Celeste de 18 años, luego de vivir una infancia traumática, es vendida por su padrastro al mercado negro, donde es subastada y sometida a torturas extremas.
¿Estará dispuesta a buscar su libertad incluso luego de perder la esperanza en todo? ¿Cuáles...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Con inquietos pasos se aproxima hacia mí, y a medida que él avanza yo retrocedo sobre el colchón.
-No me hagas daño, ya no puedo más -con entonación suplicante dirijo mis palabras hacia él.
-Tranquila, tranquila... no te haré daño, lo prometo, sólo vengo a hablar -Sus palabras ocasionan un gran, pero tranquilizante desconcierto en mí, no me fío de sus palabras. Sus manos despeinan su dorada cabellera en un acto de nerviosismo. -¿Puedo sentarme? -Me observa cauteloso parado al pie de la cama.
Afirmo pausadamente contemplándolo con cierta desconfianza, sin deshacerme de mi posición protectora a la esquina de la cama.
-Mi nombre es Taylor, soy hermano de Daniel. Tal vez me recuerdes del día del almuerzo. -Sus palabras un poco enredadas por el nerviosismo y se esparcen por la estancia activando la recapitulación de mis primeros días en este fatídico lugar.
-Sí te recuerdo. -Admito -¿A qué has venido, cómo sé que no me harás daño? -pregunto notando su extraño comportamiento. Extraño en el sentido de que no se parece en nada al de su hermano.
-Antes que nada dime tu nombre.
-Celeste. Mi nombre es Celeste -Titubeante respondo. Sin lograr entender la razón por la que está aquí si no es para hacerme daño.
-¿Sobre qué test hablabas? -Mi rostro palidece ante su pregunta y mi garganta suena al tragar en seco -Vamos, te escuché. Pensaste que era Amanda. -Mierda, mierda, mierda. No puedo decirle la verdad. Le dirá a Daniel y las cosas serían feas ahí.
-Nada, es un test de compatibilidad de amistad ja, ja -Nerviosa digo la primera estupidez que me llega a la mente. Pff un test de amistad ¿Quién se creería semejante idiotez?
-Bien, supongamos que te creo, ¿entonces porque gritabas enojada? No creo que sea una razón para enojarse el que alguien quiera hacer un test de amistad, al contrario, suena divertido. -No es idiota, claramente no se lo creyó. ¡Rayos! ¿Qué hago? aghh soy una imbécil. -Celeste sé que es tonto, pero confía en mí, dime la verdad. Sólo quiero ayudarte.
¿Ayudarme? ¿A qué se refiere? Me mantengo en silencio analizando sus desconcertantes palabras. No tiene sentido lo que dice. El silencio es interrumpido por el ruido de su móvil, rápidamente contesta llevándose el teléfono al oído.
-Sí ¿Qué pasa? -Silencio... -Bien, estaré ahí en unos minutos -Tras decir aquello cuelga la llamada levantándose precipitado de la cama -Debo irme lo siento. Te ayudaré a salir de aquí, mientras tanto debes cuidarte lo más que puedas.
La puerta se cierra antes de que pueda procesar sus palabras completamente, ¿Ayudarme? ¿Salir de aquí? ¿Qué es esto? ¿Qué acaba de pasar? Si antes estaba confundida y aturdida con la posibilidad de estar en cinta ahora mi mente explotará en mil pedazos a causa de las palabras de este chico. ¿Salir de aquí, Será posible?
Volviéndome a acostar observo el techo por millonésima vez. Observar el techo mientras dejo mis pensamientos volar se ha convertido en mi momento de tranquilidad, sin embargo ahora la tranquilidad no forma parte de mí, mi mente se limita a dar vueltas y vueltas sin entender que ha pasado.
Acaso es posible salir con vida de aquí. Taylor nunca ha mostrado malas intenciones conmigo, sin embargo la confianza no es una palabra que forme parte de mi diccionario.
-Ahh... ¿Qué debo hacer? -Frustrada acaricio mi vientre haciéndome la pregunta en voz alta. No sé si estoy embarazada, espero que no, pero en caso de que sí, debo luchar para salir viva. Es lo que haría mi madre, es lo que querría que haga.
Y entonces en ese momento mi alarma se enciende provocando que una estruendosa carcajada abandone mi boca al darme cuenta de cuan ingenua fui.
-Jajajajajajajajajaja Ay, es increíble. -Mi risa se extiende por toda la estancia y algunas lágrimas se deslizan hasta tocar el colchón donde me encuentro acostada.
Mi estupidez ha sido tan grande que por un momento he llegado a tener una mínima esperanza de que podría salir de aquí. ¿Cómo pude ser tan imbécil como para creer aunque sea un poco en este desconocido? y permitir que sus palabras ocasionen en mí un reboloteo de pensamientos.
Con este revolú de pensamientos en la mente doy un largo suspiro abriéndole paso al cansancio que me toca la puerta permitiéndole a Morfeo llevarme a un lugar donde todo se basa en evocaciones de recuerdos y poco pensar.
-¿Cómo quedaste y como fue tu embarazo? Quiero que me cuentes absolutamente todo, desde principio a fin. -Emocionada hablo animando a Elizabeth a relatarme la historia con puntos y comas.
-Eres demasiado curiosa, quieres saber demasiado. -Cansada de tantas preguntas me evade el tema.
-Vamos ma, cuéntame. Será lindo recordar. Además ya tengo 16, puedo saber todo con detalles. -Con una morisqueta morbosa le enchicho para que me cuente, sonrío cuando esta se acomoda para iniciar su narración.
-Bueno, luego que tu padre y yo nos casamos consumamos nuestro matrimonio. Porque claro que no le abrí paso a nada hasta el matrimonio.
-¡Ay! No me digas que fuiste de esas que puro piquito dan y dicen "virgen hasta el matrimonio" -Con una cara de burla hago mi comentario.
-¡Claro que sí Celeste! ¿Qué insinúas niña? Tú también debes hacer lo mismo. -Indignada ante mi diferencia de pensamientos responde en forma de regaño.
-Ay vamos mamá, mejor sígueme contando, ya no te interrumpo más. -Desesperada por saber la incito a continuar su narración.
-Como vuelvas a interrumpir me voy a acostar y no te cuento nada -Realizo con mis manos una mímica de cerrar mi boca con candado y tragarme la llave a lo que mi madre asiente conforme.
-Bien. La idea de consumar el matrimonio era obviamente lograr concebir una criatura, un bebé, O sea tú. Llegada la fecha de mi luna esta no se presentó, y así fue como obtuve la primera señal de que estaba esperando. Pero, para confirmar decidí ir a un doctor a realizarme un examen el cual resultó positivo. Cuando todo era oficial y certero tu padre y yo, emocionados iniciamos planes sobre tu futuro. Mucho antes de saber sobre el embarazo ya habíamos pensado en emigrar del país, pero una vez supimos que seríamos padres nuestros planes se aceleraron al 1,000. La noticia de tu venida fue lo mejor que nos pudo pasar y decidimos hacer todo para que tuvieras lo mejor.
Sus palabras son interrumpidas al escucha el estruendo de la puerta al ser abierta con brutalidad, y la voz de Héctor vuela por el aire hasta llegar al aposento. Empitando carrera mi madre sale del cuarto, no sin antes advertirme que no salga sin importar nada, como siempre.