Capítulo 04

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- ¿Cómo que lo interrumpiste? – preguntó con la boca medio llena - ¿por qué hiciste algo así? ¿no te gusta? –

- Me gusta mucho – hizo un puchero – entré en pánico e hice lo más estúpido que pude hacer –

- Mierda – negó - ¿crees que él se haya molestado? –

- No tendría por qué, ni siquiera me conoce y no es como que vayamos a volver a vernos –

- Por eso mismo... -

- Ya sé - bramó – debí besarlo. Ya lo sé, Chenle –

- Lo siento – murmuró – tal vez no es tan malo como pensamos –

- ¿Cómo saberlo? –

- ¿Quieres que le pregunte a Yuta? –

- ¿Puedes? – preguntó esperanzado.

El chino dejó caer su nacho y sacudió sus manos.

- Le enviaré un mensaje, no sabemos si esté despierto ahora y no quiero molestarlo más –

El menor lo miró intrigado.

- ¿Más? –

Chenle detuvo sus movimientos y asintió cabizbajo.

- Creo que está enojado conmigo – confesó.

- ¿Por qué? Se veía bien cuando vino a dejarnos a casa –

- Es que no lo conoces – lloriqueó – él normalmente es muy cariñoso y meloso. Ayer apenas estaba hablando conmigo –

- ¿Hiciste algo que le molestara? –

- Sí – murmuró.

- ¿Qué pasó? –

El otro suspiró pesado.

- Ayer cuando te fuiste con Kun, luego de que nosotros fuimos a buscar algunas bebidas, subimos a hablar a uno de los balcones que había ahí –

- ¿Hablar? –

- Es que ese era el plan – se lamentó – pero luego empezó a besarme y... no sé –

- ¿Qué? –

- Yo como que me calenté un poco – recordó abochornado – entonces empecé a hacer otras cosas que normalmente no hago –

- ¿Qué cosas? –

- Yo besé su cuello y... - rió – ¿lo acaricié? –

- Ew –

- El punto es que, para cuando me di cuenta, estábamos acostados en la cama, él estaba sobre mí intentando quitarme el pantalón –

- Oh por Dios –

- Ya sé – negó – reaccioné a tiempo y le pedí que no lo hiciera, pero creo que eso lo confundió un poco. No sé. No se veía feliz –

- No creo que se haya molestado por eso –

- Te lo digo – apretó los labios – definitivamente estaba algo enojado –

El menor suspiró y tomó sus manos.

- No se supone que tengas que hacerlo si no quieres –

- Si quería, pero... -

- No te sentías listo – asintió – no era el lugar, ni la situación que hubieras querido –

- Exactamente – concordó – pero ahora no sé qué hacer –

- ¿Sobre qué? Si te quiere, ni siquiera espera que lo hagas –

- Si me quiere – hizo un puchero – ¿y si no me quiere? –

- Entonces lo mandas al diablo –

El mayor apoyó su cabeza en la superficie de la mesa.

- Voy a llorar –

- No te desesperes. Aún no sabes lo que va a suceder –

- Tengo miedo –

- Eso está bien, pero... -

- Ya sé – rodó los ojos – no voy a presionarme, ni dejaré que me presione –

- Ese es mi chico – bromeó.

- De todos modos, eso no es lo que importa ahora – lo miró – todo lo que queremos saber es en dónde estamos con el señor Qian –

- Estoy nervioso –

- Tranquilo, todo estará... -

Su teléfono anunciando una llamada entrante interrumpió cualquier cosa que fuera a decir.

- Es Yuta – susurró.

- Responde –

- Pero... - negó - ¿qué si quiere terminar lo que tenemos? Yo... -

- Estoy aquí – animó – no voy a irme si las cosas salen mal –

Chenle lo miró por un momento antes de responder la llamada.

- ¿Hola? – saludó, colocándolo en alta voz.

- Hola, bonito –

- ¿Cómo estás? – mordió su labio – volviste a la fiesta ¿no? ¿dormiste muy tarde? –

- Estoy bien – suspiró – oye, ¿podemos hablar sobre lo que pasó ayer? –

El menor se sintió estremecer.

- Lo siento – dijo por lo bajo – yo no quise... -

- No te disculpes. No hiciste nada malo. Yo soy el problema – suspiró – no debí portarme como un idiota –

- No lo hiciste. Yo no estoy molesto –

- ¿En serio? –

- De verdad –

- ¿Y por qué no sales a decírmelo? –

El chino jadeó sorprendido y se levantó de su lugar.

- ¿Estás en mi casa? –

- Frente a la puerta –

Jisung tomó su mano y lo arrastró consigo hasta el recibidor.

Acomodó su cabello y le deseó suerte antes de subir a encerrarse en la habitación del mayor.

Lo que fuera a pasar entre ellos dos, no quería escucharlo.

Apenas regresó a la habitación, su teléfono comenzó a sonar también.

- ¿Hola? –

- ¿Jisung? –

Sintiendo que se atragantaba, retrocedió a tientas hasta dar con el colchón y se dejó caer sobre él.

- ¿Kun? –

- Es un alivio que fueras tú – rió - ¿no te molesta que tenga tu número? –

- Para nada – se apresuró a decir – está bien –

- Genial. Y dime ¿cómo estás? –

Dios.

Tan solo escuchar su dulce voz hacía que su estómago cosquilleara.

Al parecer sería una buena noche para los dos.

No pues que buenos ligues tienen esos muchachos, la verdad.

¿O no? 👀

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