13.- Por Mi Orgullo

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Sasuke


Avanzamos por la feria, el lugar era bastante grande, y había varias atracciones, yo no sabía que debíamos hacer, y Naruto sugirió que subiéramos a la noria para poder platicar, cosa que no me convenció mucho, porque con ese dobe no sabia cual sea su concepto de “platicar”,  y estaríamos en un espacio pequeño, pero si hacía algo solo era cuestión de empujarlo y listo, así que acepté.

—Si haces alguna estupidez te tirare de la cabina desde lo más alto. —le advertí mientras subíamos al juego.

—Diría que no me preocupa, pero sé que eres capaz de hacerlo, así que me mantendré quieto. —me respondió visiblemente nervioso ya sentados uno frente al otro.

—¿De verdad crees que sería capaz de empujarte? —pregunté con tono indignado.

—Bueno, en realidad no. No creo que me odies tanto como para matarme, Sasuke. —me respondió con expresión divertida.

—Eso no me ofende idiota, lo que me ofende es que pienses que de verdad te tiraría de la cabina… Sería obvio que fui yo y no quiero ir a la cárcel.

—¿Entonces si serias capaz de matarme? – me cuestionó con dramatismo.

—Naruto, no sabes las cosas que puedo hacer. —respondí sonriendo de lado y mirándolo con desdén.

—Tú tampoco sabes lo que yo podría hacer Sa-su-ke – me dijo con voz profunda y mirándome de manera extraña

—No, pero si se de algo que por lo visto no puedes hacer.

—¿Ah, si? —dijo mientras se cambiaba de lugar y se sentaba junto a mi. —¿Y qué es? —me preguntó acercándose a mi rostro.

—Callarte y no molestarme. —contesté bruscamente mientras le apartaba la cara con la mano.

—Teme, pero si estamos aquí para que nos conozcamos y llevarnos mejor. —se quejo mientras trataba de acercarse a mí de nuevo.

—Eso lo podemos hacer sin que invadas mi espacio personal, así que apártate que quiero ver el paisaje. —me acerqué a la ventana mientras recordaba algunas de las veces en que de pequeño iba a la feria con mi familia.

—Sí claro, solo son pretextos para evitar que me acerque a ti. —resopló Naruto.

—No todo tiene que ver contigo, idiota, no he estado en una feria desde que mi padre se fue. —lo solté tan fácilmente y con tanta naturalidad que me sorprendió a mi mismo.

—Oh, l-lo siento, yo n-no sabía, perdón, no debí… —se veía  nervioso y algo incómodo.

—Dobe. —dije sonriendo ligeramente. —No está muerto. —le  informé y sonreí un poco más al ver el alivio y confusión en su rostro.

—Dios, que alivio, creí que… Espera, ¿entonces a que te referías? —parecía de verdad interesado, y tampoco es que fuera un terrible secreto.

—Bueno, en realidad literalmente se fue, —dije encogiéndome de hombros. —yo tenía siete años, y un día cualquiera mientras bajaba a desayunar vi a mi mamá y mi hermano llorando, y abrazándose. Me dijeron que papá se había ido a un viaje de negocios y que lloraban porque lo extrañarían, y esa edad lo creí. —sonreí con nostalgia. —pero, cuando tenía once años estaba buscando algo para una tarea en el cajón de mamá y encontré una hoja, la había escrito mi padre, y le decía lo mucho que siempre la amó y lo especial que fue, pero que había encontrado a alguien mas desde dos años atrás y se había ido con ella a otra parte a vivir su amor, le pedía disculpas y que cuidara de nosotros. —Naruto me miraba atento y sin decir nada, mientras yo decía todo. —Al final de la nota puso “te amo”—me reí sarcásticamente. —Eso fue sin duda lo que más me molesto de toda esa maldita hoja, ese imbécil le decía "te amo" a mi madre en la misma carta donde le informaba  que se iría con otra mujer.

Ya no me dolía, y la última vez que lloré por ese hombre me había prometido que no dejaría que me importará lo que hizo, pero eso no quitaba el resentimiento que tenía con él hombre que se hizo llamar esposo y padre, y luego decidió huir dejando solo un pedazo de papel.

—Pues con todo respeto; tu papá es un imbécil. —soltó con indignación, y sin querer me reí. —Se perdió de una mujer que de verdad lo amaba, y no estuvo para sus hijos por culpa de su cobardía. —vaya, era la primera vez que Naruto me hablaba tan serio, y eso me hizo pensar que tal vez no era tan idiota. (O que debía tener una expresión tensa).

—Lo sé, obviamente fue un trauma al inicio, pero después lo único que sentí por ese hombre es resentimiento por engañar a mi madre por años, e irse diciendo que la amaba.

—Bueno, yo también odiaría eso. Aunque también trataría se dejarlo ir para no arruinar mis momentos felices con recuerdos dolorosos.

—Lo sé, aunque soy demasiado rencoroso para eso, pero al menos no hay muchas cosas que me recuerden a él, así que he sobrevivido con todo y mi odio. —yo eres más partidario de la venganza y el resentimiento, pero no hacía falta entrar tanto en detalles. Además realmente parecía no saber  que decir, así que elegí cambiar de tema. —Ahora es tu turno de contar algún trauma de tu infancia.

—Pues aunque no lo creas no hay ningún trauma, y se que por lo normal las personas que son como yo tienen algún pasado tormentoso el mío no fue así.

—Con personas como tú hablamos de playboys sacados de una mala película de romance adolescente ¿cierto?

—Exactamente, teme. —dijo rodando los ojos con diversión. —Mis padres siempre han sido muy cariñosos entre ellos, mamá es muy valiente y alegre, aunque a veces tiene mal carácter, pero mi padre siempre la apoya y ella a él —contó alegremente.

—¿En serio? Que decepcionados deben estar, ellos suenan tan agradables y tú eres… Tú. —le dije sonriendo con burla.

—Hey, no es mi culpa, claro que me gusta que se amen tanto, pero yo no estoy interesado en nada de eso, solo quiero divertirme y complacerme sin estar atado a nadie. —contestó haciéndose el ofendido.

—Como dije, eres el cliché de un playboy estúpido y pervertido – dije mirándolo con desdén.

—Si lo dices así suena mal.

—Pero es la verdad. —sonreí con superioridad mientras el juego se detenía.

—No diré nada más. —dijo supuestamente indignado, pero se que fue porque ya no tenía ningún otro argumento. —Bueno, ¿a cuál otro quieres a ir? Aún falta media hora. —preguntó mientras me ayudaba a bajar de la cabina.

Pase mi vista por el lugar y sugerí un juego para lanzar dardos a globos.

—¿Estás seguro de que quieres este juego?

—Claro, ¿por qué lo preguntas?

—Porque debes tener buena vista para eso, y sinceramente dudo que la tengas si me rechazaste. —sonrió burlonamente, encogiéndose de hombros mientras sacaba su billetera y pagaba por el juego y el vendedor nos daba diez dardos a cada uno y se iba a atender a más clientes.

—Idiota, deja de mezclar las cosas, y no cuenta como rechazo si lo único que quieres es acostarte conmigo. —resople molesto y rodando los ojos.

—No me puedes culpar por querer hacerlo, cuando eres tan sexy.

—Sí estas consciente de que tengo dardos en mi mano, ¿no?

—Bueno, me callo, pero hay que hacer esto interesante. —agregó sonriendo maliciosamente

—¿Qué estupidez se te ocurrió ahora?

—Quién reviente menos globos hará lo que el otro quiera. —propuso mirándome retador.

Lo pensé unos segundos, pero no me convenía ese jueguito con Naruto, el maldito podría aprovecharse .

—No gracias, no soy estúpido.

—Oh, vamos teme, ¿acaso tienes miedo de perder? —me preguntó con burla.

Mierda, de nuevo jugaba con mi orgullo, pero estaba seguro de que puedo ganar esto, y no dejaría que ese dobe se burlara más de mí.

—De acuerdo, de igual forma me conviene que hagas lo que yo quiera.

Maldita sea, todo lo que hacía por mi orgullo.

—Sí que estás confiado, Sasu, ¿empiezas tú o yo?

—Tú primero, dobe. —conteste haciéndome a un lado y viendo como empezaba a lanzar los dardos.


Y me di cuenta de que tal vez no había Sido muy buena idea cuando reventó nueve globos.

—Tu turno. —me dijo sonriendo arrogante , mientras se hacía a un lado.

—No te creas tanto, Naruto , será fácil lograrlo. —hablé con tono despreocupado pero en el fondo estaba nervioso, si fallaba más de uno ese dobe ganaría.

—Bien teme, empieza. —de nuevo me miraba desafiándome.

Comencé a lanzar los dardos, y acertado perfectamente a seis, cuando Naruto bajó el cierre de su chaqueta y sacudió un poco su camisa dejando ver parte de su abdomen plano y firme.
Sentí mi rostro calentarse y más cuando me miró sonriendo de lado, con un toque de diversión y burla en sus ojos.

—Me dió algo de calor. — fue su explicación al ver mi cara interrogante.

Lancé el siguiente dardo pero me había distraído tanto que ni siquiera mire bien a donde lo lanzaba y no dio en ningún globo.

Escuché a Naruto tratar de reprimir una risa.

Maldito.

Seguí con otro dardo que de manera milagros pude lanzar muy bien.

Creí que si lanzaba otro dardo bien al menos quedaríamos empatados.
Pero claro a ese imbécil se le ocurrió ponerse detrás de mí, pegando su cuerpo al mío.

—Ánimo, Sasuke, te queda una oportunidad. —me dijo en tono suave y me tensé al sentir su respiración contra mi cuello.

Me desconcentre por completo y al lanzar el dardo mi mano estaba temblando, junto con todo mi cuerpo.

El dardo no llegó ni a mitad del camino.

El vendedor le dio a Naruto un peluche de zorro y a mi uno de gatito.

Pero yo estaba sumamente nervioso.
Había perdido, y este maldito dobe sólo me sonreía cínicamente, mientras nos dirijamos a una banca algo alejada de la gente y se sentaba pegado a mi.

—Bien, pequeño Sasuke, perdiste, ¿así qué sabes lo que significa cierto? – el imbécil seguía burlándose de mi.

—Sí, sí, sí, pero de una vez te digo que no dejaré que tus labios vuelvan a tocar los míos. —le dije amenazante, ya que por su mirada y su sonrisa me hacía una idea de lo que él maldito iba a querer.

—Bien, no tocaré tus labios. —dijo sonriendo de lado y parándose. —Lo único que quiero que hagas es quedarte quieto por tres minutos. —explicó mientras me hacía levantarme.

—¿Qué planeas, dobe?

—Tú solo quédate quieto por tres minutos y no hagas nada, ¿okey?

—Okey – dije resignado y resoplando.



Naruto

Me gustaba ver a Sasuke molesto y lo hubiera seguido viendo, pero decidí comenzar con lo que quería.

Me coloque detrás de él y lo abracé por la cintura acercando su cuerpo hacia mi.
Lo sentí tensarse e intentar voltearse, pero presioné mi agarre y le susurré al oído.

—Dijiste que te quedarías quieto Sasuke, ¿no vas a cumplir tu palabra? – le pregunte con voz profunda y retadora, para después lamerle lentamente la oreja.

—Idiota… S-solo cállate, no ha pasado ni medio minuto y ya quiero golpearte. — me dijo tratando de sonar molesto y removiéndose un poco, pero para mí no paso desapercibido un suspiro retuvo al inicio.

—Shh… Quédate quieto, pequeño.

Pasé mis manos por su delgada cintura dándole suaves caricias, mientras mi nariz pasaba por su cuello y me deleitaba con su aroma, y no, no era ningún perfume, su piel olía exquisitamente bien, tan natural y fresca.

Podía percibir si forma de estremecerse con cada movimiento de mis manos, y fue más notorio cuando bese la parte de atrás de su cuello.

Escuché su voz débil y susurrante llamarme, pero pareció arrepentirse y se quedó callado. Tan lindo.

Lo giré bruscamente y lo empuje contra el árbol más cercano que había.
Besé su cuello y toqué su pecho sutilmente, mientras me deleitaba con sus lindos gemidos que trataba de reprimir y su hermosa carita sonrojada. 
Usé una mano para sostener su rostro y hacer que me mirara, mientras con la otra entrelazaba sus dedos con los míos.
Empecé un recorrido con mi lengua por todo su cuello.

—Naruto… —mi nombre nunca había sonado tan adorable y caliente. Ya tenía una erección y podía sentir el cuerpo de Sasuke calentarse y sus piernas temblar.

—Oh, Sasuke… Eres tan hermoso.

Tome sus manos haciendo que las colocará alrededor de mi cuello y luego coloque las mías en sus muslos, levantándolo un poco y empujándolo contra el árbol, mientras seguía frotándome contra él con la respiración agitada.

—Ahh… Naruto… —esto se estaba saliendo de control y Sasuke parecía bastante perdido como para soltar un gemido en voz alta.

Su cara estaba totalmente roja, sus labios, o más bien todo su cuerpo temblaba, esos gemidos me estaban haciendo perder la razón.

Mierda, si él no me detenía yo menos iba a poder.

Me acerqué a él con intensión de besar sus labios, y me sorprendió un poco ver que accedía fácilmente, y sabía que si no aprovechaba la oportunidad probablemente no tendría otra.

Pero por alguna razón no quería, al menos no así.

No me hubiera importado incluso follármelo en unos malditos arbustos, pero no quería eso, deseaba que Sasuke me diera su permiso cuando estuviera completamente consciente y no solo caliente por unas caricias y besos.

Así que para hacerlo reaccionar y de paso él a mi, me alejé bruscamente de su rostro, ganándome una mirada confundida y molesta de Sasuke.

—Te dije que no te besaría en los labios, ¿recuerdas? —dije con una sonrisa burlona y haciendo uso del poco autocontrol que me quedaba para no abalanzarme de nuevo hacia él.

Había decidido meterme con su orgullo para ver si reaccionaba.

Y vaya que lo hizo.


Sasuke

Reaccioné dándole una cachetada a Naruto y empujándolo con la poco fuerza que tenía en ese momento.

—Maldito imbécil. —murmuré  mientras tomaba los peluches (no iba a admitirlo pero me parecían muy lindos y ellos no tenían la culpa de que el dobe fuera tan dobe) y  me alejaba hacia la salida de la feria totalmente molesto.

¿Qué se creía ese dobe para hacerme todas esa cosa y luego fingir que me respeta y no besarme?

Un momento, eso es lo que menos importaba, el maldito había vuelto a hacer lo que quiso conmigo y yo me dejé como si nada.

—¡Sasuke! Espérame. —escuche a ese dobe gritarme y correr hacía mí mientras yo lo ignoraba y caminaba más rápido.

Y para cuando llegué al auto Naruto ya me había alcanzado y me tomó de los brazos haciendo que lo viera.

—Suéltame, idiota. Ahora mismo soy capaz de matarte.

—No lo haré, esto no ha acabado, te dije que no besaría tus labios y lo cumplí. —se “justificó”.

Y lo peor es que en cierto modo tenía razón, ya que yo solo le dije que no quería que me tocará lo labios.

—Aún así quiero matarte. —respondí molesto, de que usara mis palabras contra mí.

—Pues calma tus instintos asesinos y sube al auto que todavía vamos a ir al cine, dijiste que saldríamos juntos y podrías sobrellevarlo, ¿o acaso no puedes?

Este dobe se divirtió mucho calentándome y luego burlándose.
Pero no tomó en cuenta que yo era muy vengativo y mas así se atacaban mi orgullo.

—Claro que puedo, ahora avanza rápido que se nos hará tarde.
Se me había ocurrido una gran y algo  vergonzosa idea para vengarme

Pero lo haría por mi orgullo.

Solo por eso.





El Amor No Existe                    Donde viven las historias. Descúbrelo ahora