Christopher
De a poco, mis ojos empiezan a abrirse. La cabeza me palpita y me duele, haciendo que la sostenga entre mis manos. Me sobresalto cuando recuerdo lo que ha pasado antes y empiezo a mirar a mi alrededor, dándome cuenta de que estoy en una habitación gris, con escases de luz, exceso de humedad y que además, estoy sola.
Mis manos y pies están atados con una soga y puedo darme cuenta de que tengo los tobillos y las muñecas rojas. Mi estómago gruñe de hambre y siento ese incomodo mareo que llevo sintiendo desde hace un par de días. Me remuevo en la cama donde me encuentro, es pequeña, justa para mi cuerpo y frente a esta, hay un diminuto cuarto que por lo que alcanzo a distinguir entre la tenue iluminación, es un baño.
Mis parpados empiezan a pesar y de un momento a otro, me desvanezco y caigo en un profundo sueño nuevamente.
Día 152 [>>>]
La luz intensa del exterior cae específicamente en mi cara, incomodándome y logrando que despierte. Ya no llevo los pies atados, pero si las manos.
Escucho un par de voces afuera de la habitación y después el chirrido de la puerta al ser abierta.
Retrocedo como puedo, moviendo mi cuerpo hasta tocar la pared detrás de mí, cuando quien creo recordar se llama Zabdiel aparece con una tímida y pequeñísima sonrisa, sosteniendo una charola con algo de comer.
—Te traje el almuerzo. —anuncia, acercándose con pequeños pasos, como si no quisiera acercarse en realidad.
Me quedo callada, ignorándolo. Me ha secuestrado, a mi y a Erick, ¿Espera que lo reciba con una charla y un abrazo?
Cuando por fin se detiene a los pies de la cama, deja la bandeja sobre esta.
Su semblante se frunce y parpadea un par de veces, hasta que decide correr las cortinas de una ventana que ni siquiera me había percatado de su existencia.
La luz se cuela por la deprimente habitación, alumbrándola por completo. ¿Dónde estoy?
—¿Te sientes bien? Te veo pálida y creo que también estas temblando. —habla de nuevo, según él, mostrando preocupación.
—Estoy perfecta. —le contesto con ironía. —Estoy de puta madre aquí encerrada, amarrada y secuestrada, enfermo de mierda. —le digo con rabia, pero mi voz ha sonado débil.
Muevo mis piernas y tiro al piso la bandeja que ha traído, derramando un vaso con jugo de naranja y huevos revueltos de un plato.
La mandíbula de Zabdiel se endurece, toma aire y niega lentamente.
—No tenias por que tirarlo, sabes lo difícil que es conseguir un plato de comida en estos momentos. —me dice, mientras se limpia con las manos las salpicaduras de jugo que cayeron en los bordes de su pantalón militar y sus botas negras.
—Déjanos ir. —le exijo, mientras muevo mis manos atadas, esperando que me suelte. —Ese hombre asqueroso mintió, nosotros solo llegamos a la ciudad, nos acercamos al ver el muro y un montón de matones nos apuntaron y después llegaste tú.
—Yo no decido sobre ustedes, hay alguien que es el jefe y yo solo cumplo las órdenes. —confiesa, haciendo una mueca y levantando los trastes del piso junto con la charola.
Siento mi cuerpo hirviendo al igual que ayer, las gotas de sudor resbalan por mi cara y mi cuerpo tiembla. Ya ni siquiera me esfuerzo en responderle algo, simplemente me quedo callada, sufriendo en silencio.
—Voy a ir por la enfermera, te ves muy mal. —anuncia y se va de inmediato de la habitación, dejándome sola.
Mis ojos se empiezan a cerrar nuevamente y me recuesto por completo en la cama.
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SURVIVORS |C.V.| TERMINADA
FanfictionAlexandra Green es una estudiante de veintiún años, con notas medianamente buenas. Lleva una vida normal al lado de su madre y su hermana, tiene un novio y el sueño de ser profesora. Un día, la ciudad donde vive; Bentonville, se ve envuelta en el ca...
