SIETE

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Ser el único hijo que no puede refutar a su madre es lo peor, pues casi siempre era él quién tenía que ocuparse de los mandatos de su madre, como justamente ahora. Desganado dejó la bolsa de compras en la mesa de la cocina y miró a su padre estar pendiente de la televisión mientras reía exageradamente viendo su programa favorito, claro, ni menos de darle dinero para comprar un helado ¡Qué malos! Con suma paciencia empezó a sacar las compras que hizo en la tienda y tomó su bebida de arándano para luego dirigirse a su habitación, no sin antes decirles a sus padres que estaría en su cuarto.

— Jeongin espera — llamó su madre levantándose de su asiento y acercándose a él. 

— ¿Ahora qué?

— Ten, tu celular había estado sonando hace un rato — le alcanzó su teléfono y el menor lo tomó.

— ¿Alguien llamándome a esta hora? Qué extraño.

— Tú debes de saber, pura gente desconocida que tienes en tus contactos pues, ya ni sabes con quienes hablas — se quejó la señora Yang — pero bueno, solo sé que en la pantalla decía "Hyunjin".

— Ah, Hyunji-... Espera ¿Qué? — revisó con prisa la pantalla de su celular y efectivamente era como dijo su madre, tenía una llamada pérdida de su hyung — ¡No puede ser! ¿Por qué me llamó? ¿A-Acaso quería decirme algo importante? — su madre le observó con intriga al no poderle comprender — ¿Debería llamarle? — su madre alzó los hombros y se fue del lugar a con su esposo.

Subió con apurado hacia su habitación y sin dejar de observar la pantalla de su celular, examinó la hora de la llamada y la hora actual, habían pasado unos 24 minutos desde ese entonces. Caminó en círculo luchando internamente de si debía llamarle ahora o mañana temprano.

— Dios, ¿ahora qué hago? — se cuestionó sin dejar de caminar en su lugar — no quiero despertarlo si está durmiendo, pero tampoco quiero quedarme con la intriga de saber si me llamaba por algo importante.

— ¡Solo llámale de una vez y deja de hacer ruido! — gritó su papá desde la sala, al parecer estaba exagerando un poco — ¡Estamos viendo la televisión, cierra tu puerta!

— ¡Lo siento! — respondió con el mismo tono de voz y cerró la puerta de su cuarto, algo que debió de hacer mucho antes, qué tonto.

Analizó la situación detenidamente y terminó por llegar a la conclusión de que este conflicto debía de ser resuelto lanzando una moneda al aire, si sale cara le llamaría, pero si salía sello, adiós a todo y a dormir hasta el día de mañana. Tomó una de las monedas que tenía en su bolsillo y la lanzó, giró dando unas cuantas vueltas en el aire y antes de caer en su mano, tuvo algo de miedo por el resultado.

La moneda quedó en cara.

Aceptando los mandatos del destino — hagamos que no notamos su desesperación por llamarle — marcó a su número y esperó un poco, la llamada seguía sonando y sonando, es muy probable que no le conteste y eso en parte calmaba a Jeongin pero...

¿Hola?

Quería morirse de la vergüenza al oír su voz algo ronca y adormilada.

— Ho-Hola hyung, vi que me llamó y no pude contestarle porque había dejado el celular en mi casa, justo salí a comprar unas cosas a la tienda.

No te preocupes, está bien — respondió — no era nada importante en realidad, así que descuida.

— Ah, entiendo, lo siento por llamarte tan tarde — se quedó en silencio por lo nervios — ¿Estabas durmiendo?

Estaba por.

— Perdón.

No, no es tu culpa — se oyó de la otra línea un ligero ruido, como si el mayor tratara de acomodarse y se quejaba por ello — ¿Qué estás haciendo?

Don't blame it on me | HYUNINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora