Capítulo 06

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Leía concentrado el libro entre sus manos en completo silencio.

Algunas veces después de clases, el japonés acostumbraba a pasar a la biblioteca a leer un poco antes de que alguno de sus amigos finalizara sus actividades y lo alcanzara para hacer algo juntos.

- Hola – susurró Kun, sentándose frente a él.

El mayor lo miró sonriente y lo golpeó con el libro.

- Buena recomendación –

- Te lo dije – se encogió de hombros – entonces ¿qué harás hoy? –

- Todavía no sé – se acomodó en su lugar – creo que voy a llamar a Chenle más tarde –

- No puedes hablar en serio – retó - ¿sigues viéndote con el niño? –

- ¿Qué hay de malo con eso? –

- ¿No te parece demasiado lento? – rió – no es como que vaya a dártelo –

- Eso no lo sabes –

- Lo hubieran hecho ya ¿no? –

- No lo entiendes – mordió sus labios - vale cada segundo la espera –

- Vaya – exclamó aburrido – en serio quieres hacérselo, ¿no? –

- Y cómo – siseó – es tan... ¿apretable? – sacudió la cabeza – no sé, mierda. Pero en serio lo quiero en mi cama –

- Bueno, no me siento en posición de juzgarte justo ahora – guiñó un ojo coqueto.

Yuta se incorporó en su lugar.

- ¿Qué hiciste? –

- Invité a Jisung a salir – negó divertido – pensé que nunca se atrevería a cambiar nuestra rutina, pero supongo que fue algo bueno ¿no? –

El otro silbó, francamente impresionado.

- ¿A dónde vas a llevarlo? –

- A algún lugar romántico – sonrió – voy a probar tu método porque, si es ese niño es tan inocente como se ve, tiene tanta hambre como quiero que la tenga –

- No vas a arrepentirte – juntó sus manos.

- Sí, bueno, dímelo cuando puedas meterte entre sus piernas –

- No tomará mucho. Te lo aseguro –

El menor lo miró interesado.

- ¿Qué tienes en mente? –

- Voy a llevarlo a la cabaña de mi tío – sus ojos brillaron – ya sabes, una cena romántica, nadar en el jacuzzi... para cuando menos lo espere, el mocoso va a estar lloriqueando por más y yo voy a dárselo –

- ¿Y después? –

- ¿Qué se le va a hacer? Algunas cosas no son para siempre – fingió un puchero – no es mi culpa ni mi problema -

- Tal vez debas romper con él de una manera menos dolorosa –

- O sólo dejo de responderle – frunció el ceño – cuando capte el mensaje va a necesitar su integridad de vuelta. Obviamente no va a buscarme –

- Hazme saber cómo salió todo – suplicó – necesito un plan infalible con éste chico –

- Tranquilo, nunca ha salido mal – hizo una mueca – casi nunca. Pero nada fuera de mi control –

- Tal vez Jisung sea diferente – frunció los labios – tampoco creo que quiera hablar conmigo, pero sí pienso que es del tipo que te odia después –

- ¿Importa? –

- No tanto, pero no necesito a un niñito por ahí manchando mi reputación –

- ¿Y qué planeas hacer? –

- Aún ni siquiera he empezado – bufó – tal vez no es el virgen que pensamos –

- Eso no suena horrible –

- No lo es en absoluto – mordió la punta de su lengua – me emociona el sólo anticiparlo –

- Te lo digo. Estos chicos son una buena inversión de tiempo – negó – los de la universidad están demasiado manchados para mi gusto –

- Tú debes ser una excepción – se burló.

- Ambos sabemos que no soy del tipo de acostarse con cualquier cosa que se mueva – alzó una ceja – y tú tampoco –

- Y cómo lo agradezco – rió – ¿escuchaste la infección que contrajo el equipo de hockey completo? –

- Esa mierda se propaga como el fuego –

- Por eso te sigo, hermano –

- Será mejor de lo que esperas – se encogió de hombros – y dime ¿a dónde vas a llevarlo? –

- Restaurante. Tal vez un paseo en bote –

- Suena costoso – frunció los labios – sólo llévalo a pasear por ahí. Lo importante es que no vayan a casa inmediatamente después de la cena. Deja que las cosas se endulcen un poco –

- ¿Y entonces? –

- Lo besas – obvió – pero nada alocado. Sé romántico. A los niños de su edad les gusta eso –

- Son demasiadas notas –

- Nunca fallan –

- ¿Cuánto crees que tome? –

- Un par de semanas, cuando mucho – suspiró – aunque Chenle está poniéndolo difícil –

- Déjalo ir. No va a pasar –

- No puedo hacerlo – rió - si lo escucharas cuando beso su cuello... - tembló en un escalofrío.

- Cerdo –

- Lo somos ¿no? –

Sí lo era.

Ambos lo eran.

Sí. Así va a ser. Así son ellos.

Creo que hasta aquí lo dejo por hoy.

¿Dudas?

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