- Te dije que se vería increíble en ti – susurró cálidamente en su oído, observándolo a través del reflejo en el espejo frente a ellos – tú siempre te ves bien –
Chenle había estado en su habitación cuando Yuta llegó, sorprendiéndolo con un elegante presente.
- Es hermoso – sonrió, acariciando la joya con cuidado – no debiste –
- No pude evitarlo – besó su mejilla con delicadeza – cuando lo vi, inmediatamente pensé en ti – bufó - ¿a quién engaño? Yo siempre estoy pensando en ti –
- Yuta – giró sobre su asiento para verlo – te quiero –
- Yo también te quiero, mi Lele – besó brevemente sus labios.
El menor le miró en silencio y negó abrumado.
- No – se levantó para quedar a su altura – Yuta, yo... -
Dudó.
¿Era muy pronto?
El japonés lo miró divertido y tomó su mano.
- ¿Tú? –
- Yo... - suspiró entrecortado – Yuta, te amo –
En respuesta, el otro quedó estático en su lugar.
No dijo nada. Por tortuosos segundos.
Chenle incluso se sintió medio arrepentido de habérselo dicho. ¿Había sido demasiado?
A punto de decir algo, el mayor levantó ambas manos para acunar su rostro con cuidado y, sin previo aviso, lo besó con intensidad.
El chino se dejó hacer. Dejo de pensar. Dejo de estar en otro lugar que no fuera ese intento de ósculo, en el que no estaba cooperando en absoluto.
Luego de un rato, Yuta se separó, acariciando sus mejillas con ambos pulgares. Sus ojos parecían estar desenfocados pero, al mismo tiempo, parecía estar mirando fijamente cada pequeño detalle de su rostro. Entonces lo besó nuevamente.
- Bebé – susurró sobre sus labios – yo también te amo –
Chenle se detuvo en seco.
- ¿Lo dices en serio? – sus ojos brillaban.
Brillaban, mierda.
- Más que a nadie – sonrió – con todo mi corazón –
El chino rió emocionado y rodeó sus hombros con ambos brazos.
- Gracias por decirlo –
- Gracias a ti por hacerlo primero – lo abrazó por la cintura - ¿dónde has estado todo este tiempo? - besó su mejilla - ¿dónde estabas escondiéndote? –
En respuesta, Chenle lo besó otra vez y, sin separarse, atrajo al mayor consigo hacia su cama, dejándose caer con cuidado, situando al otro entre sus piernas.
Yuta comenzó a acariciar lentamente sus muslos, bajando sus besos hacia el cuello del chino, haciéndole jadear como tanto le gustaba.
Mordió levemente, haciéndole soltar un gemido agudo, y comenzó a marcar a lo largo de su blanca piel.
El menor levantó ligeramente su pelvis para encontrarse contra la del mayor, quien respondió apresando su cadera contra el colchón.
Estaba listo, nunca había estado más seguro.
Llevó sus temblorosas manos hacia la camisa del mayor y comenzó a deshojar los primeros botones.
Se sintió en pánico cuando el otro tomó su mano y la apartó.
Ante su obvio descontento, el japonés solamente negó y rió.
- Creo que debemos esperar – susurró.
- P-pero – hizo un puchero involuntario – quiero hacerlo –
- También yo, Lele. Pero no es el momento – hizo una mueca – quiero que tu primera vez sea especial –
- ¿Especial? –
- Algo romántico – asintió – velas, flores, todo lo que mereces –
El menor jadeó indignado y lo empujó sin fuerza.
- ¿Y cuándo exactamente va a pasar eso? –
- ¿El fin de semana? – rió – dame unos días para planearlo. Te prometo que lo haré hermoso para ti –
- ¿A dónde vas a llevarme? –
- Es una sorpresa –
- Yuta... -
- Bien – rodó los ojos – tengo planeada una velada romántica en la cabaña de mi tío. Es hermosa, va a encantarte –
- ¿En serio? – sonrió en grande - ¿estaremos solos? –
- Sólo tú y yo por dos días, mi amor – dejó un pequeño beso en la punta de su nariz - ¿qué dices? ¿te gusta la idea? –
- Me encanta – admitió emocionado – no puedo esperar –
- Pues tendrás que hacerlo – se burló, separándose de él – por ahora tendrás que conformarte con que te lleve a cenar –
- Pero no tengo hambre – murmuró por lo bajo.
- ¿De verdad? – alzó una ceja – no has comido nada desde medio día –
- Tal vez tengas que hacer algo al respecto – se encogió de hombros.
El japonés asintió divertido.
- Ya veo – se acercó nuevamente – tal vez sepa cómo abrir tu apetito -
- ¿En serio? –
- En serio –
- ¿Y cómo planeas...? – siseó satisfecho, lanzando su cabeza hacia atrás – mierda, sí –
- ¿Te gusta? – acarició su entrepierna con más fuerza – ¿quieres que lo haga duro? –
- Por favor – balbuceó.
El mayor bajó delicadamente sus shorts para tocar su piel desnuda.
La verdad sea dicha, no tenía ninguna intención de hacerlo en ese momento.
No quería arruinar todo lo que había planeado para hacer con el menor.
Sería paciente con ello, pero no significaba que no pudiese darle al chico lo que pedía en ese instante y, con mucha suerte, Chenle le devolvería el favor.
Ya estaba desabotonado su pantalón.
Yuta, también eres un perro.
¿O ya estas cayendo? 👀
Es todo por hoy, ¿dudas?
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Love, love, love
FanfictionWho gets it? Ship principal: KunSung (por petición) ⚠️ ADVERTENCIAS ⚠️ - Es posible que haya lemon que incluya a PJS. Si no es de su agrado, sugiero que no se lea. - Se trata con temas mpreg (también por que nos lo pidieron). De igual manera, si n...
