❛❛Ese peculiar chico de cabellos oscuros suele llegar al mismo bar todas las noches, pide siempre el mismo trago y se emborracha solo en la última mesa vacía de al fondo. Todos comentan que lo oyen decir que es más feliz cuando bebe que cuando se en...
"Y aunque siempre mis sonrisas vuelen contigo, en realidad me encuentro solo entre cuatro paredes y tu recuerdo".
Cerró el libro que sostenía en sus manos y suspiró viendo la salida del lugar, quería estar solo, quería silencio, su espacio y calma, pero la biblioteca no parecía el lugar indicado después de todo. Se puso de pie colocando el tirante de su maleta en su hombro y salió de ahí, el viento de esa tarde le parecía muy débil como para despertarle la sensación que tuvo hace días, esa de sentir protagonista de una historia en donde perdía los recuerdos dolorosos...
Y los convertía en líneas poéticas de un libro del pasillo A, estante 8. Sin embargo, estaba despierto, sintiendo sueño y viendo a personas pasar al lado suyo, tenía que dejar de soñar.
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Y volvió a despertar, con las sábanas envolviéndolo como un rollo de sushi poco deseoso y del más agrio sabor. Jeongin no comprendía o más no quería entender que la frase "no vuelvas a beber" era en serio "¿Pero y por qué no?" Se decía, "es mejor ahora que nunca, mejor un trago que una lloradera inútil, o un tiempo bien invertido a una conversación que no lleva a nada bueno", replicó. Se despeinó mirándose por el gran espejo colgando en la pared de su habitación, lucía adormilado, con pocas ansias de caminar y con ganas de desfallecer, pero el cansancio de su cuerpo no se lo permitía ¿Quién resiste a un llamado a la soledad? Él no, definitivamente no.
Permaneció un rato más en la cama y marcó al celular de Seungmin, porque de la nada estaba a punto de declinar en asistir a su encuentro como lo habían prometido, pero sería la quinta vez que lo hace y ya no podía simplemente meter la excusa que tenía cosas por hacer. Odiaba en ocasiones que su amigo pudiera conocerlo tan bien, porque fingir a su lado, era ponerse la soga en el cuello.
— ¿Jeongin? — escuchó su voz detrás de la puerta, un tanto lejana, pero ahí — ¿Estás en tu cuarto?
— Sí...
— Estoy en la cocina — gritó — ¿Quieres que te lleve algo para bajar el malestar? — no respondió, estaba a segundos de dormirse otra vez — tomaré tu silencio como un sí.
Se cubrió más con las sábanas y dio la vuelta para mirar hacia la puerta, ya se oían sus pasos cerca y estaba algo feliz de que haya aceptado cambiar la reunión por una charla en casa. Lo vio ingresar a su habitación con una bandeja de las que tenía guardado en la alacena, como pudo se enderezó recostándose en la cabecera de la cama y tomó del té caliente que le ofreció Seungmin, su amigo era sin duda alguna un ángel pero Jeongin era demasiado tímido para admitirlo y decir que le tenía un fuerte aprecio ¿Por qué? Pues Seungmin es... Seungmin, fin.
Kim no tardó demasiado en hacerse espacio y echarse a su costado, ambos tomando distancia porque no podían dejar la manía de fingir odiarse tan fácilmente, fue el mayor el primero en empezar la charla y él solo contestaba cortante mientras trataba de recordar las respuestas que había planificado contestarle para no decirle toda la verdad, tristemente falló. Lo confesó todo abrazando la almohada que no le dejó tener a Seungmin, aceptó el hecho de que el alcohol le estaba haciendo daño, que ya no podía mantenerse consciente en el trabajo como antes, que prefirió dormir que salir a la calle y que tenía muchas ganas de conseguir todo aquello que la gente describía como "felicidad", más él carecía de todo, de voluntad, de optimismo y belleza — según él. A pesar de que Kim siempre era el que le daba la otra cara de la miseria, seguía pensando que no lograría nada con solo pensar que lo podía todo, sin siquiera hacer que mueva un dedo ¿Por qué sobrevivir era tan difícil? No, mejor dicho ¿Por qué estar ebrio parecía ser una mejor opción de vida que estar sobrio? Jeongin sólo quería sentirse bien sin tener que acudir a nada más que a una persona... Y esa era probablemente el futuro amor de su vida.