07. Pincel

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Lucius Malfoy x Severus Snape 

El rubio tenía un talento nato con las manos, le encantaba explorar el arte en cada una de sus posibilidades, pero definitivamente su favorita era la pintura, nunca le había gustado utilizar la magia para pintar, lo que en verdad le apasionaba era tomar el pincel y dejar que la pintura fluyera en el cuadro, el poder trazar era un talento que de verdad le gustaba desarrollar, afortunadamente contaba con una habitación propia dentro del castillo para poder hacerlo sin que alguien le preguntara el porqué o sobre lo que pintaba.

En el año en que entró a Hogwarts dejó de representar mediante el lienzo, debía enfocarse en sus estudios, ser el mejor de la casa Slytherin y sobre todo ante sus demás compañeros de la escuela, por lo que sus hobbies pasaron a segundo plano, añadiendo el hecho de que no había nada que lo inspirara para poder realizar una buena obra, mínimo en la mansión tenía a sus pavos reales albinos.

Pero todo cambió cuando un año después, el día de la selección un chico con una melena color negra, y unos profundos ojos color negro, fue llamado ante el sombrero seleccionador, no sabía el porque pero Malfoy deseaba que quedara en la misma casa que él, deseaba poder conocerlo, le intrigaba su mirada, la forma en la que caminaba y lo que transmitía a su alrededor, parecía que se creía superior a todos los demás, pero al mismo tiempo lucia nervioso e impaciente, con un poco de incertidumbre de lo que fuera a suceder, en su momento simplemente lo llamó curiosidad, pero ahora, cinco años después, con 17 años aseguraba que desde el momento en que vio al talentoso futuro pocionista, este llamo su atención.

Con los años ambos empezaron a desarrollar una amistad, al principio no le preocupaba mucho el hecho de que el menor fuera un mestizo, su línea mágica era lo suficientemente fuerte como para que su padres aceptaran una amistad, pero cuando quiso dar el siguiente paso y convertir aquello en una relación formal, todo cambiaba ante los ojos de su familia, primero debía hablar con su padre, no quería una relación clandestina, sabía lo joven que era, en es entonces solo tenía 15 años y Severus 14, pero cuando salieran de Hogwarts o quizás unos años después, él quería casarse y formar una familia, no se le daban bien lo jueguitos, desde pequeño le enseñaron a tomar decisiones ya que todas afectarían su vida así sea de forma positiva o negativa, y después de pensar en todo el futuro de la posible relación, estaba seguro que aquello era lo que deseaba para su vida.

Al comentarle a sus padres lo que quería, Abraxas en un principio se negó, le recitó una lista de motivos por los cuales esa relación era "imposible", pero siguiendo los consejos de su padre, Lucius le dijo que no le estaba pidiendo permiso, que únicamente le estaba avisando, desde pequeño le habían enseñado de que ante una decisión la posición firme era la mejor opción, nunca le importo el dinero, siempre había un as bajo la manga, sus múltiples regalos, todo el dinero, las acciones, los terrenos y negocios que tenía a sus 15 años le sobraba para mantenerse él solo, pero lo que pensara su familia si le importaba.

Aunque fueran un poco narcisistas no dejaban de ser familia y los amaba, simplemente no podía arrancarse los recuerdos y empezar desde cero, aunque no lo pareciera Lucius era una persona sentimental, disfrutaba demasiado el tiempo con sus seres queridos y atesoraba los recuerdos con ellos, como cuando su padre le enseñó a volar en escoba, o su madre le leía cuentos para dormir y trataba de imitar las voces de los personajes, pero a pesar de que ambos fueran unos elitistas, el heredero Malfoy sabía que sobre todo eso se encontraba su amor por él.

Luego de un discurso de aproximadamente media hora en las que explicaba todas las virtudes que tenía su futuro novio, sus padres jamás lo habían visto tan seguro de una decisión, Severus había visitado su casa en múltiples ocasiones, pasaba todas las navidades ahí... y en ese momento se cuestionaron cómo es que nunca lo vieron venir, la actitud de su hijo con el menor era demasiado particular, veía al mestizo como jamás había visto a nadie, sus ojos brillaban cuando el joven Snape hablaba, siempre trataba de sacarle una sonrisa, que todo fuera de su agrado y que sobre todo se sintiera cómodo con lo que pasaba a su alrededor, así que a pesar de que estaban convencidos que lo que más le convenía a Lucius eran formar una relación seria con Sirius Black, lo primordial era la felicidad de su hijo.

Escribir o morirDonde viven las historias. Descúbrelo ahora