pasado, presente y futuro.

580 84 6
                                        




En un lapso de noventa seis horas, es decir, cuatro días y cuatro noches, descubrió toda la historia que necesitaba desmantelar detrás de aquella época repleta de secretos. Y aunque pareciese imposible o increíble, también descubrió el nombre y apellido del líder de Brahman.

La propia albina con la que platicó cotidianamente un lunes por la noche, era en realidad, en sus tiempos libres, la que manejaba en las sombras a aquella famosa pandilla. Tenía sentido si uno se ponía a pensar, pues la muchacha tenía una fuerza sobrehumana y unas habilidades de combate temibles, sería raro que no tuviera un puesto de gran prestigio en Brahman. 

También, otra de las incontables novedades, era que había conocido al hermano mayor de Senju, Takeomi Akashi, vicepresidente de Brahman, ex-vicepresidente de la primera división de  los Black Dragon y, lamentablemente, futuro integrante de Bonten, en once años al futuro. Takeomi aparentemente era el que, frente a las demás pandillas, tomaba el papel de líder, permitiéndole a Senju, que pasaba más desapercibida, liderar desde las sombras a Brahman. Su relación y forma de actuar le hicieron recordar a Draken y a Mikey, no lo pudo evitar, fue un instinto; en su pelea con Kiyosama y primer encuentro con ellos, el primer pensamiento que tuvo fue relacionar a Draken como Líder de Touman, Mikey pasó desapercibido en un principio. Que irónico.

Fue también algo nostálgico, para Takeomi, que el primer vicepresidente de los Black Dragon conociera a su último líder, era algo irreal, habían muchos años de separación y realmente parecía obra del destino que ambos pudieran conocerse. La primera división con la onceava, totalmente surrealista. 

Además, entre las historias que relató Senju, también logró escuchar vagamente a alguien llamado Wakasa, un integrante de Brahman con un alto historial en el mundo de las bandas, tal como si fuera una leyenda. Había sido líder de una pandilla llamada Koudou Rengou, fue un miembro fundador de los Black Dragon y actualmente era ejecutivo de Brahman. Al parecer, en Brahman residían leyendas que marcaron historia en las calles de Tokyo, y, aunque Takemichi no conocía demasiado la cronología sobre los pandilleros, no pudo evitar emocionarse por simplemente tener la oportunidad de colaborar con todos ellos.

Senju también le comentó cómo era el actual Kanto Manji, enumerándole a sus principales miembros, de los cuales hubieron dos que le llamaron la atención: Hajime Kokonoi y Haruchiyo Akashi.

No era de esperarse que Koko estuviera ahí, al fin al cabo se movía por el dinero, todo lo contrario a Inui. Pero, independientemente de si se lo esperaba o lo presentía, no pudo evitar no sentirse traicionado, pensando que, luego de lo sucedido con los Black Dragon y Tenjiku, este no volvería a corromper su camino por culpa del dinero. Y seguramente, viendo como era Kokonoi y los caminos y decisiones que eligió en el transcurso del tiempo, también cabía por seguro que se involucraría con Bonten en un futuro.

El último no sabía con exactitud de quién se trataba, pero le sonaba de algo, como si lo hubiera conocido en alguna otra parte. Y eventualmente terminó dándose cuenta de quién era luego de correlacionar los apellidos de Takeomi, Senju y Haruchiyo, percatandose de que en la familia Akashi había tres hermanos. Y todo encajó todavía más cuando el apodo de "Sanzu" surgió en la conversación, empezando a entender todo de mejor manera, comprendiendo que Haruchiyo Akashi era otro integrante de Bonten, once años al futuro. Pero le faltaba algo más, ese nombre le sonaba de algo más, más allá de Bonten y Kanto Manji.

"Perteneció a la quinta división de Touman, como vicepresidente."

Aquellas palabras fueron suficientes para resquebrajar la incógnita que a saber cuanto llevaba consigo. Ahora entendía todo, porque aunque no hubiera interactuado apenas con él, fue inevitable no ver, en alguna reunión, a un albino de cabello largo y sedoso, con un cubrebocas escondiendo su rostro y unos ojos gélidos y fríos como el invierno. Siempre le dio pánico verlo en las peleas o en las reuniones, por ende jamás llegó a atreverse a decirle más de tres palabras seguidas ni a intentar cruzar miradas. 

Inexorable. | TakemikeyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora