7.- Idiota

2.4K 292 53
                                        

Naruto

Estaba sentado en mi cama, con una bolsa de hielo en la mejilla, cuando Shikamaru entró.

—¿Ahora que pasó? —me miró con curiosidad y burla.

—Sasuke.

Le conté lo que ocurrió con el libro y como terminé besando a Sasuke, y aunque me correspondió por unos segundos, pareció arrepentirse después y terminé con un fuerte golpe en la mejilla.

—Y me llamó “idiota”, ¡después de que me correspondió el besó y me golpeó! ¿Qué carajo?

Para cuándo acabé de contarle, Shikamaru se reía disimuladamente.

—Deja de reírte, imbécil, ni siquiera entiendo cómo es que tiene tanta fuerza

—Sasuke tiene razón, eres un idiota, ahora menos va a dejar que te acerques a él. Aunque, al menos ya lograste molestarlo con el beso, puedes dejarlo en paz, ¿no? Se supone que solo quieres molestarlo y eso hiciste.

—No es tan simple mi querido Shika, no lo dejaré en paz, después de las humillaciones que me hizo pasar; no parare hasta haberlo follado y que pierda algo de su arrogancia.

—Mira quién habla de arrogancia. Ni siquiera entiendo a qué humillaciones te refieres, no es como que te haya hecho mucho caso. —me dijo bostezando.

—Justo por eso, le doy mi atención y la rechaza, lo abrazo y me golpea, me insulta siempre, me deja caliente y amarrado en unos vestidores y ahora me vuelve a golpear.
No pienso dejar que piense que puede humillarme así sin tener consecuencias. Así que usaré su aversión por el amor para joderlo, haré que vea lo equivocado que está.

—Aunque sigo creyendo que te estás tomando demasiado personal lo que hizo, (y más cuando eres tú el que lo provoca) te ayudaré en lo que pueda si así dejas de tener esa actitud tan fastidiosa y de molestarme con un doncel que no puedes controlar.

—A ti todo te parece fastidioso, pero si me vas a ayudar no tengo objeción. —le dije encogiéndome de hombros.

—Ya cállate. Cuando te deje de doler el recuerdito que el doncel te dejó, hablaremos de que hacer. —se burló de mí nuevamente.

Puse la bolsa de hielo en mi escritorio, y me senté en el piso con Shikamaru, a pensar en cómo enamorar a alguien que no creía en el amor.


Sasuke

Luego del “incidente” con el dobe me fui a la habitación, dónde Karin se  preocupó al verme tan agitado y molesto.
Y aunque pensé en contarle, no hallé una manera de explicarle que el idiota de su primo acababa de robar la pureza de mis labios, (y que yo lo permití).

Así que le dije que no se preocupara y que me dejara solo.

Karin me miró con cara de “no te creo nada” pero aún así no preguntó nada más y se fue.

Ese maldito idiota dobe de Naruto me había quitado mi primer beso, y lo peor fue que le correspondí.

No sabía ni quien era más idiota, si él por aprovecharse de mí, o yo por dejar que lo hiciera cuando se perfectamente que lo único que quiere es divertirse conmigo. Aunque tampoco era como que buscara una relación con ese tarado.

Maldición, soy un humano y un adolescente, obviamente era normal sentir cierta atracción por alguien, y no negaría que Naruto era atractivo, con esos ojos azules profundos y llamativos, su cabello rubio y revoltoso, esas marcas en sus mejillas que le dan un aspecto salvaje. Obviamente era normal sentir cierto deseo, incluso si como persona era un idiota.

Lo peor era que obviamente me jodería con esto mañana.
Y lo único que podía hacer ahora era ignorarlo por completo y esperar a que se aburriera

Cuando Karin regresó me preguntó de nuevo cómo estaba, pero evite el tema y nos pusimos a ver una película.

En la noche quise leer un rato antes de dormir, pero el estúpido libro solo me recordaba a Naruto, así que preferí dejarlo.

•••••

A Karin le pareció raro que estuviera viendo por todas direcciones en el transcurso del día, pero afortunadamente no me encontré a Naruto en ningún momento.

Durante el descanso sugerí desayunar afuera, ya que Naruto por lo normal comía con sus amigos en la cafetería.

Nos sentamos a la sombra de un árbol en el pasto, y comí fresas con crema.

Aunque supuse que me manche un poco, ya que sentí la mano de Jūgo tocando mi mejilla para retirar un poco de crema.
Me sonrojé levemente por la vergüenza, mientras mis amigos sonreían con diversión

Sentí que alguien me observaba, pero al mirar a mi alrededor no ví a nadie, así que asumí que era solo mi imaginación.

Cuando las clases terminaron Karin, Suigetsu y Jugo, se fueron a una fiesta, (aunque también me habían invitado me negué, diciendo que tenía tarea que hacer).

Sin embargo cuando estaba abriendo la puerta para entrar a mi habitación mi brazo fue tomado desde adentro, y antes de poder reaccionar estaba empotrado contra la misma puerta.

Maldita sea, ya decía yo que no podía tener tanta suerte.


Naruto

Me levanté a tiempo para mis clases, y estuve buscando a Sasuke cada vez que podía pero no fue imposible dar con él hasta el descanso.

Había olvidado un libro en la clase anterior así que pasé por un jardín donde ví a Sasuke sentado en el pasto con sus amigos.

Estaba por acercarme a él, cuando presencié una escena totalmente desagradable.

Un tipo de pelo anaranjado le acariciaba la mejilla a Sasuke y el muy teme solamente se sonrojaba.

Ni siquiera entendía del todo por qué me molestaba, pero realmente me hizo sentir ganas de ir a golpear al “amigo” de Sasuke.

Solo sabía que no iba a permitir que nadie follara a ese doncel antes de que yo lo hiciera.

Después del receso busqué a Karin, ella tenía colgada la llave de su habitación como cierre de su bolso, así que la distraje con preguntas sobre tareas, y sin que se diera cuenta la tomé.

Durante la conversación mencionó que iría a una fiesta al salir de clases, y se quejó de la negativa de Sasuke a asistir.

Perfecta oportunidad para estar a solas con él.

En cuanto terminé mis clases, le avisé a Shikamaru que no iría a la fiesta y casi una horas después me fui a la habitación de Sasuke para esperarlo.

Mientras ese teme llegaba observé la habitación, la parte de mi prima estaba desordenada, con maquillaje, ropa y accesorios regados por la cama. Muy contrario a  la parte que le correspondía a Sasuke; con sus libros acomodados por tamaño, sin rastro de polvo ni desastres de ropa.

Hasta en eso era tan correcto.

Escuché la puerta siendo abierta, y en seguida tuve a Sasuke contra la pared sosteniendo sus brazos a cada lado de su cabeza.

Él me miró sorprendido, antes de cambiar su expresión con molestia.

—¿Qué haces aquí, dobe?

—¿ Por qué tardaste tanto, Sasuke? Estabas muy entretenido con tu amiguito Jūgo? —le dije con voz el mismo tono molesto, ignorando su pregunta.

—¿Jūgo? ¿De qué carajo estas hablando? —me miró entre confundido y enojado.

—Hablo de que parece no molestarte que ese tipo te acaricie, ¿cierto? Incluso te sonrojas cuando lo hace. —hice una mueca de molestia al recordar la escena.

—Él no me acarició, estaba… No tengo porque darte explicaciones, idiota —dijo mientras trataba de soltar sus manos.

—Sasu, Sasu, tú eres mío. Aunque no lo quieras; vas a caer ante mi, pequeño teme, y no me gusta que nadie toque lo que me pertenece, así que tendrás que dejar de hablar con ese amigo tuyo —le dije posesivamente y mordí el lóbulo de su oreja.

Dio un leve brinco de sorpresa y luego sonrió de lado un momento.

—Número uno; no soy un objeto —dijo totalmente serio, y me golpeó la entrepierna con su rodilla, causando que lo soltara debido al dolor—. Número dos, yo puedo hablar con quien se me dé la gana—. Me dio una cachetada—. Y número tres, yo no te pertenezco y no tienes ningún derecho a reclamar nada. —dicho esto abrió la puerta y me empujó fuera de la habitación.

Escuché como colocaba el seguro en la puerta así que me acerqué y hablé fuerte.

—Tú ya eres mío, teme, pronto te darás cuenta de eso, y rogaras por mi polla. —dije con malicia, furioso por lo que me hizo y todavía retorciéndome del dolor.

No oí nada por unos segundos, pero repentinamente la puerta se abrió, y Sasuke salió con un vaso de agua en mano, el cuál me lanzó a la cara.

—Escucha bien, Uzumaki, jamás, jamás estaría con un egocéntrico, playboy, bastardo, e idiota como tú. Así que ve cavando un hoyo porque te vas a morir esperando.

Yo estaba algo aturdido por lo que hizo, así que cuando volví a reaccionar, ya se había vuelto a entrar en la habitación.

Estuve tentado a gritarle, pero si lo hacía llamaría la atención y no era conveniente que nadie me viera así.

Decidí ir a mi habitación a cambiarme. Después vería que hacer para educar a ese jodido doncel que me da dolores de cabeza y de polla.

Ya veremos quien quedará como idiota, cuando haga que te enamores de mi, teme.

El Amor No Existe                    Donde viven las historias. Descúbrelo ahora