Con una última mirada a la pareja, volvió a tomar la pata de Wonderful y la encajó entre sus rodillas, decidido a concentrarse en acuchillar bien el casco para volver a herrar al equino. Y consiguió hacerlo durante unos tres minutos, hasta que oyó pasos que se acercaban pausadamente.
Zhan miró a un lado y vió aquellas piernas enfundadas en jeans. Yibo acercó un taburete y se sentó junto a él para observarlo.
Ignóralo, ordenó a su propio cuerpo, pero fue inútil.
Sus músculos ya se habían tensado ante la proximidad de aquel hombre, ante la idea de que lo estaba observando. Wonderful debió percibir su tensión, ya que se revolvió inquieta y estuvo a punto de hacerlo perder el equilibrio. Para cuando consiguió calmar a la yegua ya había decidido que iba a ser mejor dejar la conversación para otro momento. Era demasiado importante para hablar entre golpe y golpe de mazo, de modo que atacó el casco de Wonderful con renovadas fuerzas para acabar cuanto antes.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Yibo tras esperar pacientemente varios minutos.
—Raspar.
—Sí, eso ya lo veo.
—Me alegro de que no tengas problemas de vista —murmuró él. Soltó la pata del caballo y con un resoplido de impaciencia fue hasta la fragua y empezó a aporrear la herradura de la yegua hasta que no pudo aguantar más—. ¿No tienes nada mejor que hacer que comerme con los ojos?
—¿Crees que eso es lo que estoy haciendo?
Él dejó de martillar un momento y le lanzó una mirada fulminante.
—Nunca me como con los ojos a una persona que lleve un martillo. Es demasiado peligroso.
Zhan estuvo a punto de sonreír... a punto.
Yibo se preguntó qué tendría que hacer para oírlo reír a carcajadas. Estaba seguro de que le gustarían mucho más aquellos ojos rebosantes de risa que brillantes de irritación.
—No te molestara que esté aquí observándote.
—Pues ya que lo dices, sí —Xiao tiró el martillo a un lado y se volvió hacia él—. No estoy acostumbrado a tener a nadie viéndome como trabajo.
—¿No lo hacía Yang?
—Con Yang no me sentía incómodo.
—Debiste llevarte muy bien con él —dijo Yibo antes de que pudiera volverle la espalda de nuevo.
Quería que se sintiera cómodo cuando hablarán, y Yang podía ser un buen tema de partida.
—¿Lo dices por lo que me ha dejado de herencia?
—No me refería a eso.
—¿No? —dijo él con una sonrisa incrédula.
—No. Ya has dicho que no eran amantes, pero su relación no era simplemente la de jefe empleado.
Sus ojos se encontraron y Yibo detectó algo, quizá sorpresa, o alivio, o agrado, antes de que apartara la vista. Lo vió tragar y respirar hondo antes de hablar con voz lenta y pausada.
—Yang me dió este trabajo cuando más lo necesitaba, y lo hizo contra la opinión de todo el mundo. Yo sabía de caballos, pero nunca había dirigido una cuadra de esta envergadura. Era joven e inexperto, y además doncel. Pero él hizo caso a su instinto y me dio esté trabajo —el fantasma de una sonrisa pasó por sus labios—. Yo tuve mucho cuidado de que nunca se arrepintiera de la decisión, y él apreciaba el esfuerzo extra que yo hacía para ganarme el respeto de cada uno de los trabajadores de este campo. No éramos amantes, pero había una relación especial entre nosotros.
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UNCONDITIONAL TO YOU
FanfictionLa Oveja Negra de la familia Wang regresaba y el sonriente entrenador de caballos sabía todo sobre él.
