Capítulo 10

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Kun repartía traviesos besos por su mandíbula y cuello, haciéndolo reír.

Lo había atrapado entre sus brazos hacía un rato y no planeaba dejarlo ir, por lo que el menor se sentía positivamente abrumado.

- Basta – lloriqueó – ni siquiera estás viendo la película –

- Prefiero verte a ti – gruñó contra su cuello, haciéndole suspirar pesado.

- Kun... -

- ¿Jisung? – llamó su padre, entrando en la habitación - ¿Kun va a quedarse a cenar? –

- Sí – respondió el menor, separándose para mirarle.

- Tal vez no debería... -

- Por favor – hizo un puchero – yo siempre voy a donde tú quieres ir, es mi turno de elegir –

- Está bien – aceptó antes de mirar al padre de familia – si no es mucha molestia –

- Para nada – sonrió – los llamaré cuando esté listo –

- Gracias – canturreó su hijo.

- Por cierto – lo miró de nuevo – dice tu papá que no le respondiste cuando te hablaba esta mañana ¿hay algo que deba saber? –

- No – negó extrañado – tal vez sólo no lo escuché – sonrió con inocencia.

Ni siquiera había salido completamente de la habitación cuando el par ya estaba nuevamente acaramelado.

No pudo preocuparle menos.

Como si nada, caminó hacia la cocina, donde su esposo lo esperaba con ambos brazos apoyados en la barra y la mirada perdida.

- Bueno, no está enojado contigo – anunció sonriente.

- Se están besuqueando otra vez, ¿no? – gruñó incorporándose – malditas hormonas –

- Está bien, John –

- No, no está bien – apoyó ambas manos en su cintura – ese idiota está jugando con mi bebé. Mi hijo, Taeyong –

- Baja la voz – pidió acercándose a él – no ha hecho nada malo –

- Todavía –

- Amor – rió – por favor, tenemos que darle una oportunidad. Jisung se ve feliz... -

- Jisung se está idiotizando por voluntad propia –

- John – llamó severo – mírame –

El alto cumplió la orden sin rechistar.

- No podemos arruinarle esto – tomó sus mejillas – es su primer amor. Tiene que vivir la experiencia completa –

- ¿Y si lo lastima? –

- Lidiaremos con eso –

- No me da confianza –

- Mis papás tampoco confiaban en ti, y aquí estamos muchos años después –

- Yo era un idiota. Ellos lo sabían –

- No me lo recuerdes – bromeó – por favor, amor. Jisung sabrá manejarlo –

- ¿Tú crees? –

- Claro que sí. Es un chico listo –

- ¿Quién es un chico listo? – preguntó el menor, entrando en la cocina.

- El asistente de tu papá –

- Oh – asintió – es muy listo –

- ¿Y Kun? – preguntó John, cambiando el tema.   

- En la sala. Está hablando por teléfono –

- Bueno, la comida está lista. Que nos alcance cuando termine –

En la sala, el chino negaba incrédulo.

- No lo entiendo – admitió – pudiste haberte metido entre sus piernas hoy y tú mismo lo impediste –

El otro chasqueó la lengua.

- Es algo complicado –

- Explícame –

- Bueno, yo ya había planeado todo y... -

- Y pudiste llevar a alguien más a la cabaña, idiota – rió – habrías tenido el fin de semana para otra persona si se lo hubieras hecho hoy. Pero no. Solamente lo aplazaste –

Silencio.

- No había pensado en eso –

- No pensaste en nada –

- Cállate, ¿qué avances has hecho tú con tu niño? –

- Creo que lo amo –

- En serio... -

- Me estoy divirtiendo mucho con él – miró sobre su hombro – nada para emocionarse todavía, pero de verdad despierta algo en mí –

- ¿Algo? –

- Yo... - suspiró – a veces me gusta sólo abrazarlo mientras duerme ¿qué tan raro es eso? –

- Córtalo de una vez si no quieres que joda tu cabeza – reprendió.

- Pero no quiero hacerlo, Yuta. No quiero... –

- ¿Kun? – llamaron desde el umbral de la puerta – vamos, tengo hambre – dijo con un puchero.

El mayor asintió en su dirección antes de hablar nuevamente al teléfono.

- Debo irme –

- No te dejes deslumbrar – advirtió.

- Como sea – dijo antes de colgar la llamada.

Giró nuevamente hacia Jisung y éste se acercó a él, sonriente.

- ¿Quién era? –

- Yuta estaba contándome sobre algún plan que tiene con Chenle –

- ¿Cuándo? –

- Este fin de semana –

El menor abrió la boca, indignado.

- Íbamos a ir al cine –

- Lo siento, bebé – acarició su mejilla – creo que Lele no lo sabe aún, así que no es su culpa ni nada –

- Está bien – dijo desanimado – buscaré algo que hacer –

- Puedes ir a mi departamento a ayudarme a decorar mi estudio – bufó – o cualquier otra cosa. Está tan desordenado como se puede –

- ¿Tu departamento? – lo abrazó por los hombros, sonriendo coqueto – eso me gustaría –

- Bien – besó sus labios dulcemente – vamos a cenar, tu papá va a matarme si tardamos más –

- Claro que no –

- Claro que sí –

- ¡Jisung! – se escuchó desde la cocina.

- Tal vez sí – susurró, tomándolo de la mano – mejor darnos prisa – dijo arrastrándolo consigo hacia el comedor.

Ya se me habían desesperado, ¿verdad?

No se preocupen, no l@s olvido ❤️

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