Capítulo 25

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Salieron del consultorio en completo silencio.

Ninguno de los dos quería ser el primero en decir algo. No podían simplemente hablar de ello.

Creo que debes estar feliz, eres muy joven para concebir había dicho el médico.

Una parte de él quiso llorar por la felicidad, pero no fue así cuando vio el rostro notablemente desanimado de Kun.

En lugar de celebrar como habría querido, tomó la mano del chino y la apretó para llamar su atención y decirle que todo estaría bien.

El doctor, como todo un profesional, le había recetado unas píldoras mensuales controladas para que pudiera cuidarse como era debido y le dijo, muy sinceramente, que esperaba verlo de nuevo algún día, pero bajo sus propias condiciones.

Casi se pone a llorar.

En cambio Kun se veía aún serio.

El mayor abrió la puerta para él y, antes de que pudiera encararlo, Jisung lo abrazó por los hombros y besó su cuello.

- No te sientas triste – murmuró – todo saldrá bien –

El chino tomó sus manos con fuerza y asintió, sintiendo sus ojos humedecerse

- Sé que sí – sollozó – es sólo que en verdad quería poder hacer esto –

- Kun – gentilmente, giró al otro y lo abrazó por la cintura – no era un buen momento para hacerlo, eso ambos lo sabemos. Mis padres iban a matarnos, tus papás no iban a estar felices, y yo no estoy listo todavía –

El mencionado acunó sus mejillas con cariño y lo besó suavemente.

- Jisung, yo te amo – susurró contra sus labios – no quiero que te vayas y ahora que lo sabes lo harás. Ya no tienes que quedarte, tú sólo... -

Ahora el menor lo besaba a él.

Lo apretó contra su cuerpo y usó su mano libre para acariciar su mejilla con cuidado.

Sintió el cuerpo del mayor relajarse contra el suyo y se separó levemente para besar sus mejillas.

- No voy a irme – rió – no podría aunque quisiera. Sé que tienes miedo, yo también lo tengo, y honestamente yo como que me odiaba bastante por no poder dejar de amarte. Pasaron muchas noches en que pensaba que, incluso si estuviera esperando, yo podría totalmente continuar solo, que podía vivir sin tenerte a mi lado, pero cuando apenas estaba por convencerme de ello te recordaba y ahí me tenías sonriendo como un estúpido – negó – muchas veces intenté que dejara de pasar, pero a veces solamente amas. No necesitas una explicación. A veces sólo pasa –

El mayor lo miró con profunda tristeza.

Quería hacerse cargo de ese pesar y deshacerse de ello, pero era él. Él era el causante de todo.

- De verdad lo siento – sorbió su nariz – no quería que nada de esto pasara. No quería quebrarte así –

- Ya no importa – hizo una mueca – más bien, a mi corazón no puede importarle menos –

- Estoy muy enamorado de ti – sinceró. De alguna manera, se veía bien al decir eso, pero inquietantemente desesperado al mismo tiempo – siento si no lo dije antes. Es que no sabía cómo decirlo o cómo reaccionarías –

Jisung lo miró cautelosamente, en silencio.

- ¿Desde cuándo? – preguntó luego de unos segundos.

- ¿Desde cuándo estoy enamorado? –

- Sí –

Kun sonrió tímido y negó.

- Desde la primera vez que pasamos una tarde completa juntos y te quedaste dormido – sus ojos brillaron – eres tan hermoso cuando lo haces –

- No es cierto – negó abochornado – no digas esas cosas –

- Es que eres tan bonito – susurró.

Otra vez parecía desesperado.

No era ni siquiera incómodo como debería. Era tierno y vulnerable.

- Por favor basta – pidió, cubriendo los labios del contrario - ¿ves lo que te digo? no puedo odiarte si eres así –

- No me odies entonces – se encogió de hombros – por favor no me odies, mi amor –

El anhelo con lo que pidió eso, Dios.

Jisung no podía odiarlo. No importaba cuántas veces él lo intentó.

- "Mi amor" – entornó los ojos – manipulador –

- Ganaré mi lugar – aseguró – para que algún día podamos estar casados, en una bonita casa, con nuestro hermoso bebé –

- Sería un hermoso bebé ¿no? –

- El más bonito en todo el mundo – asintió – entonces – lo miró inseguro, suplicante – ¿me darás una oportunidad? –

- No sé, no puedo pensar ahora – hizo un puchero – tal vez cuando no tenga hambre... -

- Manipulador – imitó, cediéndole el paso al auto - ¿a dónde quieres ir? –

- A donde quieras llevarme – se dejó caer en su lugar – sorpréndeme –

El chino tomó su asiento y se acercó a besarlo nuevamente.

- No creo poder cansarme de esto – murmuró sobre sus labios.

- Yo ya estoy harto – hizo una mueca – tal vez debas dejar de hacerlo –

- ¿Por qué disfrutas tanto matando el romance? – bromeó, encendiendo el auto – ya sé qué haremos. Te llevaré a mi departamento y cocinaré esa pasta que te gusta –

- Mierda, sí – lo abrazó por los hombros y besó su mejilla – gracias –

- No es nada – tomó sus manos – tal vez después de eso en realidad pueda hacerte un bebé –

El menor retrocedió rápidamente y abrió el frasco de pastillas para tomar una, tragándola con dificultad.

- Tendrás que esperar un mes para intentarlo de nuevo – dijo con la voz ahogada.

El mayor negó y rió divertido.

Él esperaría una vida.

Astuto me saliste ;) buenas decisiones mi hijo.

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