Fingir ser una persona que no era, era difícil y era algo que aprendió Takemichi aquel lunes, donde las clases iniciaban de nuevo y donde se pasaba horas mirando la ventana incluso si su asiento no daba a ella. Los últimos cerezos caían ajenos a todos, impulsados por el viento y dejando paso al caluroso verano. Las ventanas estaban abiertas, los ventiladores en su máximo rendimiento y la temperatura incrementando a pasos agigantados. Jugaba con su lápiz mientras ignoraba olímpicamente al profesor.
Lo bueno de tener veintiséis años mentales es que entendía más rápido todo lo que enseñaban, además, ya había estudiado todo eso en su línea original, así que había muchas cosas que ya sabía hacerlas, aunque otras tantas no las recordaba y un montón de ellas seguía sin entenderlas... Quizás no había nada de bueno si era idiota por naturaleza, pero que se le iba a hacer.
Suspiró, viendo la tela de las cortinas ondear suavemente debido al viento, perdiendo su mirada en ellas, como si fueran la cosa más entretenida del planeta.
De lo sucedido el sábado, su madre decidió no preguntar qué era lo que pasaba cuando Takemichi le suplicó que no se esmerarse en averiguar, que no era nada realmente importante y que simplemente era la tensión de los exámenes. Eventualmente su madre no le creyó, pero tampoco siguió exigiendo. Si su hijo no le quería contar, ella no era nadie para obligarle, así que simplemente se prometió tomar medidas si la cosa llegaba a mayores; si volvía a ver a su hijo derrumbarse de aquella manera. Por ahora lo dejaría en paz, algo que agradeció eternamente Takemichi.
No quería preocupar a su madre ni meter a los demás en problemas innecesarios y ajenos a ellos. Aunque, ahora, en la secundaria, se encontraba con otro gran problema, el cual era tener que fingir una infantilidad que no tenía delante de Chifuyu y Hina, quienes eran los únicos, a parte de Draken y Mikey, quienes sabían sobre los viajes en el tiempo. Porque, al parecer, ellos tenían la mágica habilidad de percatarse de los cambios que existían entre su yo del pasado y con el actual; notaban la madurez, el cambio de expresiones y de personalidad. Notaban su yo adulto como si sus ojos fueran ventanas del alma, abiertas en par en par.
Y aunque le supiera mal desconfiar de ellos, Takemichi dudaba mucho de cómo se tomarían los dos la noticia. Porque, ¿Cómo se lo podía explicar a Hina?. "Sí, bueno, acabo de arruinar nuestra boda por Mikey." No podía decirle eso, sonaba lo más surrealista y egoísta del mundo. Entrecerró los ojos. Dudaba seriamente de cuan de acuerdos iban a estar sobre sus decisiones, en especial Chifuyu, quien conociendo como era, podía tranquilamente enojarse por el hecho de haber arruinado el futuro de todos por alguien que eligió su propio camino individualmente.
Teniendo en cuenta la opinión que tenía el Chifuyu del futuro, sabía que con el de aquella época obtendría la misma respuesta o parecido e incluso podría terminar en una discusión, pues al contrario que en el futuro, que ya habían pasado doce años de lo sucedido, aquí apenas había pasado un año, el conflicto todavía seguía latente y no sabía con certeza qué reacción podía tener Chifuyu.
Qué tanto seguía quemando la herida en el corazón de todos.
Mordió su labio inferior, notando un leve escozor en él. Sus heridas del viernes ya empezaban a sanar, y, gracias a su madre y un poco de maquillaje, escondió sus heridas en polvos, terminando por no llamar la atención, o no tanto como hubiera pasado en un primer lugar. Ahora mismo lo que menos quería era hacerlo, pues se suponía que se había retirado de las pandillas; llamaría mucho la atención de sus compañeros y profesores, además de la de Chifuyu y Hina, si hubiera venido igual de demacrado que cuando estaba en la Tokyo Manji.
Suspiró mientras dejaba el lápiz en la mesa y se estiraba en su asiento, pasando desapercibido entre la decena de estudiantes a su alrededor, observando las matemáticas en la pizarra y como estaban trabajando la hipotenusa y demás. Bostezó y elevó la mirada hacía el reloj colgado, observando como faltaban apenas menos de cinco minutos para que terminara la clase y se fueran a sus respectivos hogares. Aquel lunes pasó más rápido de lo que pensó, pues ya no recordaba ni con qué clase empezó aquel agonizante día ni qué materias tendría mañana.
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Inexorable. | Takemikey
Hayran KurguEl futuro era imposible de evitar y Takemichi era terco hasta morir. Era lo que pensaba Manjiro luego de que viese a Takemichi volver del futuro. Acontecimientos luego del futuro de Mikey!Bonten, spoilers del manga, la historia cambia a partir del ú...
