- Narrado por Malon -
La noche había llegado y Link no aparecía por ningún lado; sabía que debía estar en el Templo de las sombras, pero me preocupaba el tiempo que seguía fuera. Yo seguía acompañada de Darunia, pero no estábamos solos en la explanada del cráter de la Montaña de la muerte.
Para ese punto de la noche, la princesa había convocado una legión de soldados en la explanada; al menos los que aún estaban sanos tras la invasión de Dark Link. Todos en fila, con sus armas listas.
—¡Atención, todos! ¡Los he traído aquí para una misión de apoyo hacia la aldea Kakariko! Ya que Link fue solo hasta el Templo de las sombras. —les indicó Zelda muy firme.
—Princesa, la cantidad de soldados que tenemos son muy pocos, quedaremos desprotegidos si los envía a todos. —le comentó Sheik sabiamente.
—Lo sé... pero es peligroso que no tenga apoyo... —se sinceró Zelda con Sheik. —¡Por qué tuvo que irse así nada más!
Y era cierto, con los pocos soldados ilesos que teníamos, podríamos quedar expuestos ante otro ataque; Dark Link ya sabía nuestra ubicación a este punto.
Pero de pronto en el cielo noté una especie de nubarrones negros en forma de remolino, justo encima del agujero del cráter, y de nosotros.
—¡Da-Darunia! —le indiqué que mirase al cielo.
—¡¡Princesa, mire!! —le gritó la princesa Zelda una vez me hizo caso.
Los nubarrones en forma de remolino se movían lentamente. Nos quedamos mirando un rato hasta que el centro se abrió de golpe, y una espada cayó del cielo a gran velocidad, clavándose en la tierra y provocando un gran estruendo.
Algunos civiles Goron, Zoras e Hilyanos habían salido para ver el causante del estruendo. Todos se sorprendieron al ver ese extraño portal negro en el cielo que ahora estaba abierto. Hasta la princesa Zelda estaba atónita, pero no viendo al cielo, sino a la espada que había caído.
—No puede ser... es... es... —balbuceó ella con los ojos como platos.
—¿La Espada Maestra...? —terminé yo, igual de confundida.
Zelda se acercó lentamente, mientras Sheik, Darunia y yo fuimos igual frente a la Espada Maestra desde el lado opuesto. Era exactamente la misma. Y cuando la princesa acercó la mano para tocarla, de la empuñadura salió un extraño espíritu azul y púrpura, que se interpuso entre ella y la misma.
—Solo mi amo puede tocar esta espada... —advirtió el extraño espíritu.
—¿Amo? ¿Link es tu... amo? —preguntó Zelda muy extrañada.
—¿Quién eres tú...? —pregunté yo intentando mantener mi distancia del espíritu.
—Soy Fay, espíritu que reside en la Espada Maestra, creada para servir y guiar a mi amo; y sí, mi amo es Link.
—Pero... ¿En qué momento? No lo entiendo. —comentó Zelda intentando digerir lo que decía el espíritu.
—Mi amo está en camino, creo que él podrá explicarles mejor la situación. Infiero que puede haber algún malentendido en el ambiente. —terminó Fay, hablaba de manera muy seca, sin emociones.
Zelda se le quedó mirando un momento, con cierta sospecha.
—¡Todos regresen a sus habitaciones! Solo Sheik y Darunia tienen permitido estar aquí. —todos asintieron y poco a poco regresaron a sus habitaciones, menos yo.
—Malon, ¿estás sorda? Regresa a tu habitación. —me dijo con enojo en su voz.
—Disculpe, princesa, pero yo me quedaré aquí. Creo que usted sabe que tengo derecho a ver a Link, si está en camino. —me crucé de brazos y la princesa gruñó mirando a la llamada Fay.
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°- Mi Canción Preferida-° -Malink- Creador: Bokuro_Z
AventureVuelvo a ser un niño luego de derrotar a Ganondorf, regreso a mi hogar en el Bosque Kokiri y miro la Ocarina que mi buena amiga Saria me habia regalado, la sostengo entre mis manos y decido tocarla. Toque el Arullo de Zelda, la Cancion de Saria y po...
