Cap.4

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Adrien se revolvía inquieto en su cama. Llevaba días sin poder conciliar bien el sueño.

En un nuevo intento de buscar alguna postura que le fuera agradable, se recostó sobre el lado derecho de la cama. A pesar del sueño que se apoderaba de su ser desde hacía ya días, cada vez que se disponía a descansar le era imposible, pues su mente parecía no cesar a la hora de elaborar cuestiones. 

Plagg, quien se encontraba dormido, fue despertado por los movimientos del rubio, y molesto le traspasó sus quejas al rubio:

- ¡Quieres parar de moverte! Ya es la décima vez que me despiertas... - exclamó. - ¡Estaba teniendo un sueño en el que me bañaba en miles de trozos de camembert! - se lamentó. 

- Lo siento, Plagg - se disculpó el rubio suspirando a la vez que se colocaba mirando hacia el techo.

- Fue bonito mientras duró... - lloriqueó el kwami.

De repente, el rubio, harto de esperar a que su mente se apagara, se incorporó de la cama, y se acercó a su ventana con una idea en la cabeza.

- ¿Sabes qué, Plagg? Creo que iré a dar un paseo - dijo pensativo. - Me vendrá bien despejarme un poco.

- ¡¿Qué?! ¡A estas horas! Que tú no tengas sueño no significa que yo tampoco... - contestó visiblemente molesto mientras intentaba huir lejos y esconderse.

No obstante, sus esfuerzos fueron en vano, pues nada más el ojiverde pronunciar las palabras que iniciaban su transformación, el kwami de color negro fue absorbido, muy a su pesar, por el anillo del chico. 

***  

Marinette se encontraba dormida, más se revolvía insaciablemente mientras repetía una y otra vez que ella no tuvo nada que ver. Al parecer estaba teniendo una especie de pesadilla, o por lo menos, así lo intuyó Tikki, quien intentaba despertar a su portadora sin resultado alguno.

- Adrien no... ¡YO NO HE HECHO NADA! - gritó, para luego abrir ambos ojos repentinamente.

Se incorporó en su cama, intentando calmarse un poco pues su respiración se encontraba descontrolada y su pecho subía y bajaba en un vaivén incesable. 

- ¡Marinette! ¡Marinette! - intentó llamar su atención Tikki. - Acabas de tener otra pesadilla. - la informó. 

- Lo sé, lo sé Tikki - respondió esta frotándose con la palma de la mano el sudor de su frente, pues se encontraba acalorada. - Creo que saldré un rato al balcón para tomar el aire.

La pequeña kwami no dijo nada, solo asintió y observó como su portadora salía afuera, mientras su estado de preocupación incrementaba cada vez más. 

Una vez fuera, la azabache se tumbó en la hamaca que tenía en su terraza y observó atentamente las estrellas.

Gracias a la fresca brisa de la noche, pudo airearse y bajar su temperatura corporal. Se quedó un rato allí, pensando en tranquilidad mientras iba notando como poco a poco sus párpados le empezaron a pesar. Rendida ante el sueño, cerró ambos ojos dejándose llevar a los brazos de Morfeo a la vez que la brisa movía levemente sus cabellos provocándole una agradable sensación.

A unos metros de allí, cierto gato negro se encontraba saltando de tejado en tejado. El airearse también había surgido su efecto en él, ayudándolo a relajarse y ordenar un poco sus pensamientos. 

Hacía días que no hablaba con Kagami, pues esta parecía tener el teléfono apagado siempre. En cierta manera estaba preocupado, más, no podía hacer otra cosa que no fuera desear que se encontrara correctamente. 

𝑺𝒊 𝒍𝒐 𝒉𝒖𝒃𝒊𝒆𝒓𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒐 {ℒℯ𝓂ℴ𝓃} - Marichat / Adrinette - PINK T.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora