10. Arena

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Harry Potter y Scorpius Malfoy 

Eran las dos de la mañana y el salvador del mundo mágico no se podía encontrar en una peor situación, estaba con la camisa a medio desabotonar en la sala de la Mansión Malfoy, claro que cuando le dijo a Draco que dejar a sus hijos de 15 y 16 años en su casa mientras ellos se iba por unos tragos, nunca imagino que al volver terminarían queriendo tener sexo en ese sofá y el pobre Scorpius como espectador.

Afortunadamente solo habían alcanzado a quitarse la camisa y ninguno de los dos habían dicho nada durante en inicio del pequeño acto, cuando la voz de Scorpius los interrumpió, lo que le agradeció a Merlín, porque no quería dar un espectáculo a su futuro hijastro.

-Entonces....¿Ustedes son pareja?

-Scorp, vete a tu recámara- le dijo el padre a su hijo, mientras ambos adultos trataban de arreglar medianamente sus ropas.

-Yo creo que no, quiero hablar con el Sr. Potter padre-

-Claro que no, son las dos de la mañana, tú irás a dormir, no sé que estabas haciendo despierto a estas horas y esperándome en la sala-

-No estaba esperándote, no eres tan importante para desvelarme por ti, en realidad traje a Géminis al baño-

-No seas grosero conmigo, y si solo venías a traer al gato entonces deja aquí a Géminis, y sube a tu recámara, luego lo subo yo, ya que termine de hablar con Harry-

-Pues no estabas precisamente hablando con el Señor Potter padre-

Después de tal respuesta por parte del pequeño, el moreno decidió interrumpir antes de que empezará una discusión, conocía a Draco y al parecer su hijo era una copia de su carácter y no era ni el tiempo ni el lugar para hablar sobre eso.

-¿Dónde está James?-

-En mi habitación dormido, no me quiso acompañar a traer a Géminis, lo cual agradecerá en un futuro no muy lejano estoy seguro-

-Cosa que deberías copiar e ir a dormir junto con él- le volvió a remarcar un Draco a punto de fastidiarse.

-¿Puedo hablar con usted señor Potter?- Dijo el más bajo ignorando por completo a su padre.

-Si Scorp- le respondió al niño, cuando se dirigió a Draco, únicamente le hizo una señal con los ojos para que se fuera, lo que a regañadientes, el mayor de los Malfoy aceptó, después de unos momentos en un silencio incómodo, había decidido que era el momento de que alguien empezará a hablar. -Dime, ¿Qué pasó?-

-No este nervioso Sr. Potter, usted es el auror aquí, yo solo tengo 15.

-No estoy nervioso- una total mentira había salido en respuesta, Harry estaba muy nervioso, el hijo de su novio se encontraba frente a él, después de una situación muy incómoda.

-Sr. Potter desde que se fue mi padre está parado sobre el cajón de arena de Géminis y no se ha dado cuenta, supongo que son los nervios-

Automáticamente el ex-gryffindor bajó la mirada para percatarse de que efectivamente estaba parado sobre la arena para gato, salió de ella y se sentó en el sillón para poder limpiar sus zapatos.

-Scorpius yo...mira todo tiene una explicación-

-A mi no me debe explicaciones señor Potter, yo ya sabía que tenía algo con mi padre, pero si él no me decía nada, yo tampoco debía preguntar, aunque le diré que nunca lo había visto tan feliz, por lo que no es de mi de quién se deberían de cuidar o preocuparse y lo sabe. No quiero que mi padre salga perdiendo en esta ecuación, por lo que solo le pido que arregle la situación-

-Yo lo se, pero no es sencillo, su familia me ha acogido desde que me enteré que era un mago, todas las navidades, mis cumpleaños, me hicieron sentir como en casa y parte de ellos, prácticamente son mi familia, añadiendo el hecho de que antes que mi matrimonio está mi amistad con Ron, no lo quiero perder, no sé cómo romper mi matrimonio sin perder su amistad, se que será imposible que todo vuelva a ser igual, pero la idea de perder su amistad, me duele-

La doble vida de Harry Potter era un verdadero torbellino, por un lado tenía su hermosa familia a la que quería muchísimo, todos lo habían acogido desde la primera vez que lo conocieron y ahora formaba parte ellos mediante el matrimonio, no era infeliz amaba a su hijo y a su familia, pero por otro lado se encontraba esa persona que lo había hecho despegar los pies de la tierra, Draco Malfoy, decir que estaba enamorado del rubio era poco.

-Pero tampoco puede jugar con los sentimientos de ambos, se que el Señor Ronald y usted llevan mucho tiempo juntos, pero es injusto tanto para él como para mí padre que usted siga en ese matrimonio, cuando mi padre Draco dejo a mi padre Theo desde hace 3 años por usted-

-¿Desde cuando sabes lo que está pasando?-

-Desde que le regaló a papá ese anillo en su cumpleaños hace años y nunca se lo ha quitado, era sumar 2 + 2.

-Yo quiero estar con tu padre, pero para ello tengo que poner en riesgo mi relación con los Weasley-

-Yo solo tengo 15 años y no es mi problema, ¿Pero sabe que si es mi problema?, mi padre y no me importa quién es usted, si está en riesgo la felicidad de padre Draco-

-James....

-Él lo tiene que entender, y no se preocupe, yo diría que ya lo sabe, aparte aunque James sea un poco cabeza dura, lo quiere y al final va a entender que esto es lo que usted quiere-

-¿Tu estás bien con esto Scorp?-

-Mientras haga las cosas bien yo no tengo problemas Sr. Potter, lo único que quiero es la felicidad de mi padre Draco, aparte una de las enseñanzas de mi padre es nunca perder la oportunidad de algo, y si está con mi padre al final del día tendré 3 regalos de navidad y de cumpleaños, es una gran motivación-

El moreno no podía seguir jugando con ninguno de los dos, y por mucho que le pesará perder a su familia, no tenía dudas de que estaba enamorado de Draco Malfoy, aunque no es como le hubiera gustado que terminaran las cosas, Scorpius tenía razón Draco había hecho lo que hace mucho él también tuvo que hacer...Tres semanas después Harry y Ron estaban oficialmente divorciados y ya era la pareja oficial del rubio. 

Escribir o morirDonde viven las historias. Descúbrelo ahora