

-No estoy diciendo eso, Helena. Pero sabias desde el inicio que habrían riesgos por correr y que habrían muchos momentos amargos como dulces y aceptaste todo eso cuando decidiste que si querías casarte conmigo. Gente de mierda viene en el paquete.-dice cansado abriendo los brazos.

-Derick no es un precio que pienso pagar. Por nada. Me ha valido todo lo que han dicho de mi, pero desde el día que maleantearon mi casa, cruzaron la raya y esto me puede.

-¿Que quieres decir, Helena?- dice acercándose a mi, y yo retrocedo.

-Que ellos ganan. Que la gente de mierda de tu mundo, ganan. -Lloro- Pero quiero a mi hermano conmigo.

-Helena.- me mira incrédulo dando mas pasos hacia delante y yo continuo retrocediendo.

Se detiene, hace una mueca triste, y conociéndolo como le conozco se que es un intento de sonrisa y asiente.

-Hago todo lo que quieras, Helena. Te amo con mi alma, como nunca he amado a nadie, y me daría igual quedarme sin una puta libra por ti, perder todo lo que tengo y por lo que tanto me he esforzado, pero es cierto, Derick no es algo que este en juego, ni que quiera poner en una balanza. Tu casa esta casi lista y esta gente esta trabajando muy duro para encontrarlo, han descubierto muchas cosas, como eso que acabas de escuchar y se que pronto lo encontraremos. Y todo va a estar bien, el va a estar bien... yo mismo los llevare de regreso.

Así se termina de romper mi corazon, así termino como muerta en vida, porque por mas que lo ame, esto no se detendrá, esas personas harán lo que sea hasta lograr sus objetivos y ciertamente han puesto en una balanza a Charles y Derick; y el amor que siento por mi hermano, mi familia es mas fuerte que cualquier cosa que vaya a sentir.

Siento mis mejillas empapadas y no quiero ni imaginar lo rojo que se encuentra mi rostro. Bajo la cabeza y me acerco a el.

-Lo siento, pero su bienestar es mas importante que lo que yo sienta; las personas que les gusta joder vidas no se detienen, no seguiré esperando a lo próximo. Gra..ci..as- se me dificultan decir las cosas. - Gracia por amarme tanto, pero este amor nadie lo quiere.- nos señalo con el dedo indice.

Centro mi vista en mi dedo anular y veo el hermoso anillo que adorna mi dedo, que sella nuestro compromiso. Se que esta atento a cada uno de mis movimientos, lo deslizo de mi dedo y me lo quito empuñándolo en mi mano.

-No tenemos que hacerlo.

Me acerco a el y lo abrazo, fuerte, con el corazon en la mano y el alma hecha pedazos, Charles me abraza igual, fuerte. Pero es tiempo de soltarlo. Me alejo y tomo su mano dejando el anillo allí, sin ni siquiera mirarlo a la cara, me giro y salgo de allí.



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Holaaa...

Si he vuelto, se que es mas corto que un relámpago pero si lo dejo mas tiempo en escritorio no lo publico jajjajja, bueno, besitos...


Espero ver sus comentarios y votos.


Nos leemos pronto. ♥


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Míster HartmontHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora