Capítulo 03

302 47 32
                                        

Llegaron al lugar y, contrario a su expectativa, no era nada como lo habían imaginado.

No había una fraternidad ebria, no había música escandalosa, y nadie estaba haciendo nada estúpido.

Era una reunión de estudiantes comunes y corrientes.

Afortunadamente, sí iban vestidos de acuerdo a la ocasión, pero definitivamente se veían más jóvenes.

Saludaron a un par de chicos conforme avanzaban, pero no lograban dar con su objetivo.

- Déjame llamarlo – dijo Chenle, tomando su teléfono.

- No creo que lo escuche –

- Tiene que, está esperándome –

- ¿Qué es esto? – canturreó alguien tras ellos - ¿quiénes son estos bonitos rostros desconocidos? –

- Hola – saludó el sonriente chino – yo soy Chenle, éste es Jisung –

- ¿Acaban de llegar? –

- Sí – asintió – estamos buscando a... -

- ¿Nadie les ha ofrecido una bebida? – lo abrazó por los hombros - ¿qué son esos modales? –

- En realidad... -

- Vamos, les daré algo –

- Jaehyun – llamó una voz dura – deja de tocar a mi chico –

El mencionado retrocedió extrañado y negó.

- Él no dijo que lo fuera -

- Yo ya lo hice – hizo una seña con la cabeza – vete –

- Lo siento – se disculpó, mirándolos una vez más antes de caminar a la cocina.

- Putos buitres – murmuró, atrayendo al chino por la cintura para besar su sien – llegas tarde, amor –

- No encontrábamos la casa – hizo un puchero – lo siento –

- Está bien – sonrió enternecido - ¿vas a presentarme? –

- Claro – recordó – Jisung, él es el chico con el que estoy saliendo –

- Jisung – llamó, extendiéndole su mano – es un placer, soy Yuta Nakamoto –

- Un gusto – aceptó el apretón – Chenle habla mucho de ti –

- Eso espero – besó su frente – entonces ¿qué quieren beber? –

- ¿Tienes vino? -

- Tenemos vino – asintió Yuta, tomando a su chico de la mano para arrastrarlo junto a él – todo lo que quieras –

Jisung los miró perdido, sin saber qué demonios hacer ahora.

¿Debería seguirlos? ¿Debería quedarse ahí parado como si nada?

- ¿Y tú? – preguntó una voz muy cerca de su oído - ¿qué es lo que tú bebes? –

- Y-yo... -

Ni siquiera se dio cuenta cuando los otros dos se fueron.

Sus ojos solamente vagaban en el hermoso rostro frente a él.

Un joven muy apuesto, una sonrisa brillante, ojos amables y unos hoyuelos tan hipnóticos.

- ¿Cómo te llamas? – preguntó el recién llegado, con una voz para deleitarse.

- Jisung – medio balbuceó.

- Qian Kun – dijo acomodando un mechón del cabello del contrario – y dime, Jisung ¿qué es lo que hace un chico tan lindo como tú en una fiesta? –

- Yo... - miró a su alrededor – no sé –

El mayor rió enternecido y tomó su mano.

- Ven conmigo, vamos a beber algo –

Jisung solamente se dejó guiar.

¿Qué era lo peor que podía pasar?





La noche era perfecta.

Después de que Chenle se desapareció por ahí, el menor ni siquiera se molestó en buscarlo.

Estaba teniendo el momento de su vida en compañía del guapísimo chino que acababa de conocer.

Era impresionante.

Un estudiante universitario, deportista, súper inteligente, divertido, muy caballeroso y sofisticado.

Era como el hombre perfecto.

- Entonces ¿ya sabes qué es lo que vas a estudiar? –

- Sí – bebió un trago de su cerveza.

- ¿Y? – rió - ¿qué es? –

- Vas a burlarte de mí –

- Claro que no –

- Sí lo harás –

- Vamos – insistió – dime –

El menor lo miró poco convencido y suspiró.

- Quiero estudiar danza –

Kun jadeó sorprendido.

- Eso es genial –

- ¿Lo dices en serio? –

- Es mejor que mi carrera – bufó – nadie quiere ser contador –

- ¿Por qué hacerlo entonces? –

- Quiero mi departamento – rió – estoy a nada de poder pagarlo por completo -

- Entonces no puede ser tan malo –

- No lo es tanto – se encogió de hombros – pero es muy aburrido. Si no fuera porque mi papá va a darme un puesto ni siquiera lo consideraría –

- Eso suena genial –

- No, lo que tú vas a hacer es lo genial – se acercó a él – seguir tus sueños –

Jisung sonrió tímido y asintió.

- Bueno, si lo dices así... -

El mayor lo miró en silencio por breves segundos antes de comenzar a acortar la distancia lentamente.

- ¿Qu-qué haces? – preguntó alarmado.

Kun abrió la boca y retrocedió, mirándolo con cierta sorpresa.

- Tienes razón – se separó – lo siento mucho –

- No... –

- Está bien – sacudió la cabeza – no quería faltarte al respeto –

- No me molesta – negó – no... no me refiero a eso –

El chino rió confundido y acarició su mejilla.

- Jisung – llamó Chenle, acercándose a ellos – siento interrumpir, chicos, pero es hora de que vayamos a casa –

- Los acompañaré a su auto – ofreció Kun, caminando hacia el recién llegado.

Jisung los siguió desganado y muy arrepentido.

Lo había arruinado.

Love, love, loveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora