°¬Capitulo 14: Templo del Bosque ¡Rescatemos a Saria!¬°

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- Narrado por Saria -

Estaba dentro de mi casa en el Bosque Kokiri, sentada en el borde de mi cama. Era un día agradable y muy feliz. Pero lo era más gracias al pequeño bebé que cargaba en mis brazos. Él me miraba tranquilo, aunque con algo de curiosidad. Fue una sorpresa encontrarlo, pero desde que el Gran Árbol Deku me puso a su cuidado, no lo he dejado solo ni un día.

Le sonreí, y decidí acariciar una de sus mejillas con uno de mis dedos; rió ante mi tacto, y eso me hizo feliz. 

—Ay, Link... Te amo tanto. Me haces sentir como una mamá hyliana, je, je. —le dije un poco sonrojada mientras lo seguía meciendo en mis brazos. 

«Crecerás grande y fuerte, y solo para mí...»

—...¿Qué fue eso? —me pregunté extrañada, esos no eran mis pensamientos.

Pero no le di importancia, y tan solo seguí jugando con el pequeño bebé Link. Le di un amoroso beso en el cachete y luego en la frente. Lo mantendría a mi lado siempre; no sé si como su mamá, pero sí como su amiga.

«Será mío para toda la vida...»

—Esa no fui yo... —abrí los ojos como platos, algo no estaba bien. 

Esto ya lo había vivido, por eso sabía que estaba mal. Miré en todas las direcciones, comencé a preguntarme, ¿cómo fue que llegué a mi casa? ¿Qué hacía antes de esto? Y lo más importante: ¿cuánto tiempo llevaba sentada con Link en mis brazos? 

Comencé a sentir miedo, miré de nuevo a Link, pero los brazos que lo sostenían no eran los míos, sino unos más largos, de una mujer adulta con las uñas largas pintadas de negro. 

—No... ¡¡NOOOO!! ¡¡¡ESTO NO ES REAL!!! —grité con todas mis fuerzas mientras todo a mi alrededor se volvía negro.

[...]

Desperté sobresaltada, como justo después de una pesadilla, aunque en una cómoda cama de flores dentro de la sala de cuadros del Templo del bosque... Todo estaba oscuro pero un rayo de luz pasando desde el techo delataba mi posición. Me dolían las piernas, mis oídos, mi boca me sabía raro, me dolía el pecho de solo respirar, y mis brazos flaqueaban. 

Logré sentarme a duras penas, pero frente a mí vi la silueta de una mujer alta, con una túnica que le llegaba hasta las rodillas, y portaba un cetro que brillaba de un color morado; sus ojos del mismo color cambiaban al igual que el cetro, de morado a verde y de verde a rojo. Cuando vi la mano que sostenía el cetro, entendí que era la misma que la del sueño.

—Joven sabia... cada vez resistes menos mis encantamientos. —me dijo mientras caminaba alrededor de mí. —Con lo mucho que disfruto de tus recuerdos con el pequeño Link... je, je. —dijo de manera morbosa.

—¿Quién...? ¿Quién eres...? —dije a duras penas. 

—Ay, joven Saria. ¿En serio ya me olvidaste? —preguntó fingiendo tristeza y cambiando sus ojos de color. —Será mejor que te devuelva tus memorias... 

Dicho esto, se agachó para tocarme la frente con dos dedos iluminados en naranja. Una incontable serie de imágenes pasaron frente a mis ojos, recuperando todas mis memorias hasta mi captura.

—¡¡NOOOOOO!! —grité cayendo al suelo otra vez. —¡Tú...! ¡¡Nahira!!

—Eso... Di mi nombre. —exclamó con satisfacción. 

—¿C-Cuánto tiempo llevo aquí...? ¡¡RESPONDE!! —el dolor aumentaba cada que elevaba mi voz.

—Ay, pequeña. Esta vez tardaste un año en romper mi hechizo. Te estás volviendo más y más débil... 

°- Mi Canción Preferida-°   -Malink-  Creador: Bokuro_ZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora