5. Violencia cobarde.

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Valentina

Toqué la puerta del despacho de papá y a los segundos ya escuché "adelante", me daba miedo tener que hablar de estas cosas con él, porque sé que no le gusta que lo contradiga en cosas importantes. Pasé con la cabeza gacha y después me paré en frente de su escritorio, él estaba leyendo unos papeles, ya supuse que mucha atención no me iba a prestar.

—Pensé que ya estabas yendo al colegio con Guillermo.— habló sin siquiera mirarme.— ¿Te olvidaste algo?— preguntó, iba a hablar pero me interrumpió;—Ya sé, plata. Agarrá de mi saco que hay un poco...

—Quería hablar con vos en el desayuno, pero te vi cansado por el viaje así que no lo hice.— lo interrumpí esta vez yo, consiguiendo que el mayor deje lo que estaba haciendo y se enfoque en mis ojos.— No me quería ir sin hablar, le dije a Guillermo que me espere cinco minutos, pero si estás ocupada me voy.— avisé, sin embargo mi papá negó.

—¿Qué pasó, Valen? No me asustes.— pidió soltando la lapicera que llevaba en la mano.

—Yo sé que vos trabajás con los Spallatti y que querés que mi primer novio sea Ignacio, pero me peleé con él, y creo que es definitivo.— comencé a la par que me sentaba en frente de él.— No me transmite la confianza que necesito y hay veces en las que no me quiero ni acercar, por eso te pido que no insistas con ese tema, porque llega a un punto que me incomoda y que me hacés sentir mal por no hacer lo que vos querés, ¿entendés?— planteé con la mayor tranquilidad posible.— Si te querés enojar, enojate. Pero por favor no me hagas ir a la casa o bajar a comer cuando vienen sus papás, porque va a ser muy feo. Yo no quiero generarte problemas con tus negocios.

La reacción de mi papá fue quedarse callado por unos segundos y mirándome fijamente a los ojos comenzó a negar con su cabeza, sentía que lo había decepcionado y que algo estaba haciendo mal, pero no quería pasar por alto mis necesidades con tal de no consentirme.

—¿Tan fuerte fue la pelea, hija?— consultó exhalando todo el aire que llevaba encima.— Siempre que pelean se reconcilian, no te adelantes, yo sé que se van a volver a llevar mejor...

—¿Vos no escuchaste cuando dije definitivo?— intervine comenzando a enojarme.

—Son peleas de adolescentes.— atacó fríamente, con él no se puede hablar, esto lo confirma.— Y te guste o no lo vas a seguir viendo, no me voy a acoplar a tus caprichos como siempre, Valentina.— advirtió sacándome todas las palabras de la boca.

—No quiero relacionarme más con él, no me hagas decírtelo dos veces.

—Primero me hablás bien porque soy tu padre, no tu amigo.— ordenó elevando poco a poco la voz.

—Como se nota que no sos mi amigo...

—¡Valentina!— me retó.— Estoy haciendo todo lo posible para que tengas todo en esta vida y un futuro asegurado, te llevo al mejor colegio de la ciudad, te compro todo lo que querés y yo lo único que te pido es que te lleves bien con el hijo de mi socio...

—¡Me chupa tres huevos vivir esta vida si tengo un papá que piensa en los negocios antes que en su propia hija!— grité desesperada y viendo cómo la cara de mi progenitor cambiaba de un segundo al otro.— ¡Te pensás que soy como vos y que moriría por tener las cosas más caras del momento! ¡Desde que se murió mamá no parás de meter excusas para llenarte con cosas materiales innecesarias!

—Listo, la conversación termina acá.— dijo rendido y volviéndose a sentar en su escritorio, lo miré incrédula esperando su puta respuesta.— Estas actitudes reflejan la poca autoridad que estoy teniendo en vos, ahora andá al colegio que estás llegando tarde, después veo qué castigo ponerte.— me invitó a retirarme señalando la puerta de salida.

polaca; trueno.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora