La cámara se encuentra en el Templo del agua, iluminado solo por antorchas que emiten una luz tenue, proyectando sombras que se alargan en las paredes de piedra. En el centro de la sala, Dark Link, imponente y con la mirada fría, sostiene a Malon con una cadena que rodea sus muñecas, atándola a un pilar de piedra. La respiración de ella es agitada, una mezcla de miedo y desesperación. Sus ojos, llenos de lágrimas, buscan los de él.
Malon (con voz suave pero temblorosa):
"Dark... sé que dentro de ti hay bondad. No tienes que seguir este camino. Podemos escapar juntos. ¡Podemos ser libres! No tienes que ser el reflejo de la oscuridad."
Dark Link (sonriendo con crueldad):
"¿Libre? ¿Yo? No necesito tu compasión, Malon. Mi destino está sellado en las sombras. ¿Por qué abandonaría mi poder por algo tan ridículo como la libertad?"
Malon jadea cuando Dark se acerca aún más, inclinándose sobre ella. Sus dedos recorren su cuello, tensando su agarre en la cadena. La tensión entre ellos es palpable, la lucha interna de ella por salvarlo visible en cada uno de sus movimientos.
Malon (llorando suavemente):
"No... por favor, Dark... Yo... te lo suplico... Sé que puedes cambiar. Sé que no todo está perdido."
Por un momento, una chispa de duda cruza los ojos rojos de Dark Link. La oscuridad en su interior vacila ante las súplicas sinceras de Malon. Sus manos, antes despiadadas, parecen relajarse ligeramente. Pero justo cuando parece que podría ceder, su expresión cambia. Una sonrisa perversa asoma en su rostro, mientras sus sentidos agudos detectan algo.
Dark Link (susurrando con frialdad):
"Vienen."
Malon lo mira, desconcertada, sus lágrimas deteniéndose de golpe.
Malon (confusa):
"¿Quién...?"
Dark Link la suelta bruscamente, dejando que la cadena tintinee al caer sobre el suelo de piedra. Da un paso atrás, observando la entrada del templo.
Dark Link (con voz baja y amenazante):
"Invasores. Tienen la osadía de venir aquí. Pero no entienden que este templo... es mi dominio."
La súplica de Malon parece desvanecerse en el aire, opacada por la oscura determinación que vuelve a cubrir el rostro de Dark Link. Mientras él se prepara para enfrentarse a los invasores, Malon se queda allí, su corazón acelerado, sabiendo que ha perdido la oportunidad de salvarlo... por ahora.
La atmósfera en el Templo del agua se vuelve aún más densa. Las paredes parecen resonar con un eco invisible, como si el lugar mismo respirara en sincronía con la oscuridad que envuelve a Dark Link. Él camina hacia la entrada, sus botas resonando firmemente contra el suelo de piedra, mientras su capa negra flota tras él. Malon, aún encadenada, lo observa con impotencia, una mezcla de terror y tristeza en sus ojos.
Malon (con la voz quebrada):
"¡No, por favor! ¡Dark! ¡No tienes que enfrentarlos! ¡Aún hay tiempo para huir!"
Dark Link se detiene un instante, sin girarse hacia ella, pero su tono es gélido.
Dark Link:
"Huir es para los débiles. Yo soy la oscuridad. Y en la oscuridad, yo soy invencible."
De pronto, un retumbar se escucha desde la entrada. Las puertas del templo comienzan a crujir, como si una fuerza externa las intentara abrir a la fuerza. Malon se estremece, apretando sus puños alrededor de las cadenas que la atan. La angustia en su pecho crece, sabiendo que los invasores -quienquiera que sean- no serán rival para Dark Link. Él los destruirá, sin piedad.
Dark Link alza una mano y, con un leve movimiento de sus dedos, las antorchas que iluminan la sala se apagan de golpe, sumiendo el lugar en una completa oscuridad. Solo los ojos rojos de él brillan en la penumbra. De repente, las puertas del templo se abren con estruendo, y una figura se asoma en la entrada, iluminada por la tenue luz exterior.
Invasor (gritando desde la entrada):
"¡Dark Link! ¡Tu reinado de terror termina hoy!"
El invasor, un caballero de imponente armadura, avanza hacia el interior, blandiendo una espada que refleja la poca luz que queda. Dark Link sonríe, aunque la figura del invasor no puede verlo. Con un movimiento rápido, se desvanece en la oscuridad, mezclándose con las sombras, completamente invisible.
Dark Link (susurrando en las tinieblas):
"Terminar mi reinado... Qué ingenuo."
Antes de que el caballero pueda reaccionar, un sonido cortante rasga el aire. La espada del invasor es desarmada con un solo golpe, cayendo al suelo con un estruendo. El caballero gira, buscando a su atacante, pero no ve nada. Los ojos de Malon, aún atrapada, siguen cada movimiento, sabiendo que este enfrentamiento no durará mucho.
Malon (gritando con desesperación):
"¡No! ¡Detente, Dark! ¡No más sangre, por favor!"
El caballero, confundido, voltea hacia la voz de Malon, apenas logrando verla en la oscuridad. Pero antes de que pueda moverse hacia ella, siente una presencia detrás de él. Dark Link aparece de las sombras, blandiendo su espada oscura.
Dark Link (susurrando al oído del caballero):
"Has cometido un grave error al entrar en mi dominio."
Con un movimiento implacable, Dark Link atraviesa al caballero con su espada oscura. El invasor cae al suelo, su armadura tintineando mientras el brillo en sus ojos se apaga. El sonido de su cuerpo golpeando el piso resuena en todo el templo. Dark Link se queda inmóvil, mirando la escena con fría satisfacción.
Malon se derrumba, sus lágrimas fluyendo con más fuerza que nunca. El sonido de su llanto llena el aire pesado, y por un momento, Dark Link vuelve su mirada hacia ella. Algo en su expresión cambia, pero solo por un segundo.
Malon (sollozando):
"Por favor... Dark... ya basta..."
Él no dice nada. Lentamente, se da la vuelta y comienza a caminar de nuevo hacia la oscuridad del templo, dejando atrás el cuerpo del caballero y a Malon, rota, encadenada a un destino del que parece no poder escapar. Las sombras se cierran a su alrededor, y una vez más, el Templo del agua queda en silencio, salvo por el eco distante de los lamentos de Malon.
CONTINUARA....
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°- Mi Canción Preferida-° -Malink- Creador: Bokuro_Z
AventuraVuelvo a ser un niño luego de derrotar a Ganondorf, regreso a mi hogar en el Bosque Kokiri y miro la Ocarina que mi buena amiga Saria me habia regalado, la sostengo entre mis manos y decido tocarla. Toque el Arullo de Zelda, la Cancion de Saria y po...
