Valentina
Hace como 15 minutos seguidos que no paro de llorar y ya sentía la necesidad de dejar de hacerlo, por ende me vine a la cocina a tomar un poco de agua así recuperar todo lo desgastado. Mateo estaba durmiendo una siesta en mi habitación y yo traté de dormir también, pero no podía, me dolían los ojos de tanto llorar.
Me serví el vaso de agua e intenté sacarme todo el pelo pegoteado de mi rostro, hacía un calor de cagarse y yo en vez de disfrutar el día metiéndome a la flor de pileta que hay en mi casa, estoy llorando por lo mismo hace dos años. Porque llorando no la voy a traer de vuelta, lamentablemente. Necesito que alguien me sane.
—¿Cómo te sentís, hija?— preguntó mi papá entrando a la cocina con su taza de café, raro que no esté trabajando en su despacho.
—Como el orto.— respondí, las malas palabras no están muy bien recibidas en esta casa y pude descifrar su expresión, pero directamente no la vi.
—La boca.— murmuró, no le di pelota.— ¿Mateo? ¿Dónde está?— consultó mirando para varios lados a la vez.
—Durmiendo, pero seguro en un ratito se despierta, tiene un ensayo.— informé atándome el pelo con una colita improvisada.— Te quiero pedir un favor.— continué después de dudarlo por un tiempo.
—Decime.
—El hermano de Mateo sufrió un accidente jugando con sus amigos y se rompió un huesito, el tema es que los viejos no llegan bien con la plata y antes de irme de la casa de Mateo averigüé el CBU de su papá. Te quería preguntar si me podés explicar cómo transferirle un poco de plata, así no se van a dormir angustiados y tampoco preocupa a la familia.
—Sí, no tengo problema.— me sonrió sincero y yo a él.— Es tu plata, pero eso sí, que no me entere que le pasaste a tus amigas.— advirtió abrazándome por los hombros.— ¿Cómo está el hermano? ¿Bien?
—Sí, ya está en su casa.— asentí aliviada.— Pensé que tu reacción iba a ser distinta, pero gracias por tomártelo en serio y por bancarme a mí con Mateo, yo sé que mucho no te cae pero que hacés el esfuerzo. Lo valoro mucho.— dije y él volvió a sonreír como antes.
—Sabés que quiero lo mejor para vos, y si él lo es bueno, no voy a ir en contra de mi moral.— argumentó dudando de sus palabras.— Bueno, tengo que ir a hacer unos trámites importantes, pero igual cualquier cosa me mandás un mensaje y vuelvo.— avisó dejando la taza en el lavaplatos, ¿se lavará sola?
—Suerte con eso.— deseé alzando las cejas y me dejó un beso en la cabeza para después retirarse de la cocina.
Tomé mi vaso de agua y también me fui, pero para caminar un poco, después me quejo que no tengo actividad física. Estaba muy triste en serio y ya no sabía porqué, solo sabía que estoy cerca de mis días y que capaz eso afecta mi organismo. No quiero ser más mujer, o por lo menos llegar a la menopausia.
Subí las escaleras con paja y cuando entré a la habitación y vi a Mateo recién despertándose, lo primero que hice fue cerrar la puerta por las dudas, llamando por completo su atención y haciendo que suelte el celular.
—¿Cómo te sentís, bonita?— preguntó mientras me sentaba en su regazo.
—Mal, muy mal.— respondí y eso hizo que Mateo cambie su expresión a una de tristeza.— Tocás el tema y me desarmo, así que no digas nada.— murmuré enredando mis manos por detrás de su nuca.
—Pero te hace bien descargarte, Valen. No te prives de eso.— insistió aunque yo negué con mi cabeza.— En media hora me voy, ¿qué querés hacer?
ESTÁS LEYENDO
polaca; trueno.
FanficP || "Terminé de caer que era tan real el amor que sentía, que hasta me apenaba por la gente que todavía no pasó por este sentimiento de ver a alguien y decir «no sé cómo ni cuándo, pero sé que sos vos»" Donde Valentina hace lo que sea para que su p...
