¡Li, cariño!

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Mientras Yibo servía las copas, Zhan pensó que tenía que salir de allí, pero se quedó mirando cómo Wang tomaba una entre sus dedos y hacía girar el vino color rubí contemplándolo a la luz.
Entonces se lo llevó a los labios y tomó un generoso sorbo. Una ola de deseo recorrió el cuerpo de Zhan, se moría por probar aquel vino de sus labios, de su lengua.

-Tengo que irme ya.

-¿No quieres hablar sobre nuestra sociedad?

-Claro que sí.

-¿Por qué no sacas el vino al comedor, y yo pongo un par de filetes en la plancha?

-No -dijo él tajante. No podía comer con Wang, beber con Wang y concentrarse en los negocios-. No puedo quedarme.

-¿No puedes o no quieres?

-Es que voy a salir -insistió. En realidad Darren lo había invitado a cenar. Él había declinado la invitación, pero acababa de cambiar de idea-. He quedado para cenar.

La copa de Yibo se detuvo antes de llegar a su boca.

-¿Con tu amigo el veterinario?

-¿Cómo lo sabes?

-Me lo he imaginado.

Él le observó cuidadosamente mientras Yibo hacía girar el vino en la copa con gesto inocente. La indignación se apoderó de su cuerpo de repente.

-Supongo que te has pasado la tarde averiguando con ZhuoCheng.

-Hemos charlado si, un poco.

-¿Y el nombre de Darren ha aparecido casualmente?

-Hablábamos de las llamadas anónimas que has recibido -dijo Wang con tono neutral-. Le pregunté a Cheng por tus ex novios, y salió el nombre del veterinario.

-Darren no es mi ex novio.

-¿No es tu ex, o no es tu novio?

-No tienes derecho a interrogar a Cheng sobre mis amigos -dijo Zhan secamente, aunque podía haber utilizado el singular, tal era el estado de su vida social-. Esas llamadas no tienen un motivo lógico. Ya te dije que debe ser algún chistoso del pueblo.

-Si ese es el caso, se acabarán. He contratado un número que no está en la guía y ya está funcionando -dijo mientras sacaba un papel de su bolsillo-. ¿No se lo des a nadie en quien no confíes plenamente, entendido?

Según tomaba aquel papel, Zhan sintió algo que no había sentido en mucho tiempo, que alguien se preocupaba por él. Y aquello le pareció tan peligrosamente seductor como el suave contacto de sus labios.

-Gracias -dijo al tiempo que se metía las manos junto con la nota en los bolsillos traseros del pantalón-. Debería haberlo hecho yo mismo. No sé cómo no se me ocurrió.

-Quizá tenías demasiadas cosas en qué pensar.

Quizá.

O quizá no quería admitir que se sentía demasiado asustado y amenazado porque no quería parecer débil.

-¿Y de qué más has hablado con ZhuoCheng? -preguntó para cambiar de tema.

-De caballos, sobre todo. De los trabajos de los establos... Es un buen chico. Elegiste bien.

-Fue Yang quien lo eligió. Su madre trabajaba aquí a veces atendiendo la casa hasta que su marido murió. ZhuoCheng empezó a meterse en líos. Malas compañías. Yang le dio una oportunidad y resultó tener un talento innato.

-Él dice que lo ha aprendido todo de ti. Que tú eres quien ha nacido para esto.

-Te dije que era bueno en lo mío -dijo Zhan con una risa nerviosa.

UNCONDITIONAL TO YOUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora