- Narrado en tercera persona -
Link partió de Kakariko hacia el rancho Lon-Lon donde esperaba reunirse con la niña de pelo naranja. Aunque iba a paso natural, y ya se sentía demasiado cansado.
—¡Quisiera tener a Epona! —gritó el niño cayendo arrodillado en el suelo. Tomó aire y se cubrió del sol con el gran escudo hyliano.
«Si recordara la Canción del sol... o el Preludio de la luz para regresar al templo y sacar la espada... me sería todo más fácil.»
Link se sentó sobre su escudo en el suelo, colocándolo boca abajo.
Sacó su ocarina y tocó la Canción de la tormenta, haciendo que lloviera y su escudo se llenase de agua. Volvió a tocar la melodía para que parase de llover y comenzó a beber algo de agua. Cuando finalizó, se secó como pudo, se puso el escudo en la espalda y siguió su camino.
Aunque se le ocurrió algo. Aprovechando que el escudo era mayor que él, se sentó encima y se deslizó por las colinas cortando camino.
«Esa niña... no quiero olvidarla.»
La noche comenzó a invadir la llanura de Hyrule, y a Link le quedaba aún mucho camino por delante. Al escuchar el aullido de un loco en la lejanía, los enemigos comenzaron a salir del suelo, y el joven hyliano los destrozó con gran facilidad.
El sueño podía con el niño, y otra idea se cruzó en su cabeza. Comenzó a escarbar con su escudo en la tierra blanda hasta hacer un pequeño pozo, y taparse con su escudo para evitar peligros, cuando se tapó con el escudo, dejó un pequeño espacio para que corra aire y allí se durmió de manera un tanto incómoda.
[...]
—¡Vamos, chico hada! ¡Despierta! —decía la niña de pelo naranja con un cuco entre sus brazos que picoteaba a Link para que despertase.
El niño se había dormido sentado en una caja con su escudo al lado.
—¡EPONA! —gritó la niña llamando a su potrillo, quien llegó y lamió al niño haciendo que este despertara quejándose de la baba.
La niña reía mientras Link la miraba sonriendo quitándose la baba.
[...]
Link sudaba y se removía en la tierra despertando alarmado ante tal sueño, le molestaba mucho no recordar el nombre de su amiga, pero se sentía decidido a no olvidar más. Salió de su pequeña "cama", se sacudió la tierra, y siguió camino.
«Ella lo vale... Si al final voy a olvidar, al menos con ella estaré en un mejor lugar.»
Estornudó un poco, sintiendo miedo de llegar a enfermarse.
- En el Templo del Tiempo -
Zelda se encontraba junto con las tres piedras espirituales y la Ocarina del Tiempo frente al altar de la puerta donde se resguardaba la espada maestra. La expresión en su rostro lo decía todo, estaba deprimida. Colocó las piedras pensando constantemente en lo que le dijo el chico hyliano.
«Zelda... Al principio si quería ser un niño otra vez, pero ya no me gusta serlo.»
Zelda estaba apunto de tocar la ocarina para abrir la puerta pero una mano en su hombro la detuvo.
—Así que para esto me pediste la Esmeralda Kokiki...
Saria, la sabia del templo del bosque, quien ya había sido avisada de quien sería en el futuro, y dada en protección la Esmeralda Kokiri. Había aparecido para evitar que abriese la puerta.
—No lo hagas Zelda, tienes el fragmento de la sabiduría en tu interior y sabes más que nadie qué pasará si lo haces. —dijo con un tono serio.
La princesa la miró un momento, pensativa, y con los ojos llorosos. Luego vio a la ocarina apretandola con fuerza.
—Pero quiero ayudar a Link... Solo quiero que esté bien... ¡No me importa que Ganondorf sea liberado!
—Zelda, no digas eso... —se preocupó Saria.
—Pensé que mi yo del futuro hizo una buena elección al devolverlo aquí, conmigo, a su época original donde solo es un niño de diez años. —comenzó a temblar. —Pero luego de hablar con él... Me dijo que odia ser un niño. —finalizó Zelda aún más deprimida.
—Es que Link ya no es un niño... Al tener tal responsabilidad, tuvo que ser un adulto de un segundo a otro. Para el mundo fueron años pero para él solo segundos.
—Pero... ¿y qué hay de sus recuerdos siendo olvidados?
—Quizás sea mejor así... para que no sufra. —dijo la Kokiri soltando el hombro de Zelda y desapareciendo por la puerta exterior del templo.
La princesa rompió a llorar, arrodillada en el suelo sujetando con fuerza la ocarina.
—Es que... me siento responsable de todo...
10
- Llanura de Hyrule -
Link seguía caminando, comiendo una manzana y pensando en cómo actuó con Zelda, él sabía que ella solo intentaba protegerlo, pero su ayuda no era suficiente.
«¿Estaré olvidando el camino...? Debo seguir. Pensar en Zelda no ayudará en nada.»
Se encontraba a unos cuantos kilómetros de su destino, y la noche volvía a hacerse presente. Cavó otro pequeño pozo y se cubrió con el escudo para poder dormir.
- Rancho Lon-Lon -
La niña había llegado a su hogar tras un día y medio de viaje. Bajó del carruaje y soltó al caballo para llevarlo al corral
—Vamos solo será un rato corto. —decía la niña intentando arrastrar al caballo de sus bridas hasta que llegó Ingo y se llevó al caballo por ella.
La niña agradeció, entró a su hogar y encontró a su papá durmiendo sobre el mostrador. La pequeña rió y saltó encima de su gran estómago, haciendo que se despertara de un gran susto y ambos rieron.
—Malon, cuántas veces te he dicho que no lo hagas y lo sigues haciendo. —decía su padre riendo y llevando a su princesa a su habitación.
—Papá, fue un día y medio de viaje. Ya te extrañaba. —decía la niña abrazando a su padre.
—Bueno, bueno; ya vete a la cama, que en un rato apagaremos las luces. —la niña asintió con la cabeza, se despidió de su papá con un tierno beso, y se fue a la cama a dormir plácidamente.
- ¿? -
—¿Estás seguro? El niño ya te derrotó una vez y no dudará en hacerlo dos veces. —dijo una mujer encapuchada y de traje negro.
En esa habitación oscura, había otra figura sombría, de aspecto masculino y ojos con un brillo rojo. Miraba a un orbe de energía donde podían observar ambos a Link.
—Esta vez será diferente... Desde nuestro último encuentro mis poderes se han incrementado... Y tengo una nueva carta bajo la manga. —su voz era algo tétrica. —Juntos, pondremos al héroe del tiempo de rodillas.
La mujer esbozó una sonrisa de satisfacción.
—Ansío tener nuestro segundo round, Link... Je, je... Je, je, ja, ja, ja, ja, ¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJA!!! —finalizó riendo de una forma diabólica mientras lo observaba dormir.
Continuará...
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°- Mi Canción Preferida-° -Malink- Creador: Bokuro_Z
AventuraVuelvo a ser un niño luego de derrotar a Ganondorf, regreso a mi hogar en el Bosque Kokiri y miro la Ocarina que mi buena amiga Saria me habia regalado, la sostengo entre mis manos y decido tocarla. Toque el Arullo de Zelda, la Cancion de Saria y po...
