La clase de francés acabó y con ella también mi paciencia.
¿Cómo podía haber gente así, Vincenc?
Estaba harta, así que salí de clase lo más rápido que pude, esperando a una amiga fuera.
Pero saliste tú y me miraste a la vez que me sonreías.
Vincenc:
¿Vamos?
Repetiste la misma acción de siempre: tu brazo sobre mis hombros. Lo que hacen todos los chicos con sus chicas.
Minna:
¿Adónde?
Vincenc:
A tu próxima clase. Lengua, ¿verdad?
Minna:
Ajá, a ti matemáticas, ¿verdad?
Asentiste y sonreíste, besándome.
Vincenc:
Te sabes mejor mi horario que yo mismo.
Esta vez sonreí yo.
Minna:
Espera, aún no ha salido Molly. Me iba a ir con ella a clase.
Vincenc:
Déjala. Ven y fúgate conmigo.
Con esas cinco palabras me diste un golpe del que me costó tiempo recuperarme.
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Vincenc Gambel
Novela JuvenilVincenc Gambel, me gusta escribir lo que siento por ti y solo poder leerlo yo.
