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El agua de la pluma seguía mojando su mano, lavó con persistencia dicha zona. Cuando estuvo seguro que no había rastro de nada se abrió paso a la estufa, dónde pondría a cocinar algo, lo que sea que lo sacara de la presión. Por poco, por un pelito, estuvo por ser descubierto.
Tenía que ser más cuidadoso. Pasó su cabello hacia atrás, le molestaba la vista, el sonido de la estufa perdiéndose era por el momento lo único que lo concentraba. La lluvia de granizo estaba cediendo, por tanto ya no había mucho ruido.
Montó la olla repleta de agua, juntó con la tapa y el pote de la sal. Condimentó un poco y tapó. Cuando eso sucedió sintió unas manos en su cintura, sobresaltado dejó caer la cuchara de palo con la que meneaba el agua.
— Mi amor, ¿Por qué tan nervioso?
La castaña le sonrió, YoonGi trató de seguir el ritmo de su juego— Tienes manos resbaladizas..— se agachó a recoger la cuchara, por un momento su mirada recorrió las piernas envueltas en un ajustado skinny jeans, Su mujer era deseosa, se marcaba todas sus curvas, desde abajo le sonrió. — Te ves divina, ¿Es para mí?— murmuró con voz profunda y doble sentido.
Las orejas de la mujer se tiñeron, — YoonGi, no es momento de decir eso..— intentó bajar un poco la blusa blanca que traía, era un regalo de su hermana, y bien que había acertado al decir que podía deducir a YoonGi con eso. Así que cambió su muy bonito conjunto amarillo por ese bien coqueto.
YoonGi pasó su gran mano por la cintura pequeña, estaba de rodillas, su cabeza quedaba justo al frente de los pechos de ella. Sin embargo.. aunque tenía ganas de continuar algo dentro de su pecho se agitó. ¿Acaso estaba enfermo?
Su pene se estaba levantando, así que allí en la cocina se puso de pie, juntó sus cuerpos, SuRan con su baja estatura llegaba hasta su pecho, YoonGi bajó sus manos y tocando sus glúteos escuchó un pequeño jadeo de sorpresa y deseo. — JiMin.. puede vernos— dijo. Tratando de despegar las manos de su marido.
— No estoy haciendo nada del otro mundo..— pegó la que ahora era una notable erección al vientre de la castaña. En estado de sorpresa SuRan sintió la dura verga allí, palpitando y haciéndose más grande. Y YoonGi parecía tan normal. Su rostro estaba caliente pero no era capaz de articular palabra.
Nunca había tenido relaciones sexuales fuera de una habitación, jamás se había sentido tan expuesta y lujuriosa.
YoonGi bajó su cabeza, pasó sus labios por el cuello blanco y cubierto por un aroma cítrico, sacó su lengua y dió una probada. La sintió temblar, fué a su oído y le susurró un— Quiero que intentes meter mi polla en tu boca..
SuRan inmediatamente reaccionó, por más adulta que fuera nunca había hecho esa clase de cosas, sabía sobre el sexo oral pero de practicarlo, nunca. Se horrorisó, YoonGi nunca le exigió esa clase de cosas, creyó que lo conocía bien..— ¿Qué?
Los ojos de YoonGi estaban cristalinos, pero volvió en si— Mi amor, perdón..— se alejó un poco, guardó distancia entre sus cuerpos— No sé lo que dije, SuRan.. lo siento..
Ella iba hablar, lo iba hacer, el agua empezó a hervir haciendo un torturoso ambiente.
— Mamá, la tía está al teléfono.
Justo a tiempo. SuRan le sonrió a YoonGi y salió casi que corriendo, a su habitación.
YoonGi procuró agregar pasta de arroz a la olla. JiMin llegó y se paró detrás del mesón. Notaba la situación rara. — ¿Es desayuno o almuerzo? Ya casi son las 10..— buscó una silla y se sentó, observando a YoonGi moverse por la cocina.
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𒊹︎︎︎𝕀ℕ𝕋ℝ𝕌𝕊𝕆𒊹︎︎︎ ⚣︎𝚈𝚘𝚘𝚗𝙼𝚒𝚗⚣︎
Fiksi Penggemar『Juego, era lo que realmente creía tener entre sus manos, mover una pieza a la vez, sin embargo.. todo el ajedrez se viene abajo cuando destruyes al Rey』
