Valentina
Dejé mi taza de té sobre la bandeja y le di un vistazo a todo el jardín de mi casa, todavía tenía el papel en mis manos y lo venía examinando hace ya unos minutos. Pasó una semana de mi vuelta a capital y con mi papá ya podía charlar civilizadamente, hoy iba a venir Mateo a dormir porque lo extrañaba, se hizo rutina levantarme y acostarme con él.
—Señorita, la están buscando en la puerta.— informó Hilda saliendo al jardín para hablarme, tanta paz que estaba teniendo sola merendando que me vienen a joder.
—Hacelo pasar para acá.— ordené y la mayor asintió para luego dejarme sola otra vez.
Mateo me dijo que se iba a juntar con sus amigos en una plaza a boludear y que apenas termine se iba a venir para acá, recién son las seis de la tarde así que calculo que hasta las ocho o nueve no lo veo por acá.
La presencia del Spallatti menor me interrumpió y volví a dejar mi taza en su lugar para enfocar mis ojos en él, hace mucho no lo veía y me había sentido libre hasta el momento, pero se ve que ya no es más así. Aparte, se pospuso la fecha del cierre del contrato para febrero. Brillante.
—¿Me extrañaste?— pregunté viendo cómo se sentaba en frente mío, impidiendo mi vista hacia las flores y la pileta.— ¿Cómo empezaste tu año?
—No te queda el papel de simpática.— respondió también mirándome a los ojos.
—Con vos ni me esfuerzo en hacerme pasar por una buena persona, porque a la mierda se la trata como tal, como una mierda.— acoté apoyando mis codos sobre la mesa.— ¿A qué viniste?— seguí con las preguntas.
—Te vine a traer una copia del contrato, se la saqué a mi viejo.— dijo estirándome un folio con hojas adentro.
—En el momento que estaba desesperada por tenerla no me diste ni pelota, ahora no la necesito.— informé devolviéndole ese folio con una sonrisa.
—¿Podemos estar bien, polaca?— pidió con cansancio, sus ojos no se despegaban de los míos ni un segundo.— Nuestros viejos van a seguir trabajando por cuatro años más, por lo menos podríamos llevarnos bien, ¿no?— reconoció obvio.
—Yo no soy ninguna puta, infeliz.— avisé bajando la voz para que los de adentro no me escuchen.— Todo diciembre me estuviste maltratando, agrediendo y tratando como si fuese una guarra que se para en una esquina con un vestidito y carterita colgando, me hiciste sentir la persona más insuficiente y ahora venís a decirme que nos tenemos que llevar bien. El único momento en el que nos llevamos bien es en la cama, y no pretendas echar un polvo conmigo porque me das asco.— hablé enojada y con un nudo en la garganta que no lo podía bajar.— A mí me respetás, pendejo maleducado. Gracias a una mujer es que estás vivo, y así es como lo recompensás. Vergüenza te tiene que dar mirarte al espejo y ver cómo perdiste tremenda piba; ahora andate, que tengo que esperar a Mateo.— excusé.
—Mateo está en la casa de su ex.— intervino y lo volví a mirar, me agota la paciencia y más sabiendo que me miente.— Te estoy diciendo la verdad, ya te dije que a mi no me importa con quién estés.— argumentó, pareciera que me leyó la mente.
—Ay, qué pesá'.— murmuré agarrando mi celular, ¿iba a verificar si lo que me decía era verdad? Sí. ¿Le creo? No.
Entré a Instagram y lo primero que hice fue ver las historias de los chicos para ver si se encontraba ahí, en este momento ejercía el rol de FBI, pero si mis vistas no me fallaban, él no se reportaba en ninguna historia. Los chicos subieron boomerangs y en ninguno estaba Mateo, hay algo que no me cierra.
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polaca; trueno.
Hayran KurguP || "Terminé de caer que era tan real el amor que sentía, que hasta me apenaba por la gente que todavía no pasó por este sentimiento de ver a alguien y decir «no sé cómo ni cuándo, pero sé que sos vos»" Donde Valentina hace lo que sea para que su p...
