Incluso si Inui ya se había marchado, Takemichi se quedó viendo la bifurcación durante largos y tediosos minutos; aquel lugar debería de estar concurrido de gente, sin embargo, estaba desolado y sin ningún rayo de luz cubriendo su acera. Un sentimiento de incomodidad le invadió. ¿Por qué todo estaba tan... silencioso? Elevó la vista al cielo, observando cómo, por más irónico que sonara, las nubes cubrían el sol e indicaban que se avecinaba un agua cero aquella noche.
Las nubes pasaban sumamente lentas desde su perspectiva, pero seguramente iban más rápido de lo que parecían. Las olas volvieron a retumbar con fuerza, llamando la atención del de cabello canario. El agua seguía su ciclo sin fin, formando torbellinos verticales y estremeciéndose contra la arena, mojándola, perturbándola y cambiandole el color. Lo único que quedaba luego de eso era espuma y después nada más. El viento del océano empezó a calar sus huesos, la temperatura empezaba a bajar debido a la lluvia vecina y el frío no era más que una advertencia para que las personas empezaran a refugiarse bajo sus hogares.
Takemichi terminó por moverse de una vez, sintiendo sus piernas cansadas y un bajón emocional que no sabía de dónde salía. Y, antes de desvanecerse entre las calles tal como lo había hecho Inui, se preguntó qué estaría haciendo Mikey, si este podría llegar a encontrar un techo para refugiarse de la lluvia.
...
Al volver a casa terminó siendo regañado por su madre, pues antes de salir le había dicho que volvería antes de las doce de la mañana, y para cuando llegó ya eran casi las dos del medio día. Pero incluso si ya había vuelto a la calidez de su hogar, al robusto comportamiento de su progenitora y a su agradable habitación, no pudo evitar sentir como sus músculos y mente seguían en otra parte, en otro tiempo, en otro espacio.
Los músculos seguían tensos, y sus yemas al pasar por su pecho seguían recordando el tacto fantasmal de las tres balas, como si siguieran incrustadas en el pecho, quemando desde el primer momento que fueron disparadas. Ver sus heridas cuando pasaba por una vidriera o un espejo lo cambiaba de tiempo y revivía el momento de ayer, intentando tironear una situación que en ningún momento estuvo a su favor. Y cuando sus ojos conectaron con los de su madre, igual de azules que los suyos, un amargo sabor de boca inundó su esofago al recordar su conversación con Inui, las mentiras que dijo, la manipulación que utilizó y la cobardía con la que se escondió al hablarle.
Simplemente deprimente.
Luego de ser amonestado, terminó por encerrarse en su habitación, volviendo a abrir la libreta y empezando a rellenar espacios en blanco que antes lo habían dejado un par de minutos ansioso. Trazar planes ya no parecía tan complicado, había aprendido que, para elaborar uno, tenía que informarse bien del asunto, incluso si eso significaba ir en boca en boca preguntando o ir a un mugroso cibercafé para conectar con el destino. Por ahora la única vía viable para poder acercarse a Mikey sin terminar con el rostro hecho trizas, era aliándose con lo que parecía ser una pandilla que tenía un objetivo parecido al suyo, a Brahman.
¿Y cómo haría eso? No tenía ni la menor idea. Ni siquiera sabía si conocía a alguien que pudiera de hacer de intermediario, además, ¿Cómo lograría convencer al líder de la pandilla para colaborar? Él no era más que un estudiante que había abandonado el mundo de los delincuentes hacía más de un año, que no sabía pelear y que llegaba a ser un cobarde en muchas situaciones. Además, sus objetivos eran parecidos, pero nadie le confirmaba que tanto lo fuesen. Querían detener a Mikey, sí, ¿Pero de qué forma?, ¿Pacíficamente? ¿O simplemente... querían matarlo? El simple pensamiento hizo romper la punta del lápiz, que su mandíbula se tensara y que su labio inferior temblara levemente.
ESTÁS LEYENDO
Inexorable. | Takemikey
FanficEl futuro era imposible de evitar y Takemichi era terco hasta morir. Era lo que pensaba Manjiro luego de que viese a Takemichi volver del futuro. Acontecimientos luego del futuro de Mikey!Bonten, spoilers del manga, la historia cambia a partir del ú...
