°¬Capitulo 29: El Eco de la Oscuridad: La Elección de Dark Link¬°

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Un portal se abrió dentro del templo de los espíritus, y de ahí emergieron Dark Link y Malon. Mientras la Dark Zelda estuvo esparciendo el caos en las tropas hylianas, Dark aprovechó para recuperar a su preciada esclava, sin sospechar del plan de las dos Malon; ya que la peli naranja que trajo consigo, no era la de su mismo mundo.

—¡Malon! Estás de vuelta al fin. —exclamó Dark para luego darle un fuerte abrazo, sorprendiendo a Malon. —Cada instante fue eterno sin ti, ¡esos malditos pagarán por ponerte una mano encima!

Malon no daba crédito a lo que oía. Más allá del insulto a sus amigos, Dark realmente se había preocupado por ella; en sus palabras había cierto cariño, quizá retorcido, pero existía. Lo que le dijo la Malon esclava era cierto.

Para su sorpresa, Dark le arrancó la túnica que le cubría, revelando las vestiduras íntimas de esclava que intercambió con la otra Malon, ropa que apenas le cubría, casi como ropa interior negra con detalles plateados. No pudo evitar sonrojarse, y cubrirse un poco el pecho con su brazo.

Afortunadamente, Dark no prestó atención a la muestra de pudor de Malon, y solo le colocó un collar con candado de manera muy gentil; como si fuera una parte esencial. Luego se le acercó más, con expresión de calma, y le sujetó de la cintura para acercarla a él.

—Me volveré más fuerte, nadie nos volverá a separar. —le quiso dar un beso, pero entonces Malon retrocedió, extrañando a Dark.

—¿Eh? ¿Qué ocurre...?

—Y-Yo... ¡Ah! —un gran dolor llegó de repente a la cabeza de Malon, incluso haciéndola tambalear un poco. Era la maldición de intercambio de cuerpos de Nahira, se estaba volviendo más fuerte.

Eso fue suficiente para hacer pensar a Dark. No necesitó más para usar su magia y comenzar a analizarla, encontrando un rastro de maldición en su interior. Fue ahí que se dio cuenta de que la mujer que tenía delante no era su Malon esclava. Comenzó a enojarse, rechinar los dientes y sentir ansiedad.

—¿Qué haces aquí? ¡No deberías estar aquí! ¡¿Dónde está mi Malon?! —exclamó Dark para luego levantarla tirando de su brazo.

—Tranquilo... Ella está a salvo con la tropa hyliana. —respondió Malon aguantando un poco el dolor.

Dark la soltó, dándose la vuelta para mirar por uno de los orbes de Nahira. Ahí pudo ver que las tropas hylianas se estaban yendo de la fortaleza, y entre los Link, pudo ver a su Malon siendo protegida por ellos; cosa que le hizo sentir ira.

—Ahí nunca estará a salvo...

Dark se giró para volver a ver a la otra Malon, la cual había caído al suelo de rodillas, sobándose la cabeza; el dolor solo iba en aumento. Ahí Dark sintió algo que hace años no sentía, como si su corazón diera un vuelco de preocupación. Quizá no era su esclava, pero no quería ver a su amada así, sufriendo.

Cerró los ojos, debatiéndose entre si hacer o no lo que estaba pensando. Pero una sola palabra de ella fue suficiente para hacerlo decidirse.

—Ah... Link. —rogó Malon entre sollozos.

Ese nombre, sin decirle "amo", fue suficiente. Dark fue rápidamente con ella, se arrodilló y acercó su mano a su pecho. Cerró los ojos para concentrarse un momento, y de repente su mano perdió su tonalidad oscura para volver a ser normal. Abrió la palma y comenzó a extraer un extraño orbe de energía de color morado de su interior.

Poco a poco, el dolor comenzó a irse. Malon se fue sintiendo cada vez más relajada. Hasta que por fin, la maldición fue extraída, y destruida por Dark con un simple movimiento de su mano.

—Gracias... —agradeció Malon muy feliz de que la otra tuviera razón.

—No celebres. Solo te curé porque es más sencillo tenerte de rehen... —se excusó Dark forzando una sonrisa, aunque Malon no se la creyó. —Ahora, ¿qué haces aquí? Habla.

—Tu Malon me habló de ti, me contó sobre lo que hiciste en tu Hyrule, pero también sobre la luz que hay en tus ojos, y ahora me lo has corroborado, Link.

—¡Soy Dark Link! —le corrigió Dark poniéndose de pie. —Superior a todos y a todo... Mi Malon está atada a mí, es por eso que ve cosas donde no las hay.

—Eso no es cierto —intervino Malon, su voz era firme—. He visto tus ojos, Dark Link. He visto compasión en ellos. No quieres hacer esto.

Por un momento, Dark Link pareció vacilar, era lo que su esclava pensaba de él. Pero luego, su expresión se endureció de nuevo.

—¡Cállate! ¡No sabes nada de mí!

—Sé que Zelda te negó el reconocimiento que merecías.

—Reconocimiento que me gané en mi mundo, ¡conquistándolos a todos! —dijo con gozo.

—Pero, ¿y después qué? —le preguntó de manera firme. —¿Qué ocurrirá cuando derrotes a mi Link? ¿Qué seguirá después de que conquistes este mundo? ¿Cuántas realidades necesitas que te amen para que sea suficiente?

Dark no responde, solo se le queda viendo con sus ojos rojos muy seriamente, Malon había logrado borrarle su sonrisa. Pensaba en lo que decía, ya que había algo real en sus palabras.

—Perdiste el propósito. —siguió ella. —Pero ya tienes a alguien que te ama, que no necesita que seas un conquistador para amarte, que no necesita que seas el mejor Link o el más poderoso de todos... Tu Malon.

Pasó un buen rato sin que Dark dijera nada. Quizá era el que la luz de esa Malon era diferente al de la suya, más allá de la esclavitud que le había inducido; palabras libres, sin sumisión. Sin embargo, Dark dio media vuelta y se fue caminando a la puerta.

—¿Link?

—Quédate con esa ropa y en estos aposentos... Nahira no sospechará en un buen rato. —dijo sin más para luego retirarse.

Malon sonrió con esperanza. No era nada claro, pero al menos sabía que lo dejó pensando en lo que dijo. Además, la maldición ya estaba deshecha, por lo que solo había que esperar a la llegada de su Link, y que Dark recapacite para hacer feliz a la Malon esclava.

Sin embargo, en otro piso del templo de los espíritus, Nahira veía a las tropas hylianas movilizarse, atravesando el desierto encantado. Había cierto desdén en su mirada. Luego el orbe mostró a Dark Link, mirando a través de una ventana hacia el desierto, como pensando. Le parecía horrenda la situación.

—Dark me traicionará... Veo duda en su interior... Pero bueno, no puedo culparlo, esa luz es lo que me atrae tanto al alma del héroe... —dijo pensativa. —¡Ganondorf! Dejaré que te diviertas un poco, dales una buena bienvenida a nuestros invitados.

—Ya era hora, bruja... JAJAJAJAJAJA. —rió Ganondorf con malicia.

Nahira extendió su mano al rey Gerudo, y un gran cúmulo de magia oscura comenzó a ser transferido hasta él. Las cadenas se rompieron, y el cuerpo de Ganondorf cayó al suelo provocando un pequeño temblor. Luego se levantó lentamente, con los ojos completamente en blanco y dio un gran rugido al aire luego de sentir cómo un gran poder le imbuía. Estaba por comenzar la batalla definitiva entre las fuerzas de Nahira y los hylianos

°- Mi Canción Preferida-°   -Malink-  Creador: Bokuro_ZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora