2.- Primer Dia

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La alarma sonó en mi celular a la mañana siguiente, y me levanté para ir a ducharme.

Cuando regresé al cuarto ví que Karin seguía dormida, no sabía si debía despertarla, pero después de que su alarma sonara durante varios minutos sin que ella reaccionara; decidí hacerlo.

—¿No crees que deberías levantarte ya?— le hablé tocando su hombro suavemente, pero no reaccionó—. Karin… Se te hará tarde. —la destapé un poco pero aún así apenas pareció reaccionar.

—Mmm…cinco minutos más. —murmuró bostezando, y con los ojos aún cerrados.

—A juzgar por las veces que ha sonado tu alarma; creo que si te tomas otros cinco minutos llegaras tarde a tu clase. —dije apagando su alarma que volvera a sonar.

Noté como se destapaba completamente para mirarme con sorpresa.

—¿Qué pasa?

—Por un momento olvidé que estabas aquí. —respondió con una sonrisa avergonzada.

—Bueno, supongo que será algo difícil acostumbrarse, pero tú alarma sonó bastante tiempo y supuse que sería mejor si te despertaba.

—Joder, gracias. Ayer terminé cansada de corretear a Suigetsu y no escuché mi alarma para nada. —habló mientras se levantaba con prisa.

—Tú y tu novio tienen una relación extraña —comenté con diversión.

—¡¿Qué?! Él no es mi novio, y nunca pensaría en serlo —exclamó haciendo una mueca de asco pero ruborizandose.

—Vaya, lo siento, interpreté mal.

Sonreí discretamente notando algo raro en su respuesta.

—Exactamente, yo jamás estaría con un idiota como él… Es un tonto y tan fastidioso. —se apresuró a explicar de manera acelerada.

—Tranquila, ya entendí, ahora creo que deberías darte prisa en arreglarte —le dije divertido por su nerviosismo.

Asintió aún sonrojada, y se dirigió a su armario del que sacó varias prendas de ropa que observó detenidamente antes de correr a las duchas.

Mientras Karin regresaba, alisté mi bolso y decidí esperarla, ya que yo no tenía idea de donde estaba mi salón.

Cuando entró de nuevo a la habitación se cambió rápidamente y comenzó a maquillarse.
Después de que se terminó de arreglar, le pedí que me mostrará donde se ubicaba mi salón.

La clase no fue muy importante, al ser comienzo de año fue dedicada a las presentaciones y hablar para conocernos, la verdad no puse mucha atención a sus nombres, yo solo quería que la “clase” terminará para poder alejarme de toda esa bola de ruidosos que serían mis compañeros.

Las siguientes clases fueron iguales, con presentaciones grupales y dinámicas para interactuar entre compañeros, y en las cuales evité participar lo más que pude.
Y llegó la hora del descanso, Karin fue por mi hasta mi salón y después fuimos a la cafetería, mientras ella compraba un refresco, en una mesa pude ver a Suigetsu sentado junto a un chico de cabello anaranjado.

—Y… ¿Ya hiciste algún amigo en las primeras horas? —me preguntó Karin enganchándose a mi brazo mientras nos dirigíamos a la mesa donde estaban Suigetsu y el otro chico.

—No, ¿para que necesitaría amigos? —dije encogiendome de hombros.

—Auch —hizo cara de sufrimiento mientras se tocaba el pecho y reía.

—No es personal, simplemente nunca me ha interesado interactuar mucho con las personas lo suficiente para llamarlos amigos.—expliqué sonriendo culpable.

—Bueno, pues es hora de que empieces a hacerlo -me dijo sonriendo mientras se sentaba frente a Suigetsu y yo tomaba asiento a un lado de ella. —Sasuke él es otro amigo nuestro, también es algo tímido así que tal vez se lleven bien.

—Karin, yo no soy tímido, solo no soy un alborotador como tu y Suigetsu —respondió serio el de pelo naranja—. Un placer, mi nombre es Jūgo.

—Sasuke Uchiha. —respondí con una pequeña sonrisa—. Supongo que eres el más racional de los tres.

—Así es, básicamente en vez de su amigo, soy su niñera.

—¡Hey! Estamos aquí, y eso no es cierto, nosotros sabemos cuidarnos bien solos —habló Suigetsu haciendo un puchero.

—Excato, no dependemos de nadie para cuidarnos. —dijo Karin orgullosa mientras intentaba destapar su soda, pero después de algunos intentos resopló frustrada, y se lo entregó a Jūgo, quien lo abrió fácilmente.
Todos soltamos una pequeña risa y Karin nos miró con indignación.

—¡Eso no prueba nada, solo me ayudó a destapar mi bebida!

—Admítelo, bruja, sin Jūgo no sobrevivirías —se burló Suigetsu.

—¡Cállate! Tú también dependes de Jūgo; literalmente hasta para atarte los cordones de tus zapatos.

—¡Solo fue una vez porque se me había torcido el dedo! —se “defendió” el peliblanco.

—Claro, y te dolió tanto que incluso te tuvo que dar de comer en la boca -se burló Karin alegremente.

Siguieron discutiendo un rato más, mientras Jūgo y yo solo veíamos el escándalo que armaban, y yo me preguntaba cómo hicieron estos tres para terminar siendo amigos.

Después del receso fui a mi clase de filosofía.
Al entrar noté que había varios alumnos, pero no veía por ninguna parte a un profesor, así que me senté al lado de una chica de cabello rosa que me sonrió amablemente.

Luego de varios minutos llegó un maestro de cabello plateado y con la mitad de la cara tapada por una bufanda.

—Buenas tardes alumnos, para lo que no me conocen me llamo Kakashi Hatake y seré su profesor de filosofía. —se presentó como si no hubiera llegado media hora tarde a la clase.

Dejó algunos libros sobre el escritorio y comenzó a hablar.

—Bien, para iniciar la clase de hoy, veremos un tema con el que seguro están muy familiarizados al ser universitarios: —al menos se saltó las presentaciones, tal vez ese maestro sí me agradaría—. El amor. —hablé muy pronto—. Me van a decir por que es lo que saben sobre el amor y lo que piensan de él.

La chica a mi lado levantó la mano emocionada, comenzando a hablar sobre lo “hermoso” y “perfecto” qué es el amor.

Otra chica dijo de que te hace feliz y te da una razón para vivir.
Y un chico de cabello negro y un traje verde extraño, habló algo sobre la llama de la juventud.

Estaba tratando de ignorar las respuestas tan clichés de mis compañeros, pero sentía una mirada sobre mí, y estuve a punto de voltear para comprobar esto, pero el profesor me miró.

—Veo que tu eres nuevo.—señaló el profesor—. ¿Por qué no nos das tu opinión?

Genial. Este profesor definitivamente no me agradaba mucho.

—Bueno, mis compañeros ya lo han dicho, que el amor es el sentimiento más alegre y bello del mundo, algo que te da vida y un motivo para sonreír. Es algo muy esencial para todas las personas, y sin el amor la vida no tendría sentido.—intenté que no fuera tan obvio el sarcasmo en mi voz, y me dolió la garganta de repetir las cosas que decían mis compañeros, pero tampoco quería exponer mi verdadera opinión sobre el “amor” y arriesgarme a que el profesor me hiciera más preguntas.

—Pues lamento sacarte de tu cuento de hadas rosas, dulzura, pero la realidad es que el amor solamente es algo que puede cambiar muy fácilmente, en resumen; es perdida de tiempo. Se tiene tantos ideales sobre el amor que nadie sabe reconocerlo así que siempre es algo pasajero. No se vive de amor, simplemente no es necesario —una voz fría y divertida resonó en el lugar.

Miré detrás de mí, viendo a un chico rubio y alto, de ojos azules.

—Uzumaki, se aprecia su opinión pero su compañero estaba hablando —le dijo el adulto.

—Lo siento, Kakashi, pero tenía que decirle la verdad sobre el amor antes de que siga teniendo ideas tan ingenuas en su cabeza. —dijo con una sonrisa socarrona.

¿Y este idiota quién se creía para “corregirme” y llamarme ingenuo?

—Tienes razón. —respondí sonriendo de lado, y mirándolo fijamente.
Su expresión se tornó algo confusa pero trato de disimularlo—. Lo que dije fue lo que he escuchado sobre el amor y la opinión que todo mundo tiene sobre eso, pero en realidad a mi parecer el “vivieron felices por siempre” solo existe en la ficción. Aunque a diferencia de ti, yo no creo que el amor sea algo pasajero…
Simplemente ese tipo de romanticismo que todos anhelan no existe; el amor no existe.

El maestro y todo el salón en general me miraron raro y algo sorprendidos por mi respuesta, pero el chico de ojos azules cambió su expresión de sorpresa a una divertida y se levantó de su asiento caminando lentamente hacia mí.

—No sé si esa respuesta debería alegrarme o preocuparme —comentó sonriendo mientras caminaba—. Mi nombre es Naruto Uzumaki. —su tono de voz era suave ahora, y extendió su mano, sin despegar su mirada de mis ojos, como si fuera una competencia, esperando por ver quién rompería el contacto visual primero.

—Ni siquiera debería importarte, para empezar. Sasuke Uchiha. —respondí estrechado su mano, y sintiendo un cosquilleo por todo el cuerpo, que relacioné al hecho de nuestra rara presentación a mitad de clase con todo el salón viéndonosatentamente.
Como si fuera un milagro el hecho de que ese chico y yo habláramos, y algunos más mirándome como si hubiera sellado mi propia muerte.

El propio docente se quedó callado unos minutos antes de decidir continuar con la clase.

El chico regresó a su asiento, y la clase siguió con más comentarios cursis sobre amor.
Me dediqué a tratar de evitar rodar los ojos con cada cosa más cursi que lo anterior, al mismo tiempo que escuchaba comentarios de varias personas a lado de mí, entendiendo que aquel idiota era bastante popular y por consiguiente un Playboy.

Dios que cliché.

Bueno eso explicaba su actitud de idiota.
Muchos murmuraban que su manera de mirarme fue una declaración de que planeaba follarme.
Y ahí se iba mi intención de mantener un perfil bajo.
Si claro, como si fuera a permitir que el típico imbécil salido de libro de romance tóxico jugara conmigo.
Además no era como si yo realmente fuera a interesarle.

El Amor No Existe                    Donde viven las historias. Descúbrelo ahora