K.R
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Charles entra al cuarto de baño y yo termino de cambiarme para llevar a Derick a la escuela.
Bajo a la cocina y ya Derick a terminado de desayunar. Tomo su mochila, reviso que todo lo que necesita esté dentro, me aseguro que su uniforme este en orden, su cabello peinado y sus zapatos limpiando.
Ya todo esto listo, abro la puerta para irnos. Pero la multitud de camarógrafos y reporteros obstruyen la entrada.
—Helena James ¿Qué se siente conquistar a mentiras al millonario Charles Hartmont?
—Señorita James ¿ya que el Magnate pago sus cuentas que buscará ahora que ponga una parte de su fortuna a su nombre?
—¿Sabe él que usted solo lo está utilizando, estafándole?
Me bombardean todos con preguntas ¿Qué diablos es eso?
Reaccionó y entró rápidamente a la casa y cierro la puerta.
¿creen que estoy con Charles por su dinero? ¿Qué le estoy robando?
Las lágrimas se acumulan en mis ojos e inician a descender por mis mejillas.
—CHARLES...
Grito su nombre, necesito que me diga que carajos está sucediendo, que hacen todas esas personas en mi puerta escupiendo mentiras.
En menos de un minuto Charles esta frente a mi.
—Hay muchas personas con cámara allá afuera, Charles.
Me mira sorprendido y pasa rápidamente su mano por su cabello aún mojado despeinándolo.
Su celular suena, mira la pantalla y acepta la llamada.
—¿Algo que debas decirme Joseph?— dice en tono fuerte, enojado.
Hace silencio por unos segundos y vuelve hablar: — ¿A qué hora se publicó ese video?
—Es suficiente tiempo para qué hallan averiguado quién lo hizo.
—Me vale un comino que sea una página nueva, quiero a los responsables y saber cómo demonios consiguieron esa información.
Vuelve a callar.
—Ah, Joseph envía a Blaser a recogernos.—dicho esto corto la llamada y guardo su celular en su pantalón.
—Derick, corazón creó que hoy no irás al cole, ve cámbiate de ropa y ve algo de tele.
—Esta bien, Helen.
Dicho esto salió corriendo escaleras arriba.
Limpio mis lágrimas y camino hasta la cocina, seguida por Charles, sin decir nada me siento en los taburetes de la isla bajo su atenta mirada.
—¿Qué mierda dice ese video para que esas personas crean que soy una caza fortunas?
No dice nada.
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Míster Hartmont
RomanceCharles Hartmont multimillonario dueño de una cadena de bancos distribuidos en toda Europa. A sus 29 años es un hombre calculador; adicto al orden y la puntualidad. No hay nada que se escape de sus manos; él todo lo sabe. ¿Qué tendría que pasar para...
