Aún no podía verlo.
Por un momento dudó si habría imaginado aquella disparatada escena.
Bajó de la plataforma, y la coordinadora de la subasta lo tomó del brazo, acompañada por otras personas del comité organizador que le daban palmadas en la espalda y estrechaban su mano como si acabará de realizar un acto de una increíble generosidad.
Entre los asistentes se fue formando un pasillo mientras los aplausos acompañaron al ganador hacia el centro del salón.
Fue entonces cuando lo vió.
Zhan pensó que se le iban a doblar las piernas. Afortunadamente una mujer del grupo que rodeaba a Yibo se acercó y lo tomó del brazo.
—Bien, aquí está nuestro mejor postor misterioso. Supongo que deseará conocer al señor Wang.
—Nos conocemos —dijo Yibo con voz tan reservada como el primer contacto de su mirada.
Zhan sintió como un puñetazo en el estómago.
¿Qué había esperado, que lo recibiera con los brazos abiertos y una sonrisa arrebatadora?
No habría estado mal.
La organizadora intentaba llevarse a Zhan a un lado para hacer legítima la transacción y explicarle todos los detalles. Zhan lanzó una mirada suplicante a aquellos hermosos ojos oscuros.
—¿Podemos dejar las formalidades para más tarde, Soo-young? —preguntó él.
La chica de origen coreana murmuró algo sobre la confirmación de las cantidades, y entonces fue cuando apareció aquel brillo tan especial en los ojos de Yibo.
—Yo respondo por el cheque del señor, Soo-young.
—¿Está seguro?
—Creo que lleva mi firma.
Las cejas de la mujer casi desaparecieron de su frente al asimilar lo que significaba aquello.
Zhan sintió docenas de miradas clavadas en él, pero solo importaba una. Y era una mirada seria, concentrada e inquisitiva.
—¿No me dijiste que lo diera a alguna obra de beneficencia? Esta me pareció interesante.
—Hacen un buen trabajo.
—Sí, y tú también.
Soo-young carraspeó levemente, y los ojos de Yibo demostraron impaciencia, o irritación.
Pero se volvió hacia ella sonriente.
—Esto puede esperar a mañana, ¿no crees? ¿Podríamos tener ahora un poco de intimidad?
La autoridad de su voz hizo que el grupo se dispersará entre murmullos, y finalmente se quedaron solos… en medio de un salón atestado de invitados que no perdían detalle.
Yibo volvió hacia él su mirada impaciente e irritada.
—¿Y ahora quieres contarme qué ha sido esto?
—Bueno, según el catálogo, he ganado un fin de semana de aventura contigo como guía personal —dijo haciendo una breve pausa para tomar aire—. Ya sé que es un poco precipitado, pero me preguntaba si tendrías este fin de semana libre.
—¿Tienes alguna idea en especial?
Cuando lo miró, sus ojos ya no ocultaban nada.
—Creo que te debo algunas explicaciones.
—¿Tenías que venir hasta aquí y pagar una cantidad astronómica de dinero para hablar conmigo?
—Espero que haya valido la pena.
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UNCONDITIONAL TO YOU
FanfictionLa Oveja Negra de la familia Wang regresaba y el sonriente entrenador de caballos sabía todo sobre él.
