Al fin el temido lunes había concluido en la ciudad parisina para dar lugar a un nuevo día, lleno de nuevas oportunidades, el cual empezaba bien para la azabache, quien había quedado con Luka por la mañana al este haberse ofrecido amablemente a acompañarla a la escuela.
Sin embargo, a diferencia del día de ayer, se había quedado dormida, como era ya conocida costumbre en ella, provocando así que tuviera que realizar su rutina mañanera a contra reloj.
No obstante, consiguió estar preparada en un tiempo récord y para cuando salió por la puerta de la panadería se encontró al peliazul esperándola apoyado en esquina mientras revisaba su móvil.
- Buenos días, Luka - saludó llamando su atención. - Por favor, dime que no te he hecho esperar mucho...
El chico se enderezó y mirándola tiernamente respondió:
- No te preocupes, Mari. - la tranquilizó. - Solo llevo aquí un par de minutos.
La chica sonrió con dulzura, más aliviada, y le ofreció la mitad croissant que acababa de coger de la panadería a modo de desayuno exprés. El guitarrista lo recogió de su mano y le agradeció el gesto, para, posteriormente emprender ambos el camino a la escuela mientras degustaban el delicioso y casero dulce.
No llegaron a terminar de atravesar el paso de peatones que se encontraron a una Alya con semblante extrañado andando hacia ellos apresuradamente en un intento de alcanzarles.
- Luego me tienes que explicar qué hacías con Luka - susurró en el oído a su amiga cuando llegó a su altura.
- ¿Es en serio? - exclamó Mari con pesadez. - Solo somos amigos, no pienses nada raro. - la reprochó.
- Si tu lo dices... - rio sarcástica Alya.
Unos cuantos metro más y llegaron a la escalera principal de la escuela. En verdad no tenía mucho sentido que Luka la acompañara viviendo a solo unos metros de aquel lugar, pero le había parecido un gesto tan dulce y disfrutaba tanto de su presencia que se vio incapaz de rechazar su propuesta.
- Bueno, supongo que ya hemos llegado. - dijo el peliazul riendo.
- Sí, no es que haya sido un trayecto muy largo. - continuó Mari. - Aún así, gracias por haberme acompañado, Luka. - le agradeció con una gran sonrisa en su rostro.
El guitarrista metió ambas manos en los bolsillos de su pantalón y balanceándose un poco sobre sus talones prosigió:
- No tienes que agradecerme nada... Sabes que me encanta pasar tiempo contigo. - reconoció robándole un leve sonrojo a la chica.
Alya, quien se encontraba admirando la escena al lado de su amiga, decidió intervenir y disuadir aquel ambiente que se había creado entre ambos para que Mari y ella pudieran entrar a clases, puesto que llegaban tarde.
- No quiero interrumpir ni nada, pero llegamos tarde. - informó mostrando la hora en la pantalla de su teléfono.
Marinette abrazó a Luka en un repentino acto y se despidió de él moviendo la mano mientras se dejaba arrastrar por la de lentes hacia las escaleras.
- ¡Adiós, Luka! - gritó desde la lejanía.
***
Al fin había terminado la jornada escolar para los estudiantes, los cuales se disponían a salir del centro con alegría por haber dado por terminado aquel martes.
Alya y Marinette recogieron y guardaron sus cosas en las mochilas y tras ello salieron del aula y atravesaron el patio en dirección a la entrada del recinto. Justo cuando bajaban las escaleras conversando, Marinette notó como algo la detuvo, o más bien, alguien que la agarraba del brazo derecho.
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𝑺𝒊 𝒍𝒐 𝒉𝒖𝒃𝒊𝒆𝒓𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒐 {ℒℯ𝓂ℴ𝓃} - Marichat / Adrinette - PINK T.
Romance¿Por qué tardó tanto en darse cuenta? ¿Qué clase de chiste era aquel? ¿Justo tenía q enamorarse de ella ahora que estaba saliendo con Luka? Desde luego que era experto en meter la pata. Y todo porque él se equivocó, la cagó demasiado, y provocó que...