Valentina
—Me encanta, me encanta.— dije después de verme en el espejo con la camiseta por octava vez, Mateo estaba sentado en mi cama y tampoco me paraba de mirar con una sonrisa en la cara. Él también se había probado la camiseta y quedó fascinado.— ¿Cómo conseguiste las firmas?— pregunté curiosa.
—Tengo mis contactos.— contestó haciéndose el interesante y yo, con el ceño fruncido, lo miré.— ¿Y vos? Me impresiona que haya una de Riquelme, siento que la tocó el mismísimo Dios.— acotó, me reí fuerte. Yo sentía lo mismo.— Pará, ¿me conocerá? Yo me muero.— añadió.
—Principalmente me ayudó mi papá, pero vos también sos Trueno y todo el mundo te conoce.— informé tirándome a la cama de espaldas.— Así que sí, pongámosle que te conoce.— asentí viendo su sonrisa embobada, seguro estaba flasheándola una banda.— ¡Mi vida! Qué tierno que sos.— exclamé abrazándolo por los hombros.
—Gracias, mi amor. En serio.— murmuró mientras besaba su mejilla repetidas veces, nunca lo vi tan agradecido con algo en particular.
—Es lo mínimo que podía hacer.— dije permaneciendo abrazada a su cintura.
—Si esto es lo mínimo, ¿qué será lo máximo para vos?— dudó.
—Vos no te quedás atrás, gil. ¿Armani?— reí saliendo de la cama, se va a cansar de estar con una mina que constantemente se mira al espejo, porque eso es lo que estoy haciendo ahora.
—Mi viejo me quería matar cuando le dije que teníamos que ir a la Monumental, pero mi manager estaba contentísimo. Nadie nos contestaba los mensajes ni los mails.— acotó y yo reí a carcajadas, no puedo creer que su padre lo tuvo que acompañar en eso.— Al principio iba a ser solo Gallardo porque al otro que le quería pedir no estaba, pero después hubo una conferencia de no sé qué y ahí estaba Franco, entonces dije listo, me mando.— confesó apoyando su cabeza sobre su mano.
—¿Quién era?
—No se puede decir, quizá sea para un futuro regalo.— alzó los hombros y se hizo el misterioso.— Igual, me falta una partecita sin importancia de este regalo.— agregó, yo me di vuelta interesada.— Primero dame un beso y después te lo muestro.— ordenó.
Y yo rodé los ojos, siempre se termina saliendo con la suya, y termina consiguiendo lo que quiere. Sentándome al lado de él lo agarré de la nuca y puse mis labios sobre lo de él; aprovechando que seguíamos solos me volvió a subir encima de él y dejé que pase su lengua para hacer más profundo el beso. Hoy estábamos bastante activos, ¿no, Mateo?
Eran de esos besos lentos que hacían que toques el cielo, parecía uno de película que iba a ser partícipe de muchos recortes románticos. Pero para no pasar al otro extremo, fui frenándolo con piquitos suaves que hicieron que aparezca otra sonrisa en su rostro; no podía separarme un segundo.
—Besame toda la vida, por favor.— habló pasando sus manos por mi espalda para saciar caricias por ahí.
—No me lo digas dos veces que lo hago.
—Lo tendré que hacer entonces.— lamentó riendo, no pude aguantar más y menos si me lo pedía así. Tomé sus mejillas y empecé otro beso mucho más intenso que el de antes.
Qué pendejo culo roto, ya me calentó otra vez.
Nuestras lenguas volvían a encontrarse y nuestras respiraciones ya se rozaban; jugando me mordió un poco el labio inferior y eso me avisó que estaba con el correcto. En esta y en cinco vidas más. Sumando lo hermoso y bueno que era, ya eran millones de puntos los que tenía acumulados; era demasiado perfecto.
ESTÁS LEYENDO
polaca; trueno.
FanfictionP || "Terminé de caer que era tan real el amor que sentía, que hasta me apenaba por la gente que todavía no pasó por este sentimiento de ver a alguien y decir «no sé cómo ni cuándo, pero sé que sos vos»" Donde Valentina hace lo que sea para que su p...
