- Narrado por Link -
Vi que Malon se había quedado petrificada ante mi pregunta. Se la notaba algo asustada, en problemas. Tan solo miró hacia abajo y juntó sus manos. No sabía si estaba nerviosa, pero temblaba un poco.
—Te vas a enojar... —me dijo con algo de miedo.
—No tengo por qué enojarme. —le intenté calmar, pero fue en vano. —Confía en mí...
Quería que me respondiera, pero ni siquiera me hacía contacto visual. Era inútil, sea lo que sea que había hecho, le avergonzaba lo suficiente como para no confiar en mí. Tan solo me puse de pie y me dirigí a la puerta.
—Hablaremos luego... Tengo algo que hacer... —me puse mis botas y salí de la habitación con la cabeza agachada. —Sea lo que sea, sé que no fue con una mala intención...
Sin más que decir, salí de mí habitación dejando a Malon detrás. Junto a la puerta se encontraba Sheik apoyado en la pared con los brazos cruzados. Este me llamó la atención para que lo viese.
—La mantendré vigilada. Estará bien. —me dijo con confianza.
—Sé que estará bien...
No le dije nada más y seguí caminando por los túneles de la montaña. Iba sin rumbo, hasta que me topé con el acantilado, y ahí apoyé los brazos sobre el barandal. Intenté reflexionar en todo lo ocurrido. Nada me estaba saliendo bien últimamente, y ni siquiera podía contar con el cariño de Malon.
«He perdido por segunda ocasión con Dark, Saria está en coma, y ahora Malon está siendo afectada por una maldición... y no confía en mí como para decirme...»
—¡¿Qué rayos está mal?! —grité a lo alto y mi voz reverberó por toda la montaña.
Intenté volver a pensar, regresar mi memoria a atrás, intentando ver en qué me equivoqué o qué hice mal; pero yo sentía que hacía todo perfecto, no podía haber algún error. Pero de pronto se me ocurrió algo.
Miré a mi mano izquierda, me quité mi guante de cuero y miré el dorso de mi mano, el símbolo de la trifuerza del valor. Pero para mi sorpresa, este brillaba con un color oscuro, tal y como lo hizo cuando ataqué a Zelda de niños. Entendí que algo se me estaba escapando.
Quizá la Trifuerza cada vez tenía menos poder, supuse que sería por la Trifuerza Oscura del mundo de Dark. Y ahora no podía consultar a Rauru sobre ella, ya que no estaba entre nosotros. Y la verdad no me gustaba la idea de consultar a Zelda.
Mis nervios aumentaban. Me sujeté la cabeza con algo de dolor. Sabía que algo malo estaba por pasar y me estaba sintiendo algo inútil. Cuando de repente siento que alguien toca mi espalda. Me sobresalté y estuve a punto de atacarlo.
Cuando me di la vuelta, vi a Wind con una expresión de preocupación. Lamentablemente era el que menos quería ver en ese momento.
—Héroe del tiempo, ¿está bien? ¿Hay algo en lo que le pueda ayudar? —me preguntó educadamente.
—No, Wind... Vete. —me di la vuelta algo molesto, no lo quería frente a mí.
Pero lejos de irse, se mantuvo detrás mío.
—Between y Skyward nos contaron de su batalla. Sé que dió lo mejor, pero lamento su pérdida. —mostró sus respetos.
Yo me terminé de molestar y decidí girarme para encararlo.
—Sabes qué, sí hay algo en lo que me puedes ayudar. ¿Puedes explicarme cómo es que un niño pudo sacar la Espada Maestra con total libertad? ¡¿Y no ser congelado para ser un adulto como yo?!
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°- Mi Canción Preferida-° -Malink- Creador: Bokuro_Z
AventuraVuelvo a ser un niño luego de derrotar a Ganondorf, regreso a mi hogar en el Bosque Kokiri y miro la Ocarina que mi buena amiga Saria me habia regalado, la sostengo entre mis manos y decido tocarla. Toque el Arullo de Zelda, la Cancion de Saria y po...
