Zhan estuvo unos minutos quieto cuando un chorro de agua describió un arcoiris por encima del muro de cemento que cerraba el lavadero, desconcertado llegó, Yibo estaba casi tan mojado como la yegua, que tenía la manguera entre los dientes.
Al oír la risa reprimida de Zhan volvió la cabeza.
—¿Vienes a ayudar o a ver el espectáculo?
—Creo que me interesa más la función —dijo él cruzándose de brazos.
En aquel momento Wonderful volvió la cabeza, dedicó a Yibo una mirada inocente y dejó caer la manguera.
—¿Te importaría mucho echarme una mano? —masculló Yibo señalando la manguera que culebreaba fuera de su alcance.
Zhan la recogió y se la acercó a la entrada del lavadero, pero Yibo dio la vuelta inadvertidamente por detrás de él cerrándole la salida.
Estaba atrapado.
—No te atreverías… —dijo mientras retrocedía hasta la pared.
—¿No? ¿Estás seguro?
No, no lo estaba.
De una rápida ojeada intentó calcular la distancia que lo separaba del grifo.
—Está bien, no me asusta mojarme. Haz lo que quieras.
Yibo pensó que de hacer caso a sus palabras lo habría atrapado contra la pared con su cuerpo y habría mordido su carnoso labio inferior.
—Quizá no te mojes mucho si me lo pides por favor.
—¿Quieres que diga por favor?
—Quiero que digas por favor, Yibo.
Zhan se humedeció los labios.
El cuerpo de Yibo respondió con escandalosa rapidez ante la visión de aquellos labios húmedos y entreabiertos y la perspectiva de oír aquellas palabras de sus labios.
Por favor, Yibo.
Él se lanzó hacia el grifo a la velocidad del rayo, pero Yibo tardó décimas de segundo en reaccionar.
Dada su superioridad en fuerza, la lucha no podía estar equilibrada, aunque gracias a la agilidad y tenacidad de Zhan ambos acabaron muy mojados.
Y muy cerca.
Cuando por fin Yibo consiguió inmovilizarlo, el contacto entre ellos era casi doloroso. En el instante en que sus ojos se encontraron él dejó de luchar. Sus cuerpos se apretaban uno contra el otro, tensos y jadeantes, y Yibo se preguntó cuánto tardaría él en huir. Sus dedos recorrieron el tenso abdomen de Xiao Zhan y al encontrar un resquicio en la camisa entreabierta posó la palma de su mano sobre la cálida piel húmeda y suave.
Sintió cómo él tomaba aire y esperó su ataque, o su retirada, o que le quitara la mano.
Pero no se movió.
Miró la húmeda camisa pegada a su piel y el contorno perfectamente marcado de su figura y notó cómo se le encogía el estómago de deseo. Entonces tomó en sus labios el lóbulo que aparecía entre el pelo revuelto de Zhan y besó la suave curva de su cuello. En su boca se mezclaban el frío superficial del agua y la calidez de la piel. Y debajo de él, el calor ardiente del deseo. Yibo se preguntó si era posible ahogarse de deseo.
Zhan tomó su rostro entre las manos apretando su cuerpo contra Yibo.
—Por favor, bésame —murmuró Zhan.
—Por favor, Yibo —exigió mientras sus manos recorrían la espalda de Zhan. Tomó su labio inferior entre los dientes, tiró de el suavemente y lo soltó. Él dejó escapar un gemido—. Dilo.
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UNCONDITIONAL TO YOU
FanfictionLa Oveja Negra de la familia Wang regresaba y el sonriente entrenador de caballos sabía todo sobre él.
