—Seokjin me recomendó un buen lugar esta vez.
—¿Enserio? ¿Y cómo era? —su mejor amigo se oía curioso por la línea telefónica.
—Como me gustan, antiguos pero modernos a la vez. —le comentó alegre, recordando el ambiente acogedor de hace unos días. —En un tiempo me conocerá más que tú.
—Eso jamás, regresaré para las vacaciones a la ciudad. Necesito unas porque la universidad me está matando de a pocos. —suspiró un poco agotado.
Había logrado ingresar becado a la universidad de Brown, en Rhode Island, por lo que se tuvo que mudar un tiempo a los dormitorios de allá, dejando a su amigo solo en la gran ciudad. Sin embargo, Tae conoció por casualidad a Seokjin cuando comenzó a estudiar Literatura. Se habían hecho amigos y poco a poco se hacía más cercano a él. Cosa por la que Jimin a veces tenía miedo de ser olvidado.
—Lo haces bien, no te presiones.
—Eso trato.
—Vamos —le dijo con obviedad —fuiste alumno destacado, ¡Primer puesto! ¡Eres un genio!
—Cállate —río un poco, nostálgico por esos tiempos de escuela, donde todo era más sencillo. ¿Cómo pudo suponer que la universidad era como las películas? ridículo. —Tengo que colgar, debo seguir estudiando.
—Claro, cuídate, hablamos luego.
—Hablamos luego, Tae. Adiós.
Estaba de nuevo aburrido, mirando el techo de su cuarto y sin pensar en nada. Estos días no había tenido ganas de hacer mucho, apenas podía levantarse para empezar su día, lavar los trastes o incluso su ropa, le costaba hasta ir a trabajar. La vida adulta era rutinaria, algo que él odiaba. Se repetía lo mismo una y otra vez, era como repetir la misma película; al inicio era divertido, luego algo para pasar el rato y al final solo mataba tiempo. Su guion no sufría cambios y no es como que él le fuera a dar unos significativos.
Pero en toda monotonía siempre resaltaba algo minúsculo. Ese bar que Seokjin le recomendó fue para despedirse de la rutina, fue lindo pasar el rato en un lugar extrañamente ajeno a Nueva York cuando estás en Nueva York. Oh, y ni hablar del jovencito con el que cruzó miradas tan naturalmente. Le seguía pareciendo muy cliché la situación sumado al revoltijo de emociones que sintió ahí. Podría decirse que fue un escape exitoso, para ser atrapado de nuevo y volver a la cárcel de un solo color.
Pero ahí estaba lo diferente.
Le pareció curioso. Parecía como si estuviera haciendo o viendo algo por primera vez. Se hubiera acercado a él, pero lo vio tan ensimismado y concentrado que no lo quiso interrumpir. Se limitó a tomar una copita de Margarita, hablar un poco con el dueño para luego retirarse.
Aunque planeaba volver a ese lugar y la duda de si lo volvería a encontrar le carcomía silenciosamente. Sonrió, como un verdadero tonto. Se había percatado de la gran importancia que le estaba dando a un desconocido. Así que, para librar su mente e inspirarse en el guion de su proyecto, saldría a caminar. El Central Park era enorme y tenía miles de personas en distintos contextos cada una, de alguno tendría que sacar un diálogo lo suficientemente inspirador o intenso.
Se paró de la cama para alistarse con algo sencillo, no pretendía ser la gran cosa. Un saco beige, unos zapatos negros, su pantalón negro y de vestir, y un suéter marrón que combine con el saco. Su forma de vestir era un tanto elegante. Tenía talento para la moda también, aunque lo veía mucho más como un hobby. Le habían halagado ya por su apariencia lujosa, si supieran que todo era de segunda mano y arreglado con lo que su madre le enseñó de niño seguro sorprendería a más de uno.
Las llaves las depositó en el bolsillo de su saco, al igual que su celular y un poco de dinero para un antojo por el camino. Salió de su apartamento relajado, a paso ligero y un tanto emocionado por ver que podía encontrar. Le emocionaba demasiado, salir a la calle era como salir directo a mil mundos en una nave espacial. Cada persona vive una realidad diferente. Él pensaba en lo maravilloso de salir a presenciar cada mundo, desde el más pequeño hasta el más grande, del más antiguo al más joven.
Claro que, no esperaba encontrarse al joven artista sentado en una banca dibujando el paisaje. Se quedó ahí, reconociéndole y a mirándole, intrigado sobre qué hacía o qué veía. Se arriesgaría un poco porque nada se lo impedía y tentar a la coincidencia se le hacía divertido.
Paso a paso fue acercándose a él, incluso estuvo frente a él y pudo observar sus trazos y concentración. Tan pronto como se acercó, siguió su camino. Decidió dejarlo ahí, el destino o cualquier cosa los había hecho cruzarse de nuevo por alguna razón, así que mejor dejar de tentar a la coincidencia y seguir con el arco de su personaje.
Se le antojo un café, algo que antes hubiera odiado pero que ahora le encantaba gracias a las amanecidas haciendo trabajos.
—Un café por favor. —pidió amablemente al señor un tanto mayor que los estaba vendiendo, lucía cansado, pero con una sonrisa en el rostro.
—Son dos dólares, jovencito.
—Perfecto, gracias. —Una vez recibió el recipiente, pagó y siguió caminando.
Ya no necesitaba un diálogo ajeno para inspirarse porque ciertamente el encuentro casual había explotado su creatividad. Pensaba: "encontrarse con alguien que te interesa, tentar a la suerte o a lo que sea, analizarlo e ignorarlo... ¡Lo tengo!". En ese momento pudo haberse lanzado a hablarle de que lo conocía de antes, de cómo estaba el clima, de lo lindo que dibujaba o lo lindo que el chico lucía. Un millón de temas podían surgir y por supuesto Kim Taehyung elegiría uno de esos millones. ¿Oh por qué no una mezcla de ellos?
"Nueva York, tan lindo y escandaloso a la vez. A veces haces que te maldigan por el tráfico y tu maldito costo de vida tan alto, pero tienes tus joyas escondidas". Taehyung pensaba todo eso, mientras que su sonrisa encantadora estaba presente, caminaba un tanto desesperado de llegar a casa y escribir un poco. Un poco que luego, sentado frente a su ordenador, se haría bastante.
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Gracias por los 3 votos y 25 lecturas, yo estoy a nada de explotar de lo feliz que ando.
Cuánto disfruto hacer esto, es cómo desfogar todo lo que tienes atascado en la garganta. Cosas que no puedes decir pero que están ahí siempre rebotando en las paredes de tu cabeza.
¿Qué les pareció? Este capitulo es desde Taehyung, muy talentoso, analista y a la vez creativo. Con un gran sentido de la moda también, un genio.
Espero les haya gustado.
si ven actualización de este capitulo, soy yo editando... perdón.
03-01-23: Primera edición del año, celebremos.
09-04-23: Segunda edición del año, a veces se me escapan cositas.
27-04-23: Taekook Awards, ahí te voy.
Nos vemos la próxima actualización, un beso vengador y un lindo girasol :)
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With his Art | taekook
FanfictionEl arte puede ser un dibujo o una hermosa canción. El arte es alegría, emoción, tristeza, desesperación. El arte puede ser de todo, y, en caso de este par, también puede ser amor. - ' - - taekook - au (alternative universe) - empezó a escribirse el...
