Eran las tres de la tarde, JiMin estaba solo en casa, estaba haciendo un trabajo de investigación para su clase de historia, varias hojas estaban esporádicamente sobre la mesa del living, JiMin transcribe con paciencia, las letras van llenando los espacios en blanco, los minutos avanzan de forma rápida, su cuello y espalda duele sin mencionar sus deditos y muñeca, toma un respiro para después lanzar el bolígrafo a un lado.
El hambre se hace presente por lo que cuando hace el amago para ponerse sobre sus pies la puerta principal es abierta.
JiMin no demora en darse cuenta de quien se trata, porque, aunque suene loco su conciencia le dicta rápidamente el nombre, siente una pesada mirada en específico sobre su cuerpo, que, casi como mecanismo se eriza.
Los pasos avanza -— Que bueno que estés en casa-—- murmura YoonGi, inmediatamente arroja su portafolio sobre un sofá cercano.
JiMin lo confronta-—- .. Sí, ¿Y mamá?—-- sin más nada que hacer para alejar la incomodidad se encarga de recoger sus cosas, con docilidad.
YoonGi lo observa analítico, le parece gracioso el comportamiento sumiso de su hijastro,-—- Se fue con tú tía al spa, se lo sugerí y pagué por ello, por lo que tú y yo tenemos aproximadamente tres horas antes que se desocupe.
JiMin cerró su mochila con todo sus útiles fuera de la vista, dejó su mochila en el piso y prestó atención, algo se removió dentro, solos, ellos, solos-—- Ah..
YoonGi arrojó una bolsa roja delante de JiMin, quien casi la deja caer, por suerte la atrapó antes que golpeará su pecho. La tomó con dificultad sintiendo una especie de caja rectangular—-- ¿Qué es?-—- mira a YoonGi sin moverse. ¿Un obsequio por parte de YoonGi? Lindo pensó.
YoonGi tensó su mandíbula sin mostrar un gesto deductivo—-- Ábrelo-—- quita su saco del trabajo y lo deja en el mismo sofá dónde yace el maletín. A veces JiMin era muy lento.
JiMin observó lo que hay entre sus manos y cuando descubrió lo que en realidad era lo arrojó al piso, sus mejillas se calentaron tan rápido que es imposible no darse cuenta. Como madera en un fogón de leña.
YoonGi trató de no sonreír al ver la reacción-—- Recogelo, te espero en tu habitación, no tardes-—- YoonGi toma sus cosa y va directo a la habitación de su hijastro.
No puede perder tiempo, JiMin tiene que estar listo para mañana sin más faltas, NamJoon accederá a dar la última hoja del contrato. La más importante, esa que conlleva su firma.
A pasos torpes y con el corazón latiendo en disconformidad logró atravesar el umbral de sus propios aposentos, era como si su holocausto estuviera por suceder. Y no quería ser sacrificado.
YoonGi está sentado en su cama con una pierna sobre la otra, sus dos manos apoyadas sobre el colchón, levemente reclinado, mirando un punto fijo en la pared, no lleva sus zapatos, sólo sus tobilleras negras en donde sus pies pálidos se esconden, sus pantuflas caseras negras cuelgan casi que para caer de unos de sus pies, ese que se sostiene de su otra pierna al tenerla cruzada. Se ve que piensa con profundidad o algo lo agobia. Después que descubre la presencia de JiMin carraspea su garganta-—- Te explicaré unas cuantas cosas, las más necesarias, —-- se levanta y camina hasta JiMin, el menor por algún motivo se concentra en la fragancia que desprende YoonGi, se ve envuelto en la cohibición tanto que se queda sin habla. Aprieta la bolsa entre sus manos y sin ningún tipo de intensión baja la cabeza y su cuello se calienta.
La mente de YoonGi procesa lo sucedido, arruga su frente, «Ésto no puede estar pasando»--—¿No te dije que no hicieras eso?-—- acusó con desaprobación, debía evitar esto y era lo que JiMin hacia adrede.
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𒊹︎︎︎𝕀ℕ𝕋ℝ𝕌𝕊𝕆𒊹︎︎︎ ⚣︎𝚈𝚘𝚘𝚗𝙼𝚒𝚗⚣︎
Fanfiction『Juego, era lo que realmente creía tener entre sus manos, mover una pieza a la vez, sin embargo.. todo el ajedrez se viene abajo cuando destruyes al Rey』
