°¬Capitulo 19: Caminos entre la Luz y la Oscuridad¬°

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Link avanzaba por el Bosque Kokiri, sus pasos silenciosos sobre la hierba cubierta de rocío. Los árboles centenarios susurraban antiguas historias en el viento, y el canto de los grillos nocturnos era el único sonido que rompía la quietud de la noche. La luna llena iluminaba su camino, pero en su corazón, la oscuridad crecía con cada paso.

Había escuchado rumores de una nueva amenaza: un ser oscuro conocido como Dark, quien había comenzado a extender su influencia en Hyrule. Link sabía que debía enfrentarlo, pero en su interior, algo más lo inquietaba. Una sombra que había crecido en su corazón, alimentada por el miedo, la duda y una furia silenciosa. Cada vez que pensaba en Saria y en los demás Kokiri en peligro, un deseo oscuro se encendía en él, uno que le susurraba al oído promesas de poder, de venganza, de victoria a cualquier costo.

A lo lejos, el Gran Árbol Deku ya no era más que un tronco seco y vacío, pero su retoño, joven y lleno de vida, lo esperaba. Link había acudido a él en busca de consejo, como tantas veces en el pasado. Al llegar, el pequeño retoño abrió sus ojos brillantes, y su voz resonó en la mente de Link, como una suave brisa en primavera.

"Link, héroe del tiempo, veo la oscuridad que te envuelve," dijo el retoño del Árbol Deku, su tono grave, pero no carente de compasión. "Sé que te enfrentas a un enemigo poderoso, pero la verdadera batalla no es contra Dark. La verdadera batalla es dentro de ti mismo."

Link apretó los puños, luchando contra las emociones que bullían en su interior. "¿Cómo puedo ignorar lo que siento? Saria y los demás están en peligro. ¡No puedo permitirme perder esta vez!"

El retoño inclinó su frágil copa, como si estuviera pensando en las palabras adecuadas. "Link, los deseos oscuros que llevas en tu corazón te harán más daño que cualquier enemigo externo. Si dejas que la oscuridad te consuma, no serás diferente de Dark. Él también fue un ser como tú, una vez lleno de esperanza y luz, pero fue su propio miedo y odio lo que lo transformó en la criatura que ahora es."

Link permaneció en silencio, dejando que las palabras del retoño resonaran en su mente. Recordó los momentos en los que había sentido la paz, el amor por sus amigos, la esperanza de un futuro mejor. Esa era la razón por la que había luchado siempre, no por poder, no por venganza, sino por proteger aquello que amaba.

"Entonces, ¿cómo puedo derrotar a Dark sin ceder a la oscuridad?" preguntó finalmente, su voz llena de una nueva determinación.

"Debes recordar quién eres, Link. Un héroe no es solo alguien que empuña una espada. Es alguien que lucha por la luz, incluso cuando todo parece perdido. Si luchas con el corazón puro, con la voluntad de proteger y no de destruir, entonces la oscuridad en tu interior no tendrá poder sobre ti."

Las palabras del retoño llenaron a Link de una renovada esperanza. Comprendió que su mayor enemigo no era Dark, sino el temor de perder aquello que amaba. Pero, al mismo tiempo, entendió que mientras luchara por la luz, por el amor y la esperanza, no importaba cuán fuerte fuera la oscuridad, siempre habría un camino hacia la victoria.

Con un último suspiro, Link cerró los ojos y dejó ir sus deseos oscuros, sintiendo cómo una calidez se extendía desde su corazón, como el primer rayo de sol al amanecer. Cuando los abrió de nuevo, su mirada estaba clara, decidida.

"Gracias," dijo con suavidad al retoño del Árbol Deku. "Ahora sé lo que debo hacer."

Y así, con la espada en mano y el corazón lleno de luz, Link se adentró en la oscuridad del bosque, no como un guerrero en busca de venganza, sino como un héroe dispuesto a proteger lo que más amaba, sin importar el costo. Y en su interior, sabía que mientras mantuviera esa luz viva, ningún mal podría derrotarlo.

El Salón de los Sabios en el Castillo de Hyrule brillaba con una luz etérea, reflejada en los vitrales que representaban las historias antiguas del reino. Los colores danzaban en las paredes de piedra, creando una atmósfera de esperanza y solemnidad. En el centro del salón, alrededor de una gran mesa circular, se encontraban los Sabios de Hyrule: exceptuando a  Impa y a Saria estas se encontraban aun en coma, la princesa Zelda a la cabeza. A su lado, tres figuras se mantenían firmes y alertas: los Links, héroes de distintos tiempos y dimensiones, unidos por un destino común.

Zelda se levantó, su mirada serena pero llena de una determinación inquebrantable. La princesa había convocado esta reunión en un momento de gran peligro. Dos enemigos poderosos, Nahira, una hechicera oscura con poderes que rivalizaban con los de Ganondorf, y Dark Link, una sombra creada a partir del propio héroe, amenazaban con sumir a Hyrule en la oscuridad eterna.

"Gracias por acudir a mi llamado, valientes Sabios y Héroes de Hyrule," comenzó Zelda, su voz suave pero llena de autoridad. "La situación es crítica. Nahira ha capturado a Ruto y Nabooru, y planea usar sus poderes para despertar un mal antiguo, uno que podría destruirnos a todos. Y Dark Link, la encarnación de la oscuridad dentro de nuestro héroe, se ha aliado con ella. Debemos actuar con rapidez y precisión si queremos detenerlos."

Un murmullo recorrió la sala, pero todos sabían que el tiempo era esencial. Zelda continuó, señalando un mapa desplegado sobre la mesa. "Nuestro plan es simple pero peligroso. Debemos dividirnos en dos equipos. El primer equipo irá al Templo del Agua para rescatar a Ruto. Sin ella, no podremos acceder a ciertas áreas clave en la lucha contra Nahira. El segundo equipo se dirigirá al Templo del Espíritu, donde Nabooru está prisionera. Su liberación es esencial para enfrentar a la hechicera en su propio terreno."

Darunia, siempre el primero en ofrecerse para la acción, golpeó la mesa con su puño de roca, haciendo que las copas tintinearan. "Yo lideraré el equipo al Templo del Espíritu. Nabooru es una de los nuestros, y no dejaré que esa hechicera mantenga a la Gerudo en sus garras un segundo más."

Los Links se miraron entre sí, reconociendo la necesidad de dividir sus fuerzas. Link del tiempo, el más experimentado, habló por todos. "Nos dividiremos también. Uno de nosotros irá con Darunia. Zelda, tú mantendrás el castillo y coordinarás nuestras fuerzas aquí. No podemos permitir que nuestros enemigos nos encuentren desprevenidos."

Zelda asintió, sus ojos reflejando la confianza que tenía en ellos. "Así será. Debemos recordar que la fuerza de Nahira y Dark Link no reside solo en su poder físico, sino en su capacidad para sembrar la discordia y la desesperación. No podemos permitir que nos dividan o nos desmoralicen."

Zelda, nuevamente tomó la palabra. "La clave de nuestra victoria será la cooperación y la confianza en nuestras habilidades. Sabios, Héroes, debemos luchar como uno solo. Este es el momento en el que la Trifuerza de la Sabiduría, el Valor y el Poder deben estar en perfecta armonía."

La reunión continuó con detalles estratégicos, pero el plan estaba claro: rescatar a Ruto y Nabooru, eliminar las fortalezas de Nahira y Dark Link, y finalmente enfrentarlos en un combate decisivo.

Al final de la reunión, Zelda se acercó a cada uno de los héroes y sabios, sus ojos brillando con determinación. "Confío en cada uno de ustedes. Hyrule confía en ustedes. Que el poder de la Trifuerza los guíe."

Con esas palabras, la reunión terminó, y los equipos se prepararon para partir. Los Links intercambiaron un último saludo, sabiendo que las batallas que se avecinaban serían difíciles y posiblemente el final para alguno de ellos. Pero con la luz de Zelda guiándolos y la fuerza de los Sabios apoyándolos, sabían que tenían una oportunidad, una oportunidad de proteger Hyrule y salvar a sus amigos.

Y así, con corazones llenos de esperanza y determinación, partieron hacia sus respectivos destinos. La lucha por Hyrule estaba a punto de comenzar, y cada uno de ellos sabía que el destino del reino dependía de su éxito en las misiones por venir.


Continuara...

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