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Unión

Alex se cuelga su mochila en la espalda y se despide de Christopher con un corto beso en los labios y de Erick con una sonrisa. Camina por la acera cubriéndose el sol con una de sus manos y va observando casa por casa tarareando una canción antigua que a su madre le gustaba poner en la radio cuando preparaba la merienda por las tardes.

—Esta casa se parece a la mía, creo que entraré en esta. —murmura para si misma y se encamina a la puerta.

Revisa la sala, la cocina, el baño y algunas de las habitaciones, logrando recaudar algunos objetos de higiene personal, comida, ropa y toallas limpias. 

Sale de esa casa y revisa dos más, llevando ya la ropa con manchones de sangre por haber entrado en combate cuerpo a cuerpo con aquellos muertos vivientes. Si bien Alexandra no podía acostumbrarse a ver personas muertas y a la vez vivas, con los intestinos de fuera y la piel carcomida, era algo con lo que tenía que aprender a vivir por el resto de su vida.

En la última casa, Alex ha entrado a la habitación azul marino que parece pertenecer a un adolescente, o eso lo deduce por los posters del Real Madrid que adornan las paredes, la guitarra eléctrica en polvada que descansa en una esquina de la recamara y la cantidad exagerada de gorras que cuelgan de unos ganchos en la pared junto a la ventana.

—Estoy segura de que a Chris le encantaría estar en esta habitación. —dice, mientras abre algunos de los cajones de la cómoda.

Para su sorpresa, en el fondo del cajón se encuentra una cadena con un crucifijo y una medalla colgando de ella. A Alex le parece preciosa y decide guardarla en el bolsillo de su camisa para dársela como obsequio a su novio.

Toma las cosas que recolectó y había dejado en la sala, sin olvidarse de la bolsa de croquetas y premios que consiguió para Ollie y se marcha de vuelta con su novio y su amigo.


Día 133 [>>>]

Es de madrugada y Alexandra espera pacientemente a que Christopher vuelva de su turno. Han pasado un día como cualquier otro, tratando de no hacer ruido y tratando de sobrevivir.

La muchacha castaña juguetea con la cadena hasta que la puerta de la habitación es abierta. Con disimulo, guarda el obsequio debajo de su almohada y se pone de rodillas en el colchón.

—¿Qué haces despierta? Tu turno es en unas horas, deberías descansar...—le dice su novio, mientras se saca la camiseta y se acerca a ella, dándole un pequeño beso en la frente.

—He dormido durante tu turno, no te preocupes. —confiesa Alex, mientras le acaricia el rostro. —Ven, tengo algo para ti.

Christopher le da una mirada con picardía y se sube a la cama atento a los movimientos de su novia. Ella mete la mano debajo de la almohada y le entrega la cadena.

—Mi amor... es bellísima. ¿De dónde la sacaste? —le pregunta el castaño admirando el crucifijo metálico sin querer perderse ningún detalle.

—Lo encontré en una de las casas que revisé hoy y cuando lo vi, pensé en ti. Quiero que la tengas siempre contigo, asi sentiré que estas protegido.

Christopher sonríe y toma el rostro de Alexandra para plantarle un sonoro beso en los labios. Ella le coloca la cadena y Christopher se saca la otra cadena con una placa tipo militar que ya llevaba puesta.

—¿Por qué te la quitas? —le pregunta ella, con el entre cejo fruncido.

—Es para ti, quiero que la lleves puesta y que todo el mundo sepa que soy tuyo.

SURVIVORS |C.V.| TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora