Capítulo 22

38 5 1
                                    


—Tienes que hacértela Celeste.

Amanda camina de un lado a otro por la estancia. Tiene más de 5 minutos intentando convencerme de que me haga el test de embarazo.

—No tiene sentido que me lo haga. —Está pensativa, ha de estar pensando que argumento dará para convencerme.

—A ver, Celeste... Sé que te da miedo saber el resultado, que te pone nerviosa y demás. Pero también sé otra cosa y es que has perdido toda esperanza de salir de aquí. Te has convertido en una masa sin vida que solamente espera a la próxima visita de Daniel y tengo la ilusión de que en caso que el resultado de ese test sea positivo renazca en ti una pequeña luz de esperanza.

Sus manos sostienen las mías y sus ojos me observan esperando que sus palabras causen algún efecto en mí, sin embargo la situación es un poco incomoda al tenerla tan cerca.

Al darse cuenta de lo incomodo de la situación se despega de mí sonriendo con nerviosismo.

—Entiendo lo que dices, y tienes razón. El solo hecho de pensar en la posibilidad hace que brote de mi interior un deseo de salir de aquí y proteger a esa ficticia criatura. Pero también hace que crezca un inmenso miedo al no saber qué sucedería. —Resoplo derrotada —Bien, me la haré.

Amanda tiene razón, ya no queda en mí motivo alguno que me impulse a seguir adelante, mis días se resumen en vivir a la espera de la vuelta de mi verdugo, me he dado por vencida en todo el sentido de la palabra y sólo espero a que la siguiente tortura sea tan grande que ya todo el sufrimiento termine.

Pero el sólo hecho de imaginarme una pequeña semilla creciendo dentro de mí me hace cambiar de parecer, me da mucho miedo pero también me alienta a buscar escape.

Cierro la puerta del baño. Leo las instrucciones de la prueba y me decido a llevarlas a cabo.

—No quiero ver el resultado —Mi voz tiembla al igual que mis manos por el nerviosismo que domina mi ser. Amanda me ofrece una cálida sonrisa.

—No es tan malo, pensemos, si da negativo podemos hacer como que esto fue un susto más de la vida, y ya, ahí queda. Pero, en caso de que sea positivo tienes una razón a la cual aferrarte para luchar, un bebé.

—Estás olvidando otro resultado Amanda. Si da positivo y Daniel se entera puede hacerme cosas horribles, ninguno de los escenarios que me llega a la mente es bonito. Y no sólo eso, aunque esta prueba de negativo viviré con el miedo de quedar embarazada en cualquier momento, luego de cada uno de los toques de él. —Con temor expreso mis pensamientos.

—Dejemos de darle vueltas al asunto sin siquiera estar seguras de lo que hablamos. Ya pasó el tiempo. Veamos los resultados.

En este momento el sudor frío baja por mi cuello y mi pulso va al mil.

Ya están, los resultados... No quiero verlos, me da arduo miedo lo que pueda decir. Aunque nada es certero, sólo es una prueba de farmacia, no es 100%confiable.

Observo la cara de Amanda, quien está viendo la prueba, intentando descifrar el resultado a través de las expresiones faciales de ella, pero con miedo de adivinarlo.

Su expresión es calmada, levanta la mirada con una pequeña sonrisa, la cual se agranda a cada segundo.

—Felicidades Celeste.

Todo se detiene en ese momento y el sonido de mi respiración es lo único que logro escuchar. Las palabras de Amanda resuenan... Felicidades.

Esto no puede ser posible. Mi respiración se dificulta tanto que me veo obligada a tomar aire por la boca en vez de la nariz y un frío recorre mi cuerpo.

Amanda sostiene frente a mí la prueba, y las dos inconfundibles rayas color rojo brillan ante mí. Embarazada...

—Podrías dejarme sola un momento, por favor.

Amanda asiente y sale sin mediar palabras del cuarto dejando el test sobre la cama.

Mis mejillas se humedecen cuando el tibio y salado líquido baja marcando su ya conocido camino por mi rostro. El hecho de pensar en llevar una criatura dentro de mí me llena de felicidad pero el miedo es más grande.

Siento temor de fallarle a esta criatura, de fallarme a mí, a mis padres...

Mis padres... ellos querrían que luche y salga de aquí, que viva y traiga al mundo a esta criatura.

Procedo a guardar la prueba en el pequeño cajón de la mesa de noche y me acuesto en la cama abrazando mis rodillas. En este momento no puedo pensar con claridad, así que sólo dejo las lágrimas salir sin más.

La suave humedad de unos labios recorrer mi cuello acompañados de las caricias de unas grandes manos que recorren mis muslos provocan que despierte desubicada.

Mi corazón da un vuelco al encontrarme con los ojos de Daniel observándome fijamente. Automáticamente mis ojos se humedecen y niego con mi cabeza repetidas veces.

—No, no, no, por favor —susurro desesperada.

—Shh... —Coloca su dedo índice en sus labios indicándome que haga silencio —No hagas ruido, sólo quiero disfrutar. Hoy estoy de buen humor, te trataré bien.

Respiro agitada al sentir como sus manos se deshacen de mis prendas.

Su tacto recorre mi figura acoplando sus manos a cada parte de mí. Con su boca acaricia y con su lengua lame y juega con mis pezones.

Con cada toque de sus labios sobre mí, crece una abundante nausea en mi interior, siento un gran rechazo hacia él.

Con sus manos separa mis piernas posicionándose entre estas y seguido a ello penetra mi cuerpo con una suavidad de la cual nunca antes había sido testigo. Entra y sale de mí una y otra vez. Al igual que las lágrimas que ruedan por mis mejillas cada vez con más fervor al saberme utilizada otra vez.

Pienso en esa pequeña criatura que yace dentro de mí. Debo salir de aquí, debo luchar para salir viva y darle una vida.

Con esto en mente cierro mis ojos dejando que Daniel haga con mi cuerpo lo que le plazca...

Por última vez. 

Venganza Celeste 《SIN EDITAR》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora