- Bro, hay veces que no me explico lo ciego que estás. - decía Nino desde detrás de la enorme caja que estaba cargando entre sus brazos.
A pesar de que no podía verle, Adrien lo fulminó con la mirada para, posteriormente, disponerse a sacar un manojo de llaves de su bolsillo derecho.
- ¿Y cómo iba a saber yo que ella quería hacer las paces si ninguno os habéis dignado a contármelo? ¿Esperábais que fuera adivino o algo así? - dijo a modo de justificación el rubio mientras pasaba las distintas llaves hasta dar con la adecuada y meterla en la cerradura de la blanca e impoluta puerta de madera que se erguía frente a ambos amigos.
- Está bien, está bien, lo reconozco, nuestro plan era una soberana gilipollez. - admitió el moreno dejando la enorme caja que portaba en el recibidor una vez ambos hubieron entrado en aquella propiedad. - Deberíamos habértelo contado desde el principio, pero ya sabes que a Alya le puede el secretismo, los planes y las sorpresas. ¡Se vuelve realmente loca! A veces incluso me da un poco de miedo...
Al escuchar la confesión de su amigo, Adrien no pudo evitar romper en sonoras carcajadas que, al estar en un espacio vacío y sin muebles, no tardaron en rebotar por toda la estancia y ser acompañadas por el eco.
- ¡Eh! ¡No tiene gracia! - recriminó el de lentes al ver la reacción de su amigo. - Habría que verte en mi situación... y, no me malinterpretes, amo a Alya con todo mi ser, pero a veces es demasiado intensa. - explicó el chico quitándose la gorra para volver a acomodársela de nuevo correctamente. - Aún así, no cambiaría nada de ella, la quiero tal y como es.
- AWWWWW - exclamó Adrien poniendo ojos de cachorrito y llevándose ambas manos al pecho en un gesto tierno. - Pero que ñoño que te ha vuelto el amor, Dude.
Nino entrecerró los ojos y lo miró molesto.
- Habrá que verte a ti enamorado. Seguro que serías mil veces peor que yo. - contraatacó.
- Ja, ja, ja. - contestó Adrien irónicamente y haciendo una trompita con los labios.
Nino esbozó una sonrisa ladina y comenzó a andar por aquel espacio admirando cada detalle.
- Wow, bro... No sabía que los apartamentos pudieran ser así de grandes. - alabó. - Aquí podría vivir una familia de elefantes entera.
Adrien rió y se colocó al lado de su amigo con los brazos cruzados.
- Ya sabes, mi familia siempre lo hace todo a lo grande.
- Pero, en serio, tío, podrías traer aquí a una decena de chicas y montártelo con cada una en una habitación distinta. - habló Nino frescamente provocando que el rubio girara ambos ojos y resoplara.
- No seas imbécil, yo nunca haría eso. - se defendió en un tono jocoso.
El de lentes se encogió de hombros.
- Tú que te lo pierdes porque, además, si te lo propusieras, podrías tener a cualquiera, y lo sabes. - argumentó.
El Agreste lo fulminó con la mirada y se adelantó unos pasos para abrir una de los ventanales del salón y que así la corriente recorriera la estancia.
- No es cierto, Nino. Además, yo no quiero a cualquiera. - contestó de espaldas a este.
- Uy, ¿eso suena a que tienes a alguien en mente? - intentó descifrar el moreno.
Adrien se volvió hacia él con el ceño fruncido. ¿Qué si tenía a alguien en mente? Pues claro, pero Nino no podía enterarse. ¿Cómo iba a admitir frente a su amigo haber besado a Marinette?
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𝑺𝒊 𝒍𝒐 𝒉𝒖𝒃𝒊𝒆𝒓𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒐 {ℒℯ𝓂ℴ𝓃} - Marichat / Adrinette - PINK T.
Romance¿Por qué tardó tanto en darse cuenta? ¿Qué clase de chiste era aquel? ¿Justo tenía q enamorarse de ella ahora que estaba saliendo con Luka? Desde luego que era experto en meter la pata. Y todo porque él se equivocó, la cagó demasiado, y provocó que...