Al subir de la hora del almuerzo, te vi abrazado a Maureen a la vez que me mirabas.
¿Por qué lo hacías, Vincenc?
Me giré inmediatamente, evitando volver a ver esa escena.
El timbre sonó y las clases iban a comenzar.
Me fui cabreada hacia mi aula, cuando viniste corriendo detrás mía.
Vincenc:
¿Cómo estás, Minna? ¿Bien?
Me rodeaste con tu brazo. Creo que ya lo has tomado como costumbre.
En tus palabras había maldad. Tanto tú como yo sabíamos que no lo preguntabas realmente, si no que te refrías a lo que acababa de pasar.
Minna:
Bien, ¿no?
Vincenc:
Claro.
Maldito gilipollas.
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Vincenc Gambel
Novela JuvenilVincenc Gambel, me gusta escribir lo que siento por ti y solo poder leerlo yo.
