A mi querida y frágil mente; del corazón, igual de sensible, que te da vida.
Carta #7
Hace bastante tiempo que no volvía a acariciar tu tez amarillenta, pero la limpieza del día de hoy me ha traído de vuelta a ti como una corriente submarina lleva, suavemente, tortugas... No es una muy buena metáfora, espero no estar perdiendo el toque.
Han pasado seis meses desde ese día: El día del garabato. Lo llamé así porque se me hace un nombre apropiado, y dirás, o más bien, no dices nada, solo hablo conmigo más claramente cuando te hago uso; pero, volviendo al tema: ¿Por qué se me hace tan apropiado llamar garabato a algo que es provechoso?
En ese momento mi mundo se derrumbó, al menos el que ya conocía. Tengo un nuevo universo, un nuevo motivo. Ahora, sin embargo, las cosas parecen ir viento en popa. El invierno no puede durar para siempre, eso me decía mi madre y así lo creo yo.
Poco a poco he ido acostumbrándome al ritmo de esta nueva vida.
Mi debut como modelo lo hice junto a Joseph. En la sesión debut, Joseph me dejó llevar a Jungkook conmigo para que sea mi granito de mostaza y pudiera sanar por él, creo que porque me vio demasiado enfermo. Él, mi ángel, estuvo ahí asistiendo en todo lo que podía: eligió mi ropa, ayudó a estilizar los accesorios, me sacó sonrisas sinceras como siempre lo hace con sus polvos de hada (sus risas son el polvillo de hada que me hace volar).
Recibí mi primer sueldo, era mucho dinero y llevé a mi madre y a Jungkook a cenar juntos. Ambos se llevaron muy bien, mi mamá estuvo mostrando fotos de mi yo pequeño a Jungkook, a veces enserio me pregunto cómo se le ocurren ese tipo de cosas. Es decir, no cualquiera lleva un álbum de fotos a una cena...
Pero la amo por eso, porque notó como siempre que le hablaba de él mi tono de voz se hacía más suave y mis ojos brillaban (esas fueron sus palabras cuando le pregunté cómo es que había sido tan ocurrente). Amo la idea de que ella amara a Jungkook incluso antes de conocerlo en persona. Mi madre también ha estado más contenta últimamente, no solo por mí y por lo más relajado que me ve, sino también porque el señor Jones no ha estado tan irritante ni imprudente. Ella está feliz con ese pequeño avance en su actitud.
En tanto a Jungkook, el día que le dije lo de mi contrato me felicitó bastante. Estoy feliz de que él estuviera verdaderamente feliz con ésto, me impulsa a no darme por vencido. Siempre me dice que, si deseo seguir escribiendo, simplemente lo haga y que lo publique. Y claro que sí, pero por la maravilla que es Jungkook, el poemario que tenía listo se ha hecho inmenso. Miles de cosas surgen entre él y yo cuando estamos juntos.
Amo que estemos juntos.
Amo que me ayude bastante cuando no doy más. Hace poco tuve varias entrevistas porque la recepción del público a mi imagen fue demasiado buena... odio eso, ya no puedo salir tan tranquilo como antes lo hacía. La presión durante bastantes días a veces es horrible, no puedo hablar libremente, ni siquiera cuando se supone que la gente quiere conocerme (y es que en realidad no les importa conocerme, solo quieren reconstruir a mi persona).
Aún así, y a pesar de la ansiedad, trato de verle el lado bonito a la situación. Con mis ingresos estoy pensando en mudarme a vivir junto a Jungkook en un tiempo más. Casi cumplimos un año y medio, que locura...
Extraño ir con él al bar, así que pediré un viernes libre para llevarlo de nuevo ahí. Necesitamos renovarnos de nuevo en un lugar tan ajeno a las luces cegadoras.
El día de mi cumpleaños, olvidé decirlo, o bueno, escribirlo; Jungkook me hizo el mejor regalo: Un ramo de flores Smeraldo y una pintura en acuarelas y colores que solo él sabe hacer. Y ese fue el cuadro más hermoso, éramos los dos, los dos juntos. Era de ese día que fuimos a ayudar a Joseph con su audición, pero no era una imitación de alguna de esas fotografías, sino que era cómo la mente tan hermosa de mi ángel había grabado la escena.
Y, hablando de cuadros hermosos, Jungkook tuvo su última exposición de arte; su batalla final para conseguir el cartoncillo que diga que ya era un pintorcito de verdad... Siempre lo fue, no hacía falta ese cartón. La exposición salió de maravilla, las pinturas que mostró fueron preciosas, y me hizo llorar como un bebé cuando mostró un cuadro bellísimo de nuestras manos unidas en un toque delicado. Sigo sin saber, incluso después de tanto tiempo, cómo siempre logra un acabado tan especial y profundo con solo mirarlo: Los colores, los trazos, las técnicas... Todo aquello se trenza, son bellos hilos que solo una mano experta sabe convertir en un manto acogedor para el corazón.
Pero no solo las pinturas estaban hermosas, él lo estaba.
Tenía un sastre negro, una camisa blanca debajo; su pantalón iba ceñido a su cintura, se veía tan bien. Recuerdo que su cabello estaba algo desordenado... eso solo aumentó sus encantos. Recuerdo que estaba levemente maquillado, y con levemente quiero decir, solo tenía un poco de bálsamo y una sombra en los ojos... Sus ojos, sus ojos estaban brillantes, enormes universos, bellas constelaciones, preciosos astros que se veían en su mirada. Ese día le llevé un ramo de rosas blancas y decidí poner una sobre su oreja. Se sonrojó bastante y lo besé en sus preciosos labios mientras sostenía su cintura. Junté nuestras frentes y le besé la punta de su preciosa nariz. Él estaba avergonzado pues en cualquier momento sus padres podían vernos (es muy tímido, lo amo), simplemente estaba perfecto. No se quitó la rosa de donde yo se la había puesto; y al final de la noche, antes de que los directivos lo evaluaran, le dio un beso y me observó contento.
Estaba feliz, y eso es lo que siempre busco en él, que esté feliz.
Nos despedimos de sus padres y fuimos juntos a cenar, nos quedamos juntos toda la noche también... No hace falta que te dé los detalles, esos recuerdos le pertenecen únicamente a él y a mi. Pero, mi frágil mente, tienes que saber: Esa fue la noche más linda del mundo, aunque nos durara tan solo un segundo. Sentir su piel con la mía fue como un remedio que mi corazón estaba necesitando, sentirlo así de cerca, así, con la piel tibia. Sus manos desesperadas sabían el camino a las mías, y yo sabía el camino para llegar a él en todo sentido. Su olor, sus movimientos, sus expresiones... las mejillas teñidas, las caricias, las risitas... el cabello desordenado, los sonidos que salían de sus labios... todo ello está grabado y tienes prohíbido olvidarlo.
Cada día que pasa se nos va la vida, cada respiración nos acerca a lo inevitable. Y estoy feliz de que en cada minuto que avanza, el peso en mi corazón disminuya. Se nos va la vida como arena entre los dedos, se nos va en pensamientos, en momentos. Se nos va, pero no lo parece.
Le tengo miedo al olvido, le tengo miedo a tantísimas cosas; y al final del día lo que siempre ha movido a esta humanidad es eso, el miedo a morir. El miedo nos impulsa, el miedo nos forma, el miedo nos lleva a la tristeza, y sin tristeza no habría alegría y viceversa. Sin esas cositas no habría amor, y sin amor quizá lo nuestro entre él y yo no existiría... Pero existe, en medio de la extinción del amor y del vivir, existimos. Sobrevivimos a las crueldades aquellos pocos que tenemos miedo, y que a pesar de ello, nos movemos por amor.
Amor, que bello es el amor, ¿verdad?
Que bello.
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With his Art | taekook
FanfikceEl arte puede ser un dibujo o una hermosa canción. El arte es alegría, emoción, tristeza, desesperación. El arte puede ser de todo, y, en caso de este par, también puede ser amor. - ' - - taekook - au (alternative universe) - empezó a escribirse el...
